Comerciantes de café verde: estrategias para mitigar la incertidumbre ante la volatilidad de los precios
El café es uno de los productos más comercializados en el mundo. Entre 2022 y 2023, por ejemplo, se consumieron 175 millones sacos de 60 kg. Asimismo, en más de una década, la cifra no ha bajado de los 150 millones de sacos.
Por otra parte, es clave destacar que más del 50 % del café se cultiva en Sudamérica. Principalmente en Brasil, el mayor productor y exportador en el mundo, seguido por Colombia.
En otro eslabón de la cadena, Estados Unidos tiene un rol muy relevante porque es el país que más ingresos genera a través de la comercialización del café. Además, lidera las importaciones a nivel global y ha impulsado cadenas de cafeterías con un alto nivel de expansión internacional.
En paralelo, el mercado cafetero se ha ido complejizando con el paso de los años y en la actualidad implica altos niveles de incertidumbre para todos los involucrados en el sector. Uno de los casos más relevantes es el de los comerciantes de café verde a causa de los altos precios. Para conocer más al respecto, hablé con Martin Mayorga, fundador y director ejecutivo de Mayorga Coffee, y Albert Scalla, vicepresidente de Stonex Group Inc.
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Los escenarios que afectan el precio del café
Para comprender la volatilidad del precio en el mercado del café se debe enfatizar en que, al menos, 60 países son productores y que Brasil provee el 38 % del volumen. En consecuencia, las coyunturas de ese territorio terminan por impactar al resto de la industria, explica Albert.
A su vez, diversas situaciones globales tienen un impacto sobre el mercado. Por ejemplo, la pandemia del COVID-19 que inició en 2020 y desplomó el consumo de café. A pesar de que incrementó el consumo en los hogares, esto no compensó los niveles de demanda previos.
Posteriormente, se dieron varios cambios climatológicos que afectaron la producción en diferentes cadenas agrícolas. Para inicios de 2021, el fenómeno de La Niña empezó a afectar a Brasil, Colombia y Centroamérica. Además, se presentaron tres heladas consecutivas que sacaron de la producción de Brasil unos cinco millones de sacos. Todo esto, sumado a la volatilidad del dólar, generó un corto circuito en la cadena comercial que elevó el precio del café y desestimuló aún más su consumo.
Las afectaciones climáticas han persistido y afecta de diferente manera a los países productores. Por ejemplo, el volumen del Robusta en Vietnam se redujo 10 % y en Indonesia 20 %. Esta situación disparó nuevamente los precios, lo que ha conducido a la sustitución de este café por Arábica, cuyo precio también incrementó.
Así se refleja la situación en el origen
Tomemos como referente el caso de Colombia, productor de Arábica, cuyo precio es asignado con base en tres factores:
- Bolsa de Nueva York
- Diferencial por calidad
- Tasa de cambio
Así, entre 2022 y 2023, con un café a US $2,00 por libra en Bolsa, una tasa de cambio que incrementó el valor del dólar (alcanzando casi los COP $5000) y un precio diferencial elevado (80 centavos de dólar estadounidense por libra), se triplicó el valor del café.
A pesar de eso, la guerra entre Rusia y Ucrania elevó el costo de los fertilizantes y esto redujo las utilidades significativamente para los productores, además de poner en riesgo la dinámica comercial interna, ya que una gran proporción está a cargo de las cooperativas que se vieron afectadas por el incumplimiento de futuros, asumiendo costos para los que no estaban preparadas y un nivel de riesgo muy alto.

¿Cómo manejan los comercializadores la volatilidad de precios?
Para Martín, las coyunturas mencionadas y que han impactado en el alza de los precios, si bien generan incertidumbre, no son suficientes para los caficultores porque los costos de producción relacionados con insumos, mano de obra y logística también son altos.
Para él, Mayorga Coffee es una de las pocas tostadoras que consideran que el alza de los precios no es un problema. Por el contrario, les interesa que los productores accedan a mejores oportunidades. De hecho, según Martín, el precio debería estar al menos en US $3.00 la libra, considerando el incremento de los costos de vida.
Asimismo, considera que los comercializadores deben moverse de acuerdo con el mercado. Él cree que los impactos que se han dado por la volatilidad de los precios los han mantenido en una situación favorable.
Por su parte, Albert señala que, si bien los costos de producción para los caficultores son altos, el ratio de café que se requiere para pagar una tonelada de fertilizante, en lo corrido del año 2024, es el más bajo de los últimos seis años. Por lo tanto, es un escenario que se debe proteger.
Además, es enfático en que se debe promover el consumo de café, un aspecto poco considerado pero que puede incidir en una mayor estabilidad del mercado.
Cómo mitigar el nivel de incertidumbre
Finalmente, es importante tener claro que el alza en los precios del café impacta en la calidad. Cuando el precio tiende al alza, los productores bajan su nivel de esfuerzo en los procesos de cosecha y poscosecha ya que, ante el déficit de café en los mercados, los granos son comprados en su totalidad, indistintamente de la calidad.
En este contexto, para crear estrategias que incluyan acciones integrales a lo largo de la cadena de valor, es necesario considerar:
- Tecnologías sobre los cultivos en relación a su resistencia a la variabilidad y al cambio climático
- Procesos de formación sobre el funcionamiento del mercado, en los que se integre al eslabón primario de la cadena (los caficultores)
- Desarrollo de investigación e innovación aplicada, orientadas en la generación de valor agregado a través de la calidad
- Promoción de procesos de sostenibilidad que ofrezca trazabilidad para acceder a mejores mercados
- Diseño e implementación de estrategias de mercadeo que promuevan el consumo interno en los países productores y ayuden a estabilizar la demanda de café a nivel mundial.

Es vital desarrollar información, lo más precisa posible, respecto los niveles de producción, productividad y comercialización, e incluir la mayor cantidad de variables (incluidas la climática y geopolítica) para hacer proyecciones aterrizadas que reduzcan el nivel de incertidumbre en el mercado y contribuyan a estar preparados oportunamente ante las eventualidades.
Estas estrategias deben involucrar a todos los actores de la cadena de suministro, no solo a los comercializadores porque, como resalta Albert, cualquier cambio e impacto en alguno de los eslabones genera pérdidas y rupturas que desestabilizan a toda la cadena.
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PDG Español
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