22 de enero de 2024

¿El desarrollo urbano está causando el declive de las plantaciones de café en Colombia?

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El crecimiento constante de la población mundial plantea una serie de desafíos y necesidades que deben abordarse de manera estratégica. Cada país experimenta dinámicas y desafíos únicos que requieren soluciones específicas. 

En Colombia, al igual que en muchos otros países, el crecimiento poblacional se encuentra estrechamente relacionado con el crecimiento urbano; no obstante, los conflictos armados que ha vivido el país desde el siglo pasado han sido detonante de una migración más acentuada de la población rural hacia las zonas urbanas

Esta tendencia ha generado cambios significativos en la demografía de Colombia y planteado desafíos específicos en términos de desarrollo urbano, infraestructura y servicios públicos para acomodar a una población en constante crecimiento.

Las zonas rurales aisladas en el interior del país han experimentado un crecimiento lento o, en algunos casos, una disminución de su población. Por otro lado, las áreas rurales cercanas a los núcleos urbanos viven un crecimiento rápido, a veces desmesurado, y han sido absorbidas por la expansión de las ciudades vecinas. Esta dinámica de crecimiento desigual ha generado desafíos importantes en términos de desarrollo agrícola, afectando también a la industria cafetera

Para conocer más sobre los desafíos que enfrenta la caficultura de Colombia debido al desarrollo urbano, hablé con Luisa Quintero, directora de calidad de Campesino Coffee, y Yolima Ramirez, gerente de Indio Ramírez. Continúa leyendo y conoce sus opiniones. 

Lee también: La realidad de las fincas cafeteras urbanas en Medellín

Finca de café en Colombia

Implicaciones en las plantaciones cafeteras

El desarrollo urbano está necesariamente conectado con la evolución del panorama cafetero en Colombia. Un punto evidente es la pérdida de fincas cafeteras ubicadas en los alrededores de grandes ciudades, como el caso de Medellín.  

En esta región, las fincas tradicionales han cedido lentamente terreno en favor de la urbanización hasta desaparecer. Cabe resaltar, sin embargo, que algunas fincas han permanecido y renacido impulsadas por iniciativas turísticas y por la producción de café especial.

El cambio climático es un factor que puede parecer menos tangible pero igualmente preocupante. Su principal desencadenante son las emisiones de carbono, cuyo impacto debe ser considerado a escala global pero su origen se localiza principalmente en las zonas urbanas. El crecimiento constante de estas áreas y la demanda de recursos asociada a ellas ha contribuido significativamente a los problemas ambientales y a la degradación de las zonas aptas para la producción cafetera. 

Yolima advierte sobre algunos efectos alarmantes derivados de la pérdida de ruralidad:

  • Condiciones precarias de vida
  • Contaminación del aire
  • Degradación del suelo
  • Pérdida y contaminación de cauces hídricos 

“Daños en la fauna y la flora amenazan la capacidad de producción de alimentos diversos y sanos. Paralelamente, en un plazo no muy lejano, se estaría debilitando la base para la transformación productiva de las áreas urbanas”.

Por otra parte, la migración asociada al desarrollo urbano afecta al relevo generacional. La edad media de productores y recolectores es cada vez mayor. Además, la ausencia de transición a generaciones jóvenes amenaza con un declive de la producción cafetera en los próximos años. 

“Aquellos que no logran incorporarse a la plataforma productiva en las áreas suburbanas terminan emigrando. En el mejor de los casos, cambian su actividad agropecuaria por servicios domésticos o se suman al sistema de economía informal”, agrega Yolima. 

Población productora de café

La expansión de los cascos urbanos en Colombia 

Tanto grandes ciudades como municipios pequeños en las regiones idóneas para la producción de café en Colombia han demostrado sus intereses de expansión continua en los últimos años. Este crecimiento, sin embargo, no siempre persigue los mismos objetivos. 

En ciudades como Medellín se enfoca, sobre todo, en la creación de espacios para la vivienda en las periferias de la ciudad. En este sentido, el amplio terreno del que disponen algunas fincas cafeteras se torna valioso para las empresas constructoras que buscan destinarlo a la construcción de casas o apartamentos. Así, el terreno reservado para la producción de café se reduce considerablemente.

“Por la velocidad del crecimiento de la población urbana, el aumento de las densidades de población y de la concentración en los centros urbanos, la urbanización genera necesariamente impactos importantes en el territorio municipal y representa tantas oportunidades como riesgos, no solo para la población que reside en las cabeceras municipales sino para la que permanece en las áreas rurales”, añade Yolima.

El auge del turismo y el mejoramiento de la infraestructura

En municipios más pequeños, el turismo emerge como el motor principal del crecimiento de sus áreas urbanas, lo que en muchas ocasiones se traduce en un beneficio para las fincas cafeteras. La creación de espacios destinados al hospedaje de visitantes puede ser, en la mayoría de casos, combinado positivamente con la producción de café

Esta sinergia permite a los productores diversificar sus fuentes de ingresos al tiempo que atraen a turistas interesados en la experiencia cafetera, fomentando un desarrollo económico más amplio en estas zonas. Luisa dice: “lo bonito del desarrollo [en los municipios] es que ha ayudado a que la gente valore el café y crezca el consumo”.

Asimismo, en algunas regiones los caficultores se han beneficiado, directa o indirectamente, del desarrollo urbano en distintos aspectos. Luisa resalta, por ejemplo, las inversiones en infraestructura como la pavimentación de calles que, entre otras cosas, facilitan el transporte desde las fincas hacia el resto del país. Además, la construcción de acueductos ha influido positivamente en la creación de centrales de beneficio más sofisticadas.

A pesar de eso, como consecuencia de la migración hacia los cascos urbanos, las dinámicas sociales cambian y traen consigo, generalmente, la falta de personal experimentado para realizar las tareas esenciales en las fincas, como la recolección y el procesamiento del café. 

Esta escasez de mano de obra calificada representa un desafío significativo que aún debe abordarse por parte de las fincas cafeteras. La estrategia más adecuada para superarlo sigue siendo incierta.

Desafíos y transformaciones de las fincas de café

Son diversas las causas que han contribuido al declive de numerosas fincas cafeteras  tradicionales en todo el país y al surgimiento de otras nuevas. Además de los impactos del conflicto armado y la falta de relevo generacional, el cambio climático ha ejercido su influencia en la producción de café en la región. 

En consecuencia, muchos optan por la sustitución del cultivo de café y se impulsa la migración hacia áreas con condiciones climáticas más favorables.

Estos y otros fenómenos combinados han llevado a la necesidad de transformar y adaptar el panorama cafetero en el país; sin embargo, es importante mencionar que el volumen de producción en Colombia es en la actualidad superior al de hace diez años. 

Aunque este crecimiento no ha sido constante, y especialmente en los últimos tres años ha tenido tendencias a la baja, se logra evidenciar lentamente una respuesta de los caficultores a los desafíos que se vienen presentando. 

Café de Colombia

Cada vez más fincas cafeteras se apoyan en los beneficios que ha traído el desarrollo urbano a sus regiones y optan por alternativas que permitan sobrellevar sus desventajas. 

La inversión en la protección de la biodiversidad y la implementación de prácticas de procesamiento meticulosas y amigables con el medioambiente son algunas de las estrategias de las que se valen muchos caficultores para sacar provecho del café en espacios más reducidos.

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Créditos de las fotos: Daniel Jaramillo. 

PDG Español

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