¿Cómo realizar una prueba de producción de café orgánico?
Pasar de la caficultura convencional a un modelo orgánico es una tarea desafiante. Conlleva no solo esfuerzo y paciencia, sino un profundo convencimiento de que esta transformación es beneficiosa para el planeta y la salud de quienes producen y consumen café.
Al inicio, estos cambios pueden ser abrumadores para cualquier productor porque implican dejar atrás el uso de fertilizantes e insecticidas químicos y reemplazarlos por otros de origen animal y vegetal, además de otras prácticas complementarias para cuidar las fuentes de agua y la calidad del suelo.
En este contexto, un paso clave en la transición hacia la caficultura orgánica es crear una parcela demostrativa que sirva como piloto para analizar las ventajas y retos de este modelo en una determinada finca.
Para conocer cómo desarrollar una prueba de producción de café orgánico conversé con los caficultores hondureños Alba Rosa Claros, de Finca El Liquidámbar, Pedro Romero, de Finca Los Popitos, y con Kenia Ubeda, gerente de la Unión de Cooperativas de Cafés Especiales de Matagalpa.
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La determinación de producir café orgánico
El consumo de café es cada vez más consciente. Esto ha provocado que la producción empiece a evolucionar hacia una caficultura orgánica, libre de agroquímicos.
¿Cómo transformar, entonces, una finca cafetera tradicional a una de producción orgánica para satisfacer a los mercados? Alba señala que la primera condición “es estar dispuestos y decididos a cambiar el modelo productivo, convencidos de que queremos proteger la vida y la salud de caficultores y consumidores”.
Kenia está de acuerdo y dice que “tomar esta decisión implica volvernos más disciplinados y organizados en la finca. Trabajar orgánicamente implica cambiar paradigmas y ser conscientes que debemos proteger el medioambiente, pero también ser rentables”.
Alba señala que antes de incursionar en una producción orgánica otro requisito fundamental es la capacitación. “Debemos educarnos, entender qué es lo orgánico, cómo este modelo cuida la vida y cómo se lleva adelante este tipo de caficultura. El conocimiento nos ayuda a desarrollar mejor nuestros proyectos”.
Asimismo, antes de iniciar la transición es primordial tener un mercado al que venderle este café. “Sin duda, será un café diferenciado y eso implica un precio mayor. Hay que tener claro en qué plaza vamos a comercializar este café para después no venderlo a precio de café convencional”, dice Kenia.
La parcela orgánica de prueba
Una vez tomada la decisión de apostar por el café orgánico, los entrevistados coinciden en que lo ideal es empezar con una parcela demostrativa que ayude a dimensionar los recursos y el esfuerzo que se tendrá que hacer para tener un proyecto viable.
No es recomendable transformar toda la finca de una sola vez. Hay que tener en cuenta que la transición vendrá acompañada, en un inicio, de una caída de la producción por el reemplazo de los fertilizantes químicos por otros de origen orgánico.
“Lo ideal es hacer una transición mixta en donde mantengamos los lotes tradicionales por un tiempo. A la par, desarrollamos nuestros cultivos orgánicos para no tener una caída en los ingresos de la finca”, apunta Pedro.
Los tres expertos señalan que el tamaño ideal de una parcela de prueba debe ser de al menos una hectárea. “Es una extensión que permite evaluar la viabilidad de cultivar orgánico. Además, si sembramos menos, el volumen de producción no será suficiente para volverse rentable”, explica Pedro.
Kenia recomienda escoger estratégicamente el terreno para la parcela demostrativa. “Tiene que ser un sitio con buen acceso y que tenga una fuente de agua, en donde el pH del suelo sea el ideal para el café”.
“Es importante partir de un análisis de suelo y agua para que, una vez sembrado el café, sepamos qué nutrientes van a necesitar las plantas y cómo prepararlos con los recursos que tenemos dentro de la finca”, acota Alba.
Pedro agrega que otra condición clave es que el terreno elegido sea capaz de darle sombra al café. “Es importante mantener los árboles nativos o combinar el café con otros cultivos. Eso, además de ayudar a nutrir el suelo y mantener la humedad, hará más fácil el manejo de malezas”.

Crear una parcela demostrativa: paso a paso
Una vez definido el terreno para el lote de prueba, es necesario escoger el varietal que se va a sembrar. Resulta importante “que sean variedades que se destaquen por tener altos rendimientos y que sean resistentes a las plagas y enfermedades”, dice Kenia. Por ejemplo, Parainema, Costa Rica, Maracaturra y Catimor.
Después, viene el desarrollo del semillero con el varietal escogido. Lo ideal es germinar las semillas en camas de arena y después pasarlas al vivero escogiendo las mejores plántulas. Pasados algunos meses es posible sembrarlas en el terreno escogido.
Muchos caficultores, por su parte, prefieren adquirir las plantas ya listas para el trasplante en el terreno. Según Pedro, es una buena opción “pero hay que asegurarse, visitando la finca donde se van a adquirir, que las plantas hayan sido tratadas de manera orgánica y con un manejo adecuado para no perder la calidad”.
Asimismo, antes de la siembra, él recomienda preparar el terreno. “Meses antes hay que aplicar materia orgánica en los agujeros donde vamos a sembrar nuestras plantas. Se puede usar la misma pulpa del café, hojarasca y estiércol. Una vez que esto se descomponga y se mezcle con la tierra, podemos iniciar la siembra”.
Fertilización y fumigación orgánica
Después de sembrar el lote se deben realizar las fertilizaciones respectivas y los controles fitosanitarios contra plagas y enfermedades.
Para la fertilización se pueden utilizar abonos hechos en la propia finca como “la materia vegetal producto de la limpieza de maleza en la finca, la pulpa del café que se procesa, el estiércol de aves y ganado, tallos de banano, cenizas de fogón y harinas de rocas. Se puede preparar un compost con estos materiales y es un ahorro para el caficultor”, señala Pedro.
Kenia explica que esta mezcla le brinda vitalidad al suelo y “aporta a los cafetos macronutrientes como nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio, y micronutrientes como zinc, boro, molibdeno y manganeso”.
“Con los mismos productos se pueden preparar abonos foliares como biol o purín, que ayudarán a tener un follaje saludable y a nutrir los cafetos durante la precosecha”, resalta Pedro.
Hay que tener en cuenta que al ser fertilizantes orgánicos, la cantidad a utilizar en el cultivo será mayor a la de una fertilización con agroquímicos; sin embargo, “siempre resultan más económicos los orgánicos, mucho más si se trabaja en asociatividad y cooperativas en donde se pueden preparar en grandes cantidades y a un costo relativamente bajo”, asegura Alba.
Kenia recomienda que se realicen anualmente tres fertilizaciones orgánicas al suelo y entre cuatro y cinco fertilizaciones foliares para obtener buenos resultados en la cosecha.
En cuanto a las fumigaciones, se pueden utilizar insecticidas naturales hechos a base de chile, cebolla, ajo y alcohol, y aplicarlos de manera preventiva y emergente.
Pedro señala que luchar contra los insectos y enfermedades en la agricultura orgánica “será uno de los mayores retos. Por eso, es importante hacer fumigaciones preventivas antes de que las plagas se vuelvan incontrolables”.

Duración de la prueba y medición de los resultados
Los entrevistados señalan que para evaluar un cultivo de prueba se necesitarán dos ciclos de café. En el primer año la cosecha es poca y la medición de resultados no estará completa.
Alba dice que, pasados dos años, se puede evaluar si la producción orgánica es viable. Ahí, llega el momento de tomar la decisión de continuar o regresar a la agricultura tradicional.
En este lapso también se puede evaluar:
- Cómo es es el desarrollo de las plantas y si están saludables
- La floración
- El crecimiento de las cerezas
Según eso, “hay que ir desarrollando fertilizantes y experimentar para ver qué le sienta mejor a los cafetos”, resalta Pedro.
La evaluación final de la parcela vendrá con la segunda cosecha y la medición de los niveles de productividad.
Ventajas y desafíos de la producción orgánica
Alba señala que apostar por el café orgánico implica procesos biológicos más lentos. Por eso, hay que estar conscientes de que la producción va a caer, aunque se vea compensada por mejores precios.
Pedro y Kenia afirman que el café orgánico tiene una prima de entre 30-40 % sobre el precio del café convencional. Kenia agrega que si bien “el café orgánico produce un 20 % menos que un cultivo tradicional, los costos son 25 % más baratos”.
Uno de los mayores desafíos financieros será la limpieza de la maleza, apunta Alba. Mientras que en la agricultura tradicional se usan químicos como el glifosato, en la orgánica esa tarea se debe hacer con moto guadañas o machete, subiendo los costos de producción.
A pesar de eso, la maleza puede ser controlada de mejor manera con un cultivo bajo sombra, “donde el sol no da directamente y la maleza crece en menor proporción”, cuenta Pedro.
Los entrevistados coinciden en que el modelo orgánico funciona mejor en fincas pequeñas y medianas, entre una y cuatro hectáreas, al ser extensiones de terreno más manejables que las grandes haciendas.
Además, señalan que el gran reto, una vez se ha optado por la caficultura orgánica, será la tecnificación y la asociatividad para elevar la producción y exportar cafés de alta calidad, con certificación orgánica, en grandes volúmenes.

La apuesta por el café orgánico cada vez gana más adeptos entre los productores de América Latina, quienes se ven motivados no solo por mejores precios sino por la satisfacción de pensar en el bienestar de los demás y dejar un legado a las nuevas generaciones de caficultores.
Experimentar con una parcela orgánica de prueba puede ser el primer paso en esta transformación agroecológica en favor del planeta y de la salud de quienes cultivan y disfrutan de una buena taza de café.
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Créditos de las imágenes: Alba Claros, Kenia Ubeda, Pedro Romero.
PDG Español
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