12 de agosto de 2025

La reduflación en el café ha comenzado y no irá a ninguna parte

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  • La reduflación es la táctica de reducir el tamaño de los productos manteniendo el mismo precio
  • Los precios de los alimentos han subido por encima del 30 % desde 2019. Los del café verde han experimentado una subida similar desde enero de 2024
  • Las empresas se apresuran por salvar sus resultados financieros, arrastrando a los consumidores en el proceso

Un producto de menor tamaño por el mismo precio podría parecer un atraco a plena luz del día. Aunque es una práctica generalizada en varias industrias, incluida la del café. 

Este fenómeno, conocido como reduflación, ha hecho eco en los medios de comunicación y personalidades como el expresidente de Estados Unidos, Joe Biden, lo calificaron como una táctica poco ética de las grandes empresas. 

Consiste en reducir el tamaño de los productos u ofrecer menos cantidad manteniendo el mismo precio, una táctica que muchas empresas utilizan para enmascarar el impacto del aumento de los costos de producción. 

En el mercado en general, la reduflación se ha hecho evidente en toda una gama de productos. Por ejemplo, una caja de Kleenex en Estados Unidos contiene ahora 60 pañuelos, frente a 65, y los yogures Chobani Flips han pasado de 5,3 a 4,5 onzas. En Reino Unido, las latas de café Nescafé Azera Americano de Nestlé se han reducido de 100 g a 90. 

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El café no se salva

La industria cafetera no ha sido inmune a la tendencia. Hasta en los lineales de los supermercados estadounidenses, Folgers ha disminuido su envase de 51 onzas a 43,5. Aunque la empresa afirma que una nueva tecnología permite obtener granos más ligeros y preparar hasta 400 tazas. 

En el sector del café de especialidad, la reducción del tamaño no es un concepto nuevo, sino una evolución de la larga tradición de la industria de crear valor a partir de la carestía. El café especial siempre ha estado ligado a la rareza y la exclusividad, desde las preciadas variedades Geisha hasta los raros lotes de Taza de Excelencia.

Las tendencias recientes reflejan este espíritu mediante la introducción de tamaños de envase más pequeños, como los paquetes de 50 g, que responden al posicionamiento de primera calidad del café especial y a los consumidores que buscan lotes exclusivos y poco comunes. 

“La reduflación existe desde hace mucho tiempo. Ocurre en las papas fritas, las chocolatinas, los helados y, por supuesto, el café. La razón por la que los consumidores no lo han notado es porque la inflación se ha mantenido baja durante 40 años”, afirma Mark Stiving, jefe de formación de precios de Impact Pricing

“Las empresas recurrían a la reduflación cada pocos años. En los últimos tres años, la inflación ha elevado mucho los costos. Las empresas podían decidir entre subir los precios o reducir la cantidad ofertada a un precio determinado. Los consumidores son más sensibles al precio que al tamaño, así que es menos doloroso reducir el tamaño”. 

Estos ejemplos ilustran una tendencia más amplia en la que los consumidores pagan el mismo precio por menos producto, lo que repercute en sus carteras y suscita dudas sobre la honradez y la ética de esas prácticas. En ese contexto, hay que preguntarse, ¿cuál es el origen de la reduflación? ¿Ha llegado al sector cafetero para quedarse?

La inflación es la madre de la reduflación

El término shrinkflation (traducido como reduflación en español) fue acuñado por la economista británica Pippa Malmgren en 2009 para describir un fenómeno en el que la inflación, es decir, el aumento generalizado de los precios, obliga a las empresas a reducir la cantidad de sus productos en lugar de aumentar los precios.

Esta táctica ayuda a las empresas a gestionar el aumento de los costos de producción sin subir explícitamente los precios. Así, puede ser menos visible para los consumidores.

En los últimos años, la inflación ha sido un motor importante en las tácticas de control del consumidor como forma de ahorrar o beneficiar el balance final de las empresas. Prácticas como la reduflación, la reducción de la calidad (skimpflation) o el ajuste de precios según demanda (surge pricing) son claros ejemplos de ello.

El aumento de los costos de las materias primas, la mano de obra y el transporte ha forzado a las empresas a encontrar vías para mantener sus márgenes de beneficio.

Por ejemplo, datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos muestran que el índice de precios al consumo (IPC) de los productos alimenticios aumentó 2,2 % durante el último año y los precios de los alimentos lo han hecho en más de 30 % desde 2019. Esto refleja unas presiones inflacionistas generalizadas. A más del 90 % de los consumidores le preocupa el alto costo de los alimentos. El 70 % se encuentra en una situación de estrés financiero.

La reducción del tamaño de los productos no es una mera cuestión de avaricia corporativa, sino una respuesta directa al aumento de los costos. Los consumidores están sintiendo el impacto del aumento del costo de vida y las sutiles subidas de precios debidas a la reduflación contribuyen a la sensación de estar siendo engañados. En Francia, los supermercados Carrefour han comenzado a indicar los productos que han sufrido reduflación. Esto pone de relieve la creciente visibilidad de esta tendencia.

Así se ve en el sector del café

En la industria del café, la reduflación impacta a todos los niveles, desde las grandes empresas y cadenas hasta las cafeterías y las tostadoras más pequeñas. Starbucks está reduciendo el peso de varios de sus productos y Dunkin’ ha realizado cambios similares.

A pesar de mantener un precio similar, los clientes ahora reciben menos café, lo que supone un sutil aumento del precio por onza. Además, aunque muchos consumidores se sienten indignados o engañados por pagar el mismo precio a cambio de menos producto, algunos lo consideran un comportamiento natural en los mercados de consumo.

“Los consumidores pueden sentir lo que quieran”, dice Mark. “También, pueden elegir qué comprar. Si el precio/tamaño se vuelve demasiado alto, pueden cambiar a otra cosa. Así es el capitalismo”.

La reduflación a largo plazo puede provocar la insatisfacción de los clientes y una posible pérdida de fidelidad. Un estudio realizado por la empresa de investigación de mercados IRI reveló que la reduflación persistente puede erosionar la confianza de los consumidores y empujarlos a buscar marcas o productos alternativos.

Productos afectados por la reduflación

Una tendencia desafortunadamente duradera

A pesar de la creciente frustración, la reduflación parece una tendencia duradera. Los consumidores son cada vez más conscientes de la discrepancia entre el precio y el tamaño del producto y sienten que obtienen menos valor por su dinero.

La gran cantidad de marcas que adoptan tácticas de reduflación deja a los consumidores con pocas alternativas, sin otra opción que aceptarla.

“Si no existiera la reduflación, las empresas ofrecerían cafés especiales a precios mucho más altos”, afirma Mark. “Esto se denomina segmentación y ocurre en la mayoría de los sectores. Piensa en la diferencia entre la primera clase y la turista en los aviones”.

En el sector del café, los tostadores se enfrentan a altos costos en toda la cadena de valor, desde el abastecimiento hasta el tueste. Estos costos influyen inevitablemente en el tamaño y el precio de los productos, lo que convierte a la reduflación en una solución práctica pero impopular.

Los precios del café verde han subido 70 % en el último año debido a las interrupciones en la cadena de suministro y a los efectos del cambio climático, lo que ha obligado a los tostadores a realizar ajustes urgentes.

La reduflación es una medida positiva para los resultados de muchas empresas, ya que proporciona ingresos constantes por una menor cantidad de producto vendido. A pesar de eso, es posible que la reacción negativa y la frustración de los consumidores obliguen a algunas empresas cafeteras a dar un paso atrás y replantearse estas estrategias.

“Las empresas toman decisiones en su propio interés, al igual que los consumidores”, afirma Mark.

“McDonald’s subió mucho los precios en los últimos tres años y sus ventas bajaron. Ahora están buscando la forma de ofrecer precios más bajos. Así que, claro que es posible”.

Una respuesta de los consumidores

Las reacciones de los consumidores ante la reduflación suelen incluir el cambio de marca y un mayor escrutinio sobre a qué empresas comprar. Existe incluso un subreddit, r/Shrinkflation, donde los usuarios comparten y debaten casos de reducción del tamaño de los productos. Estas comunidades reflejan una creciente insatisfacción, ya que los consumidores son más conscientes del gasto y de las tácticas de fijación de precios.

En el mercado del café de especialidad, donde los consumidores valoran la calidad y la exclusividad, el impacto de la reduflación puede ser pronunciado. A medida que el sector afronta estos retos económicos, los consumidores y las empresas tendrán que adaptarse a un panorama en el que el tamaño y el valor están cada vez más reñidos entre sí.

“Los consumidores deciden por sí mismos cómo gastar su dinero. Si el precio del café sube más rápido que el de otros productos, menos gente beberá café”, afirma Mark. “Si la inflación general supera el ritmo de crecimiento de los ingresos, algunos productos se eliminarán del presupuesto destinado a la alimentación. Es probable que el café sea uno de esos artículos”.

Cafetería de especialidad

Conclusiones finales

Aunque muchos lo consideran una práctica impulsada por la codicia, es un tema complejo impulsado por las realidades económicas y las prácticas de la industria, y no va a desaparecer en el corto plazo.

A medida que los consumidores se hagan más conscientes de estos sutiles aumentos de precios, el desafío para las marcas de café será equilibrar la gestión de sus costos con el mantenimiento de la confianza y la lealtad de los consumidores. 

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Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.

Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence

PDG Español 

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