18 de agosto de 2024

Cafeterías offline: ¿un sueño o una realidad?

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Las cafeterías son el tercer lugar: una parte integral de la sociedad donde las personas pueden reunirse e interactuar de varias maneras. En un mundo cada vez más digital, se han convertido además en espacios importantes para los trabajadores remotos.

El debate sobre cómo las cafeterías se han convertido en el nuevo espacio de coworking se viene escuchando desde hace algún tiempo, especialmente después de la pandemia. Aunque hay opiniones divididas, cada una con sus buenas razones. 

Desde la perspectiva del propietario de un negocio, los trabajadores remotos pueden disminuir los ingresos, aumentar las facturas mensuales e impedir la dinámica social natural de las cafeterías. A su vez, cada vez son más los establecimientos que optan por “desconectarse”, desde la ausencia de wifi hasta la prohibición total de computadores portátiles.

Por otra parte, las cafeterías deben atender a una clientela diversa, que debería incluir (dentro de lo razonable) a quienes quieran utilizar sus portátiles y teléfonos.

Para saber si las cafeterías offline tienen cabida en el sector, hablé con Ralf Rüller, fundador de The Barn Coffee Roasters, y Raf Młodzianowski, fundador de Raf & Co.

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Cafetería en hora pico

Por qué la tecnología tiene cabida en las cafeterías

Desde el siglo XVII, las cafeterías poseen muchas características propias de un tercer lugar, aunque no fue hasta 1989 cuando el sociólogo Ray Oldenburg acuñó oficialmente el término. Siendo el hogar el primer lugar y la oficina el segundo, las cafeterías (y otros negocios de hostelería) actúan como tercer lugar, es decir, un entorno público relajado que fomenta la interacción social.

Según Oldenburg, hay ocho características que lo definen:

  • Terreno neutro
  • Sin interés especial en el estatus social o económico de un individuo
  • Un hogar fuera de casa
  • La conversación como actividad principal
  • Un ambiente lúdico
  • Un perfil bajo
  • Accesibilidad
  • Clientes habituales

Sin duda, muchas cafeterías cumplen esta lista; sin embargo, si nos centramos específicamente en la “conversación como actividad principal”, se podría argumentar que esto ha cambiado en los últimos años, dado que un número cada vez mayor de trabajadores a distancia en todo el mundo usan las cafeterías a modo de oficina.

Por ejemplo, según datos de un artículo reciente de Forbes, tan solo el 4,7 % de los empleados de Reino Unido trabajaba desde casa antes de la pandemia. En 2024, se estima que el 14 % sigue trabajando de forma remota en el país. 

Aunque muchos de estos trabajadores quizás prefieran la comodidad de sus hogares, las cafeterías ofrecen una alternativa fiable y más asequible a los espacios de coworking, especialmente aquellas con asientos adecuados, tomas de corriente y wifi estable.

Además, cuando los trabajadores remotos se hacen conscientes del tiempo que permanecen en las cafeterías, pueden proporcionar una fuente de ingresos estable e incluso ayudar a fortalecer el sentido de comunidad en estos espacios, siempre que se relacionen con las personas del entorno.

Considerar las necesidades de las empresas: la reacción contra los portátiles

Es una creencia común que una cafetería concurrida atrae más clientes, ya que indica que la comida, las bebidas y el servicio son de alta calidad. A pesar de eso, una cafetería llena de trabajadores a distancia puede crear un ambiente totalmente distinto y mucho menos acogedor.

Por eso, algunas cafeterías han tomado medidas para minimizar el número de trabajadores a distancia como:

  • Carteles en las mesas que sugieren no permanecer un tiempo excesivo
  • No proporcionar wifi para disuadir a las personas de usar portátiles
  • Reservar determinados asientos o mesas para el uso de portátiles
  • Prohibir totalmente los computadores portátiles
  • Ofrecer servicios de suscripción para la reserva de asientos

Si bien estas medidas pueden parecer poco atractivas, los operadores de cafeterías y los baristas tienen buenas razones para implementarlas.

Ralf Rüller es el fundador de The Barn en Berlín, Alemania, un tostador de café de especialidad pionero. “Desde el punto de vista empresarial, no es sostenible gestionar una cafetería si los asientos y las mesas permanecen ocupados durante horas a cambio de una única taza de café”, dice. “Los alquileres son demasiado altos y los costos del personal se han duplicado en los últimos diez años, mientras que el precio de un flat white se ha mantenido”.

La rotación de clientes es crucial

Ahora, más que nunca, es fundamental que los operadores de cafeterías gestionen eficazmente los costos y los márgenes. Según datos de la BBC, los precios de los alimentos en Reino Unido alcanzaron en 2023 su nivel más alto en 45 años, mientras que en Estados Unidos y Europa también se registraron tasas de inflación crecientes.

Para los operadores y el personal de las cafeterías, se trata de una verdadera preocupación. Dado que muchos negocios tienen que absorber parte de los crecientes costos alimentarios y energéticos, reduciendo unos márgenes de beneficio ya de por sí escasos, sus clientes también han empezado a pagar precios más altos.

Teniendo esto en cuenta, resulta esencial mantener una rotación regular de clientes, pero los trabajadores a distancia pueden obstaculizar este esfuerzo.

Raf Młodzianowski es el fundador de la consultora de café Raf & Co. También, es Q grader y director de ventas territoriales del importador de café verde Omwani Coffee Company.

“Los trabajadores digitales suelen permanecer mucho tiempo sentados y consumen muy poco”, señala. “Esto significa que una mesa que podría tener de dos a cuatro clientes con rotaciones de aproximadamente una hora es utilizada por una sola persona durante varias horas”.

Consumidores de café en cafetería

Desconectarse para recuperar la cultura social en las cafeterías

En respuesta a la creciente cultura del trabajo nómada, un puñado de cafeterías de todo el mundo ha decidido “desconectarse”. Esto significa nada de wifi ni ordenadores portátiles y, en algunos casos, nada de pantallas, ni siquiera teléfonos o tabletas.

Esta decisión tiene sus motivos, cuenta Raf. “Las cafeterías offline son las más adecuadas para reunirse con amigos o disfrutar del tiempo libre”, afirma. “Además, son un tercer lugar estupendo y fomentan el debate y la socialización”.

Ralf añade: “en un mundo en el que la interacción cara a cara es cada vez menos frecuente, las cafeterías desempeñan un papel clave como tercer lugar. El intercambio físico con la voz, el tono, la expresión facial, la emoción y la empatía son cruciales para la satisfacción del cliente”.

Aunque la decisión de desconectarse puede ayudar a reforzar el sentido de comunidad en una cafetería, sigue habiendo muchos factores importantes a tener en cuenta.

Raf reconoce que algunos trabajadores digitales son clientes habituales que proporcionan ingresos estables a las cafeterías, por lo que los operadores se arriesgan a perder estos clientes. 

“A veces yo mismo entro en esta categoría, sobre todo cuando viajo por trabajo”, dice. “No me gusta trabajar a distancia pero si es el caso, busco una cafetería con wifi estable y se convierte en mi lugar de confianza mientras estoy en la zona”.

¿Existe un término medio?

Restringir el wifi o prohibir las pantallas puede alejar a ciertos clientes, entonces ¿existe la posibilidad de que las cafeterías sigan siendo inclusivas?

“Conozco muchas cafeterías que tienen un horario offline“, dice Raf. “Estos lugares permiten gustosamente trabajar a los clientes fuera de las horas pico, algo que muchos de ellos aceptan encantados”.

Ralf menciona que en The Barn hay espacios exclusivos para los usuarios de portátiles, lo que ayuda a crear un espacio acogedor para todo tipo de clientes.

“Siempre hemos intentado encontrar un equilibrio”, explica. “La mejor opción para nosotros es tener mesas y asientos designados para portátiles y así atender a todo tipo de clientes sin excluir por completo a los trabajadores remotos”.

Nómadas digitales en cafetería de especialidad

Por qué la ubicación es esencial

La transición al offline es una decisión delicada, pero el éxito dependerá sobre todo de la ubicación de la cafetería.

Las cafeterías situadas en barrios residenciales, puntos turísticos y zonas rurales tienen más probabilidades de obtener resultados positivos, ya que los clientes valoran más la interacción social en estos lugares.

Por otro lado, las cafeterías situadas en zonas universitarias podrían experimentar cierta reacción negativa si pasan a ser offline. Los estudiantes a menudo buscan lugares donde trabajar y las cafeterías pueden ser una de las mejores opciones. Para los propietarios de cafeterías en estas zonas, prohibir el uso de portátiles o no ofrecer wifi puede jugar en su contra.

Lo mismo ocurre con las cafeterías de las grandes ciudades. La mayoría de los clientes que visitan estos locales esperan tener wifi estable y un personal que les permita usar portátiles, teléfonos y tabletas. Si no, las cafeterías corren el riesgo de perder importantes ingresos.

Cliente de tienda de café

El uso de portátiles en las cafeterías siempre suscitará división de opiniones entre baristas y clientes. Para los propietarios, optar por el offline exige una cuidadosa reflexión.

Para algunos, brindar un espacio libre de pantallas y trabajadores a distancia puede resultar un éxito. Para otros, en cambio, puede no ser la mejor decisión. En cualquier caso, las cafeterías offline son una realidad y cumplen una función importante en el sector.

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Créditos de las imágenes: The Barn Coffee Roasters.

Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.

PDG Español 

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