2 de septiembre de 2021

Explorando la relación entre el café y la religión

Se sabe que el café como bebida surgió en el seno de comunidades islámicas, se popularizó en tierras de cristianos, e incluso, judíos a través de los siglos, erigieron las primeras cafeterías. Y entre muchas otras cosas, si algo tienen en común estas tres religiones abrahámicas, es su fascinación por el café.  

A lo largo de la historia, el café fue objeto de prohibiciones y generó tensión entre comunidades enteras de creyentes y no creyentes. No obstante, de distintas maneras, cada cultura aportó significativamente a la propagación de la bebida de café en el mundo, pero, ¿cómo ha influido la religión en el café hasta la actualidad?

Para conocer más, conversé con Joy Barberio de Catholic Coffee, Rick Peyser de Lutheran World Relief y Gabriel Duncan de Guadalupe Roastery, tres empresas del sector del café basadas en valores religiosos. Sigue leyendo para conocer lo que me dijeron.

Te puede interesar: El proceso honey y procesamientos experimentales en un monasterio guatemalteco.

Cuando los líderes religiosos prohibían el café

El café durante su historia recibió fuertes restricciones de comercialización en las poblaciones que lo consumían. Aunque pueda resultar sorprendente, en la actualidad, aún existen comunidades que lo prohíben rotundamente a sus creyentes, como la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Luego de que en el siglo VIII, los monjes sufíes la preparasen por primera vez, según refieren las leyendas, la bebida se diseminó por toda la península arábiga, especialmente en los grandes asentamientos urbanos de Egipto, Turquía y Yemen. En estas tierras, nacieron las primeras cafeterías, o qahveh khaneh

Con el paso del tiempo, en el corazón del mundo islamico, La Meca, la bebida generó malestar en las autoridades civiles. Por esta razón, en 1511, se impidió su consumo y se ordenó cerrar todos los establecimientos que la ofrecieran, porque se creía que estimulaba pensamientos radicales y el ocio. Sin embargo, las cafeterías reabrieron algunos años más tarde. 

En 1570, cuando los líderes religiosos notaron que las mezquitas estaban vacías y las cafeterías llenas; finalmente, se impuso un decreto de ley que prohibía el café y su comercialización, lo que empujó el consumo a la clandestinidad.  No obstante, otro liderazgo levantó las prohibiciones que regían sobre el consumo de café y este rubro se convirtió en una importante fuente de ingresos. 

El café llegó a Europa gracias a comerciantes judíos. La bebida se rechazaba públicamente, al igual que todo lo que provenía de tierras musulmanas; sin embargo, las cosas pronto cambiarían, porque se cuenta que cuando llevaron una taza caliente de café al entonces Papa Clemente VIII, él dijo: “Esta bebida del demonio es tan deliciosa, que deberíamos engañar al diablo bautizándola”.

Dicho episodio, considerado más una leyenda que un hecho, incidió en la difusión del café por las ciudades cristianas de Europa, y la apertura de las primeras cafeterías del continente.

Conoce otros momentos de la historia en los que el café estaba prohibido.

catholic coffee

La llegada del café a América

El café como bebida llegó al continente americano antes que su cultivo, gracias a por parte de hombres seglares que lo llevaron a Norteamérica. Las primeras cafeterías se encontraban en la costa este de los Estados Unidos, en Nueva York, en donde ahora se encuentra Wall Street, en Filadelfia y Boston.

Posteriormente, diferentes personajes, tanto seglares como religiosos, incentivaron el cultivo de café en Centro y Sudamérica. 

En Colombia, por ejemplo, en el siglo XVIII, los misioneros jesuitas introdujeron la planta de café, en particular, se destaca la labor del sacerdote Francisco Romero, quien llevó las primeras semillas al país, en la región de Santander. En Venezuela, el cultivo de café también fue impulsado por misioneros españoles.

Lo mismo ocurriría en las nacientes repúblicas de Guatemala y Costa Rica, donde se destaca la participación activa de sacerdotes, frailes y misioneros en su cultivo. El incentivo ayudó significativamente a la siembra de café en la región, y además contribuyó en las economías locales, hasta transformar al café en uno de los mayores productos de exportación de estos países. 

Por lo tanto, no debería sorprender que en la actualidad, se encuentren miembros de diferentes religiones que apoyan a sus comunidades por medio del café, e incluso creyentes que han creado sus propias marcas, acompañadas por los mensajes que se encuentran en las páginas de sus textos sagrados.

café tostado marca religiosa

El papel de las comunidades religiosas en la escena actual del café

De la misma forma en que los laicos aportan de manera significativa la escena actual del café, también pueden hacerlo los religiosos. A modo de ejemplo, en Mérida, Venezuela, se encuentra un monasterio católico llamado Nuestra Señora de Los Andes. Allí, los monjes aislados del mundo, tienen por credo de vida la regla de San Benito “Ora et labora (reza y trabaja)”. 

Su singular modo de trabajar es por medio del café. A pesar de que la industria del café venezolano se ha visto afectada por distintos factores, estos monjes trapenses consiguieron por medio de su marca, Café del Monasterio, autosustentar su comunidad, trabajando junto con otros caficultores y abasteciendo de café a su región.

Una característica dentro del cristianismo es su proselitistismo, algo poco frecuente en el judaismo o el islam. Este particular elemento le ha permitido involucrarse directamente en otros espacios y usar diferentes plataformas para difundir su credo.

Catholic Coffee es una marca de café laica que promueve los valores religiosos católicos y que, por varios años, ha refinado su oficio tostando café desde su sede en Carolina del Norte, Estados Unidos. 

Joy Barberio, vicepresidente de mercadeo de la empresa, me comenta que la marca ”surgió del amor por la Iglesia y el amor por el café. Nuestra marca hermana, The Catholic Company® ha estado sirviendo a nuestros clientes fieles durante casi 25 años”.

“Esperamos que nuestros clientes puedan tomarse un tiempo para orar y tener tiempo con Dios, mientras disfrutan de una deliciosa taza”, dice. 

Catholic Coffee ofrece granos de café tostado fresco, adquirido de forma ética. “Nos inspiramos para los nombres de cada uno de nuestros tuestes de café en la vida de los santos. Al hacerlo, esperamos honrar a estos hombres y mujeres, y compartir un vistazo a sus historias y regocijarnos en la increíble herencia que es nuestra fe católica”.

El sector del café ha sido un canal para propagar los valores cristianos de esta marca que ha consolidado su posición dentro de la industria. 

trabajando en una finca de café

Proyectos de impacto social

Las marcas de café que profesan alguna fé religiosa, generalmente están involucradas en proyectos sociales encaminados a mejorar la vida de las comunidades menos favorecidas. Joy, comenta que con cada compra hecha a Catholic Coffee, se respalda, entre otras iniciativas, el trabajo de The Saint Isidore Corps. “La misión del Cuerpo de San Isidro es servir a las comunidades rurales empobrecidas [en los Estados Unidos]”. De hecho, San Isidro, es el santo de los agricultores. 

Los valores religiosos pueden acrecentar interesantes iniciativas empresariales, como una directa y cercana atención a los miembros de una comunidad o la preservación del medio ambiente. 

Rick Peyser, es Gerente Senior de Relaciones, Café y Cacao de Lutheran World Relief (LWR), una organización sin fines de lucro cuyos valores se basan en la fé luterana. Él me comenta que la organización no hace proselitismo, pero “trabaja para ayudar a los caficultores a mejorar su calidad de vida directamente a nivel de finca, a través de una mejor producción y calidad de café, diversificación en la finca, y mayor resiliencia”.

“Las iglesias luteranas y las redes religiosas (como Christian Connections for International Health y ACHAP) son socios clave para nosotros, ya que están bien integradas en las comunidades a las que sirven. Pero eso no significa que no vamos a trabajar con grupos no cristianos o luteranos y, de hecho, la mayoría de nuestros socios no son sectarios”, añade Rick.

El café Arábica de alta calidad que ofrecen proviene de proyectos que tiene la organización en varios países. Asimismo, Rick me dice que “los miembros de la Iglesia Luterana proporcionan a LWR, recursos necesarios para apoyar a los más necesitados en todo el mundo, incluidas las familias cafeteras”.

Incluso, esta actividad es apoyada por los mismos fieles desde cada templo luterano. “Uno de los desafíos que enfrentan las cooperativas de agricultores es obtener acceso al mercado. A través de LWR Farmers Market Coffee, LWR vincula a los consumidores de café directamente con los caficultores con los que LWR ha trabajado y les ha permitido recibir precios justos por su café”.

Guadalupe Roastery es una empresa estadounidense que apoya directamente a los caficultores de Latinoamérica y África a través de relaciones de comercio directo. Uno de los objetivos principales de la empresa, es fortalecer a las familias y comunidades de caficultores. 

La empresa surgió, precisamente, luego que su fundador, Brad Fassbender, se desempeñara como misionero en las comunidades cafetaleras de Honduras. Allí, pudo apreciar la baja remuneración que obtenían los caficultores por su arduo trabajo. 

Esta experiencia marcó espiritualmente su vida y le motivó a crear una marca que comprara los granos directamente a los productores, para ayudarles a mejorar su calidad de vida. “Apoyamos proyectos que directamente aportan a los agricultores y sus comunidades,” me comenta Gabriel Duncan, encargado de servicio al cliente y operaciones minoristas de la marca.

Guadalupe Roastery tiene proyectos en Nicaragua, Colombia, Brasil e incluso de Uganda. Además, se autodefine como una marca con una alta sensibilidad por la preservación del medio ambiente. 

“Ahora, [el fundador], y sus socios comerciales están haciendo que su misión sea hacer crecer Guadalupe Roastery en un nombre familiar”, dice.

familia caficultora

Ofrecer algo más que café

Además de ofrecer un café de alta calidad, estas empresas procuran dar testimonio de su fe, por medio de su labor y los valores de su religión, con una fuerte inclinación por el desarrollo social en las comunidades de productores.

Del mismo modo, existen otras marcas con las mismas características, como Mystic Monk Coffee, Abbey Roast, e incluso, cadenas de cafeterías con valores religiosos, como Bless Coffee, en México. 

Estas empresas han encontrado por medio de las redes sociales una plataforma ideal para promover sus productos y su marca. Más allá de comercializar café, invitan al cliente a identificarse con sus creencias. 

“Esas plataformas nos permiten presentar la Biblia, los santos, las citas inspiradoras, los recordatorios diarios y las bellas artes, y más… ¡Para lograr la mayor misión de evangelización!”, señala Joy.

El café y los creyentes, sin lugar a dudas, han coincidido en distintos episodios de la historia común. “Somos más que un negocio de café, estamos en el negocio de traer almas a Cristo”, dice.

taza de cafe negra sobre una mesa

Las distintas comunidades religiosas han desempeñado un papel importante en la historia del café desde sus inicios. En la actualidad, en la industria del café de especialidad, hay espacio para todo tipo de empresas y marcas que indiferentemente de cuáles sean sus valores, trabajan con cafés de muy alta calidad.

Desde la prohibición del café como bebida malsana para los creyentes de distintas religiones y su cultivo en los países productores, hasta las marcas de café que encontraron un medio ideal para difundir los ideales de su fe, y los proyectos de desarrollo social, el café y la religión siguen estando vinculados.

¿Disfrutaste este artículo? Entonces lee El tercer lugar: ¿qué es y cómo se relaciona con las tiendas de café?.

Crédito de las fotos: Catholic Coffee, Guadalupe Roastery, Lutheran World Relief.

PDG Español

¿Quieres leer más artículos como este? ¡Suscríbete a nuestro boletín semanal aquí!