¿Cuáles son las expectativas de la cuarta ola del café en América Latina?
Puntos clave
- La ciencia y la tecnología se han convertido en mecanismos centrales de la transformación en la industria del café
- Según un informe de 2024 con proyección hasta 2028, el mercado cafetero en América Latina tendrá un crecimiento significativo impulsado por el aumento del consumo interno
- El café ha dejado de ser una bebida que se toma por costumbre y se convierte en un acto de identidad
Cuando pensamos en la cuarta ola del café en América Latina, muchas cosas pueden venir a nuestra mente. Por ejemplo, cambios que se han dado en los últimos años o tendencias que han tomado fuerza, desde productores que experimentan con fermentaciones controladas y tostadores que priorizan los datos sobre la intuición, hasta cafeterías que redefinen el valor de la hospitalidad.
Con un sector más orientado hacia la ciencia y la tecnología, estrategias más colaborativas en toda la cadena de valor y unos consumidores más interesados en las experiencias, el paso de la tercera a la cuarta ola avanza con cambios adaptados a los contextos regionales.
Para saber más sobre sus expectativas en la región, conversé con dos expertos de Bolivia y Chile.
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¿Qué es la cuarta ola del café y en qué se diferencia de la tercera?
Nicolás Vargas, campeón nacional de baristas en Bolivia (2025) y cofundador de Alquimia, señala que aunque se han dado cambios muy significativos entre las anteriores olas del café, actualmente no hay una definición exacta de la cuarta ola.
A su vez, Chalo Silva, quien se autodenomina como trabajador del café por su experiencia en barismo, tueste y formación en Chile, indica que la cuarta ola se trata de un concepto emergente y que se diferencia de la tercera por la valoración del café de buena calidad. “Particularmente, en la cuarta ola, la ciencia aplicada es lo que la caracteriza y la separa de la tercera”.
Agrega que el enfoque principal de la tercera ola del café se encuentra en la calidad, el origen y en la educación. Mientras tanto, la cuarta es más una extensión de la tercera. Va de la mano con la responsabilidad sistemática y la búsqueda de nuevos mercados.
“Con la perspectiva de la cuarta ola, lo que se genera en los países latinoamericanos es el apoyo a las culturas cafetaleras que están profundamente arraigadas, donde la producción está vinculada con la historia local y cultural”, dice.
Nicolás señala que el alcance de la cuarta ola del café en América Latina ha sido intermedio. Al estar en pleno desarrollo, se pueden observar dos escenarios. Por un lado, están los consumidores que buscan un café bueno, pero su interés no va más allá de eso. En paralelo, están las personas que buscan educarse en café para realizar mejores preparaciones y saber qué están tomando.
También, destaca que los países productores ya están comenzando a sumarse a esa tendencia que está muy marcada en países asiáticos, europeos y norteamericanos.

¿Cuál es el papel del consumo interno de café en los países productores?
“El consumo interno es un eje fundamental para el productor”, señala Nicolás. Por ejemplo, actualmente, en Alquimia, tanto para la tostaduría como la cafetería, trabajan con alrededor de 50 productores. Además, cuenta que hay muchos caficultores que prefieren vender su café para el consumo interno, en lugar de exportarlo.
Él señala como clave la retroalimentación y el trabajo mutuo entre el tostador y productor para crear interés en continuar mejorando los procesos. “Eso creo que está ayudando mucho a que dentro de nuestros países, como tal, podamos generar una economía sostenible para el mismo productor”.
Asimismo, los acopiadores bolivianos que exportan comienzan a dejar café de muy buena calidad para el mercado nacional, dado que el cliente lo exige, y ya no solo el producto que les sobra.
Por otro lado, Chalo comenta que “el consumo interno en los países productores está cumpliendo cada vez un papel más central. Es uno de los factores más relevantes para la estabilidad estructural del sector”.
No solo se trata “de sumar valor desde la descripción de las notas de taza o de calidad de un café particular. Tiene que ver con cómo pasa a convertirse en un bien cultural local”.
¿Cómo cambia el rol del productor en la cuarta ola?
“La cuarta ola abre campo para que el productor tenga más instancias de participación en muchos sentidos”, indica Chalo. Desde esta perspectiva, dice que el productor puede incorporar el factor cultural y generar una historia de valor en torno a su café, lo que puede ayudar a conectar y a crear nuevos vínculos comerciales.
“El productor pasa de ser solo un proveedor de materia prima, a ser un personaje importante en toda esta cadena”, comenta Nicolás.
Los productores están dejando de estar solos y ven que existen posibilidades de alianzas y colaboraciones honestas con los otros actores de la cadena. Así, muchas veces las cafeterías se convierten en un escenario en el que los propios productores pueden presentar su café y recibir comentarios directamente de los consumidores, lo que los motiva a seguir mejorando.

¿Qué tanto protagonismo tiene la ciencia y la tecnología?
Nicolás menciona que la ciencia y la tecnología se mantienen como herramientas fundamentales para todas personas en el rubro del café. Aunque enfatiza que productores, tostadores y baristas tienen que contar con ellas, también es necesario tomar en cuenta que el consumidor muchas veces no está interesado en ciertos detalles.
“Trabajamos para el consumidor. Somos un rubro de hospitalidad, en donde el consumidor es nuestra prioridad y tenemos que entender eso”.
Chalo señala que aunque antes eran herramientas complementarias, hoy en día han pasado a convertirse en mecanismos centrales en la transformación en la industria del café, que van desde la producción en las fincas hasta en las preparaciones en cafeterías.
En el caso del tueste, menciona que por medio de la ciencia y la tecnología se pueden obtener mejores perfiles de sabor con mayor precisión y consistencia.
En un contexto en el que la IA sigue ganando fuerza, las tostadurías pueden integrar cada vez más para mejorar sus procesos. Chalo aclara que, en la cuarta ola del café, estas herramientas no reemplazan a los expertos. Por el contrario, los ayudan a seguir innovando y a lograr una mayor escalabilidad.
¿En dónde queda el consumidor?
Chalo destaca el aumento de las cafeterías y la importancia que han adquirido en la vida de las personas. Hace referencia al concepto de tercer lugar, entendido como aquellos espacios de encuentro público fuera del hogar y del trabajo que se visitan con frecuencia y que tienen un profundo impacto.
En la cuarta ola, el consumidor “busca más experiencias personalizadas, se educa. Hay un consumo más allá de la taza. Hay un consumo a nivel de tomar talleres y cursos. En donde también hay una exigencia de transparencia”, resalta Chalo.
El café ha dejado de ser esa bebida que se toma por costumbre, se convierte en un acto de identidad.
Por otro lado, Nicolás menciona que los baristas son los que muestran al mundo las nuevas tendencias. Aunque el consumidor es el que acepta si le gusta o si todavía no es el tiempo para que esa nueva propuesta se magnifique.
Al estar en ese proceso de cambio de la tercera a la cuarta ola del café en América Latina, con consumidores que aún están migrando desde un mercado de café masivo, sin tomar en cuenta la calidad, es esencial que las cafeterías consideren que sus propuestas deben ajustarse al nicho, ya que un mayor puntaje de cata o procesos más complejos no garantizan el éxito en el consumo.

Expectativas regionales de la cuarta ola
Según un informe publicado en 2024 por Ken Research, con proyección hasta 2028, se estima que el mercado del café en América Latina continuará con un crecimiento significativo, impulsado por un aumento de consumo interno, una expansión en las cafeterías de especialidad y una demanda creciente de productos de café premium. Además, se prevé que las innovaciones tecnológicas en la producción y el procesamiento del café, sumado a las prácticas agrícolas sostenibles, promuevan aún más el crecimiento del mercado.
Las expectativas de crecimiento se pueden interpretar de distintas maneras. Chalo indica que si bien están relacionadas al volumen de producción, también tienen que estar vinculadas a “cumplir las expectativas de calidad y subir los estándares generales de la industria”.
“La cuarta ola en particular, o el enfoque que se tiene con los cafés especiales hoy en día, requiere que su crecimiento vaya de la mano con la calidad. No solamente tiene que ver con tazas excelentes, sino con procesos de buena calidad vinculados al uso de la tecnología, uso de transparencia, mejora o innovación en los procesos de mercado”.
Nicolás explica que esto no solo beneficia a los compradores y consumidores locales al tener una mejor calidad de café, sino al mercado global. Si el productor puede recibir retroalimentación más directa por parte de los exponentes nacionales que participan en competencias y ferias mundiales, podrá conocer las tendencias y mejorar más rápidamente todos sus procesos.

Conclusiones finales
La cuarta ola del café en América Latina parece perfilarse como una etapa en la que la ciencia, la tecnología y la colaboración redefinen prácticas que ya venían transformándose desde la tercera ola. Su consolidación no dependerá solo de perfiles sensoriales más precisos o procesos más sofisticados, sino de la capacidad de la industria para equilibrar innovación, sostenibilidad económica y relevancia cultural.
En una región donde conviven mercados emergentes y tradiciones arraigadas, el desafío será que el crecimiento no se mida solo en volumen o diferenciación, sino en valor compartido. Valor para el productor, que gana visibilidad y participación; para las cafeterías, que actúan como espacios de educación y experiencias, y para los consumidores, que ya no solo beben café, sino que lo integran a su identidad.
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Créditos de las imágenes: Chalo Silva, Nicolás Vargas.
PDG Español
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