Guía sobre la acidez del suelo: cómo identificarla y controlarla
La calidad final de un café especial es el resultado de la interacción de varios factores agrícolas, climáticos o de procesamiento. La condición individual de cada uno de ellos puede reflejarse para bien o para mal en el producto final.
Específicamente, dentro del tema agrícola, existen varios puntos que deben ser considerados para tener las condiciones ideales para producir un buen café. Una parte fundamental es el estado de la tierra y uno de los parámetros más importantes a tener en cuenta es la acidez del suelo.
Para profundizar en este tema, conversé con dos ingenieros agrónomos con amplia experiencia en el manejo de suelos destinados para cultivos, específicamente para el café. Continúa leyendo y conoce sus opiniones.
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¿Qué es la acidez del suelo y por qué es relevante para la agricultura?
Antes de profundizar en el tema de la acidez es importante conocer lo que significa el pH o potencial de Hidrógeno. Básicamente, es un valor que puede ir de 0 a 14 y representa la concentración de iones libres de hidrógeno en los suelos.
La acidez está valorada en función del pH. En consecuencia, un valor de 7 es considerado neutro, valores abajo de 7 se establecen como una solución ácida y si el valor de pH es superior se considera una solución básica.
Ahora bien, en suelos dedicados a cultivos agrícolas los valores de pH pueden variar en función del tipo de cultivo. Varios autores y especialistas establecen que el pH ideal para el desarrollo adecuado del café debe estar entre 5 y 5,5.
Teniendo esto en cuenta, los problemas de acidez en los cultivos de café surgen cuando los valores del pH del suelo son inferiores a cinco. En consecuencia, pueden surgir afectaciones como baja productividad, mala calidad del producto y enanismo.
¿Cómo identificar la acidez?
Muchos agricultores tienen problemas de baja producción y en ocasiones la causa no es clara. Uno de los posibles orígenes puede estar en la presencia de suelos ácidos en los terrenos, incluso llegando a ser una de las principales limitantes para el cultivo de café especial.
Técnicamente, la medición de pH en el suelo puede ser realizada por un laboratorio externo pero conlleva una inversión económica.
Charles Ludeña, ingeniero agrónomo y consultor en café, recomienda una forma fácil y que se halla al alcance de los productores para medir la acidez del suelo: la utilización de cintas o tiras para medir el pH.
Para esta medición es recomendable seguir los siguientes pasos:
- Identificar en la finca si hay uno o varios tipos de suelo
- Tomar una muestra de suelo de cada lote (no realizar una muestra compuesta)
- Ubicar en un recipiente limpio 1/3 de la muestra de suelo más 2/3 de agua destilada o agua lluvia.
- Introducir la tirilla de pH, según el tiempo recomendado por el fabricante, generalmente son unos pocos segundos.
- Retirar la tira del líquido y esperar unos segundos
- En función de los colores de la tira, se debe comparar con la referencia del fabricante y determinar el nivel aproximado de pH.
Luis Torres Saba, agrónomo colombiano con varios años de experiencia, explica que existen ciertos indicadores secundarios en los que los productores se pueden fijar para saber si el suelo tiene un pH fuera del rango. Algunos de ellos son:
- Presencia de plantas como helechos, magnolias o azaleas
- Baja productividad
- Plantas débiles o amarillas
- Déficit en el crecimiento de las raíces

Control de la acidez: paso a paso
Luis comenta que una de las enmiendas más comunes para la acidez del suelo es la integración de cal. Esto debe realizarse en función de los resultados obtenidos en los análisis y para su aplicación se deben considerar variables como el estadio del cultivo, la época del año y la pendiente del terreno.
También, es necesario tener cuidado porque el exceso de cal puede traer varios problemas para los cultivos por la residualidad de este compuesto. Teniendo esto en cuenta, se recomiendan algunas otras opciones como la integración de materia orgánica.
Es importante tener una asesoría adecuada para definir correctamente la dosis y el tipo de cal a utilizar. Otra recomendación es que la cal no se mezcle con fertilizantes en base a fósforo y nitrógeno.
Para Charles, desde la visión puramente química, es verdad que la cal sube el pH pero puede traer algunas consecuencias. Como es usada para desinfectar, genera una muerte de la microbiología de los suelos, que con el tiempo puede generar compactación, presencia de patógenos o la oxidación de la materia orgánica.
Él menciona que para tener un cultivo de café con buenas producciones y sostenible en el tiempo lo recomendable es el manejo de la acidez con adición de materia orgánica más microorganismos. Incluso, previo a la siembra es recomendable agregar un buen abono sólido y no la cal porque los microorganismos solos gradualmente regularan el pH.

Recomendaciones generales y buenas prácticas
Es clave saber cuáles son los tipos de suelo que hay en las fincas. Para Luis, es necesario delimitar si existen diferentes suelos y realizar las mediciones por separado. Si se toma una sola muestra de toda la finca, se está cometiendo un gran error ya que los datos obtenidos no servirán.
El tiempo de acción de las enmiendas con cal es lento. Por eso, es recomendable saber la condición de acidez antes de realizar la siembra e iniciar el tratamiento incluso un mes antes, explica Luis.
En el caso de tener suelos degradados, Charles afirma que es ideal agregar microorganismos de una a tres veces por semana, tanto al suelo como a la planta. Además, hay que acompañarlos de materia orgánica, que pueden ser coberturas muertas o vivas.
A su vez, hay que evitar el uso en exceso de abonos sintéticos como Urea, ya que con el pasar del tiempo estos compuestos acidifican el suelo. Para él, lo mejor para las fincas cafeteras es usar cobertura vegetal, cultivos asociados y sombra regulada.
Luis menciona que si aún no se ha realizado la siembra y se sabe que los suelos están ácidos es posible tomar la decisión de cambiar el tipo de cultivo y sembrar plantas tolerantes, que serán más productivas y rentables. En suelos ácidos, explica, se pueden cultivar cítricos, aguacates, algunos tipos de flores, o piña.
Evitar riesgos a corto, mediano y largo plazo
Uno de los riesgos de no controlar la acidez del suelo es la presencia de radicales libres de aluminio, que en ciertas concentraciones se vuelven tóxicos para la planta. Esto afecta el crecimiento normal de las raíces y, en general, el desarrollo del café en prácticamente todas las etapas productivas.
Hay que tener claro que los tratamientos para la acidez del suelo son varios. Quizá el principal y más conocido es el uso de la cal pero existen otras opciones como la inclusión de materia orgánica, el control de la erosión o el uso de microorganismos.
Cualquiera de estos tratamientos debe ser analizado en específico para las condiciones de cada finca. Incluso, lo ideal puede llegar a ser la mezcla de diversas técnicas.
Uno de los principales riesgos radica en que la acidez genera debilidad de las plantas, por eso, se vuelven más susceptibles a plagas y enfermedades, generando baja productividad y afectando la calidad del café.
Asimismo, esto genera gastos excesivos, tanto para controlar la acidez como en temas correctivos, que pueden llegar a ocasionar grandes pérdidas económicas para el productor.

Para garantizar la salud de los cafetos y cuidar la inversión de la cosecha, se debe considerar siempre la condición de los suelos, específicamente su acidez.
Por las consecuencias que pueden traer niveles inferiores a cinco, es clave hacer un monitoreo constante con el objetivo de tomar decisiones asesoradas y pertinentes, antes o durante el cultivo.
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Créditos de las fotos: José Miguel Mosquera.
PDG Español
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