Ventajas e inconvenientes de subir los precios al por menor
Los precios del café se han disparado en los últimos años, arrastrando a tostadores, cafeterías independientes y minoristas de café de especialidad hasta un terreno difícil. El aumento de los costos del café verde, la energía, el transporte, la mano de obra y los equipos está ejerciendo una gran presión sobre las empresas.
Tanto para las tostadurías como para los propietarios de cafeterías, subir los precios ya no es una opción sino una necesidad. Entender qué impulsa los cambios de precios, cómo responden los consumidores y qué alternativas existen es esencial para las empresas que pretenden seguir siendo sostenibles en un mercado volátil.
Hablé con Darleen Scherer, de Black Sheep, y Kirk Pearson, de Project Zero Coffee, para conocer las ventajas e inconvenientes de subir los precios al por menor y cómo esto podría influir en el comportamiento de los consumidores.
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¿Por qué los precios del café se mantienen tan altos?
Varios factores contribuyen a la subida de precios. Los costos del café verde, sobre todo del Arábica, se han disparado recientemente debido a las adversas condiciones meteorológicas, las interrupciones en la cadena de suministro y la especulación del mercado.
“Hemos visto cómo los precios del café verde alcanzaban máximos no vistos en 47 años, con el Arábica por encima de los US $4,00 la libra. Esto supone un aumento del 70 % en solo un año”, afirma Darleen Scherer, fundadora de la consultora de café Black Sheep, con más de 20 años de experiencia en el sector. “Si a esto añadimos el aumento de los costos de envío, la inflación energética y el aumento de los salarios y los aranceles, todo el sector se ha visto obligado a replantearse las estrategias de fijación de precios”.
Muchos tostadores están reevaluando sus operaciones para garantizar la sostenibilidad financiera, manteniendo al mismo tiempo los niveles de calidad.
Para las pequeñas y medianas empresas, sobre todo, absorber este aumento de costos de forma indefinida es inviable. Las empresas de café comercial también se han visto afectadas por estos incrementos. Esto ha reducido la diferencia de precios entre el café comercial y el de especialidad.
En consecuencia, es el mejor momento para animar a los consumidores a optar por las ofertas de especialidad. Aunque convencer a los consumidores de pagar precios más altos de forma consistente no está exento de dificultades.

Riesgos y beneficios de subir los precios en las cafeterías
Para muchas cafeterías y tostadurías, subir los precios es una cuestión de supervivencia. A medida que aumentan los gastos generales, también deben hacerlo sus precios si quieren mantenerse a flote. A pesar de eso, las subidas bruscas no suelen sentar bien a los consumidores y los pueden empujar hacia la competencia.
En lugar de aplicar subidas de una sola vez, muchas empresas están haciendo pequeños ajustes periódicos. Esto suaviza el golpe para los consumidores y abre conversaciones sobre su abastecimiento y valor.
“He visto a tostadores exitosos adoptar modelos de precios más dinámicos que responden a la volatilidad del mercado en lugar de absorber los costos indefinidamente”, afirma Darleen. “Esto evita el choque que produce un gran aumento repentino de precios para los clientes. A su vez, ayuda a compensar los próximos impactos arancelarios que de otro modo requerirían ajustes drásticos de precios”.
Alinear los precios con los costos operativos es crucial para las empresas cafeteras que esperan mantener márgenes saludables e invertir en calidad. Aunque los precios más altos pueden alejar a algunos clientes, reflejan la realidad de hacer negocios en un entorno cada vez más costoso. Las tostadurías y las cafeterías que comunican el valor de forma eficaz y mantienen un alto nivel de calidad tienen más probabilidades de fidelizar a los consumidores, incluso cuando suben los precios.
Las prioridades de los clientes
“Ya vendemos algunos de los cafés más caros de nuestra zona y tenemos una clientela que crece cada semana”, dice Kirk Pearson, cofundador de Project Zero Coffee en Melbourne, Australia. “El valor no se reduce a que el café sea barato. Si el café es excelente de manera consistente, entonces el cliente sabe que puede obtener el valor que busca”.
“Digamos que hay dos cafeterías. Una vende café a AU $4,50 y la otra a AU $6,00”, añade. “Si la cafetería más barata ofrece gran calidad solo tres de cada diez veces, mientras que la más cara lo hace nueve de cada diez, ¿cuál ofrece más valor?”.
Subir los precios, sin embargo, tiene sus inconvenientes. Uno de los principales es que, una vez ajustados, rara vez pueden volver a bajarse, aunque mejoren las condiciones del mercado. Esto puede dificultar que las empresas sigan siendo competitivas si cambian las expectativas de los consumidores.
Además, subir los precios puede llevar a los clientes hacia competidores que ofrecen precios más bajos (también conocidos como precios de penetración) en un intento de posicionarse como la opción más rentable.
¿Cómo están respondiendo los consumidores de café?
El aumento de los precios en las cafeterías provoca inevitablemente cambios en el comportamiento de los consumidores. Algunos clientes visitan estos establecimientos con menos frecuencia y consideran el café de especialidad como un capricho ocasional en lugar de un hábito diario.
Según el informe National Coffee Data Trends 2025, el más reciente de la National Coffee Association, el hogar sigue siendo, con diferencia, el lugar más popular para preparar café. El 71 % de los consumidores preparó su café en casa el día anterior, mientras que en 2020 este número fue del 63 %. Por el contrario, el 13 % tomó café preparado tanto dentro como fuera de casa, frente al 19 % de 2020.
“La respuesta de los consumidores ha sido variada, pero en general más comprensiva de lo esperado”, señala Darleen. “La mayoría de consumidores reconoce que la inflación afecta a todo, no solo su taza de café matutina. Cuando las subidas de precios se comunican con transparencia, la aceptación tiende a ser mayor”.
Kirk está de acuerdo. Dice que, aunque son cuidadosos con sus gastos, la mayoría de consumidores son conscientes de la economía mundial. Por eso, están dispuestos a gastar dinero en cosas que valoran mucho, incluido el café.
“Es difícil no darse cuenta de lo que provoca subidas de precios”, afirma. “A nadie le gusta pagar más por las cosas, especialmente por el café. Aunque la gente entiende que los costos inflacionistas han afectado a todos. La respuesta general ha sido bastante comprensiva. La gente que se molestaría por las subidas de precios no suele venir a nuestra cafetería de todos modos”.
Esta comprensión, no obstante, no significa que los consumidores tengan un poder adquisitivo ilimitado. Sigue habiendo un umbral de lo que consideran razonable, determinado por las condiciones económicas generales, los presupuestos personales y el valor percibido.
Algunos consumidores optan por preparar café en casa con más frecuencia, mientras que otros se decantan por mezclas y cafés de origen único más asequibles.

¿Pueden los tostadores de café retrasar la subida de precios?
Hace solo unos meses, Brian Niccol, director general de Starbucks, anunció una congelación de precios para el año fiscal con el fin de ayudar a los consumidores a hacer frente al aumento de los costos. Con las subidas de precios sin precedentes y los nuevos aranceles puestos rápidamente en marcha desde principios de 2025, es un compromiso del que probablemente se vean obligados a retractarse.
En un intento por no subir los precios, algunas tostadurías y cafeterías han buscado otras formas de ahorrar, como invertir en equipos más eficientes desde el punto de vista energético y en envases con cantidades mínimas de pedido (MOQ por sus siglas en inglés) reducidas. Mientras tanto, muchos se han visto obligados a absorber repentinamente los costos adicionales en un intento por mantener la fidelidad de los clientes y retrasar las inevitables subidas de precios.
Darleen cree que, aunque estas medidas de ahorro pueden ser eficaces a corto plazo, inevitablemente habrá que hablar con los consumidores sobre cómo y por qué subirán los precios.
“El enfoque que más éxito ha tenido es la transparencia de los tostadores a la hora de realizar estos ajustes. Así, explican que intentan equilibrar la asequibilidad con la calidad”, explica. “Muchos están gestionando su inventario de forma más estricta para ayudar a gestionar el flujo de caja”.
Una solución a largo plazo
Si bien las medidas temporales pueden dar un respiro, no son una solución a largo plazo. Para muchas empresas, trasladar parte del aumento de los costos a los consumidores sigue siendo una de las pocas estrategias sostenibles, sobre todo porque el cambio climático y la inestabilidad geopolítica generan incertidumbre en las cadenas de suministro.
“Hemos seguido invirtiendo en la calidad de nuestro café y en mejorar la experiencia de nuestros clientes”, explica Kirk. “Nuestro planteamiento ha sido redoblar los esfuerzos en aquello que nos hace ser quienes somos, no intentar recortar costos. Hasta ahora, ha funcionado”.
Las mejoras operativas, como la actualización de equipos y la implantación de la automatización, también pueden ayudar a compensar el aumento de los costos.
“La inversión en maquinaria que hicimos cuando abrimos se está amortizando ahora porque trabajamos con menos personal y servimos el café con más regularidad y facilidad”, afirma. “La automatización nos da una ventaja con respecto a otras cafeterías, ya que ganamos mucho en eficiencia”.
Mientras tanto, otras empresas han buscado financiación externa o ayudas públicas para gestionar estos retos. Recurren a iniciativas empresariales locales o a subvenciones destinadas a ayudar a las pequeñas empresas a mejorar la eficiencia energética o a manejar los gastos generales.
¿Ayudará la transparencia a justificar los precios altos del café?
Algunos tostadores han optado por la transparencia para explicar a los consumidores los precios más altos del café. Al desglosar el costo de cada etapa de la cadena de suministro, desde el cultivo hasta el tueste y la elaboración, pretenden demostrar lo estrechos que son realmente los márgenes y qué parte del precio final se destina a apoyar a los productores y a la sostenibilidad operativa.
“Los tostadores más exitosos comparten abiertamente sus prácticas de abastecimiento, sus estructuras de precios y los retos a los que se enfrentan”, afirma Darleen. “Esta transparencia radical genera confianza y ayuda a los clientes a ver los márgenes relativamente pequeños con los que funciona la mayoría de empresas cafeteras”.
Kirk, por su parte, ofrece una perspectiva más pragmática. Afirma que a los clientes les importa más la calidad del producto que las justificaciones en torno a las subidas de precios.
“Mi opinión al respecto evoluciona a medida que la coyuntura económica se vuelve más incierta y disminuye el suministro de café”, afirma. “El consumidor moderno sabe muy bien qué es un buen café y por qué cuesta más. Si ofreces un café de calidad, la gente lo pagará”.
Añade que la atención debe seguir centrada en el valor y se ha mostrado firme en su opinión de que los precios del café deben basarse en factores reales, no en “cifras arbitrarias”. En su propio local, explica que la estrategia consiste en comprar café de alta calidad y en no desviarse de esto, independientemente del precio final que paguen los consumidores.

Conclusiones finales
Es poco probable que los precios del café bajen pronto de forma significativa. Para los tostadores y propietarios de cafeterías, el reto consiste en equilibrar el aumento de los costos operativos con la oferta de un valor constante para los consumidores. En última instancia, el éxito radica en estrategias de precios bien pensadas, una comunicación eficaz y un compromiso con la calidad.
“El factor clave no es necesariamente el precio absoluto, sino el valor percibido”, concluye Darleen. “Los clientes se preguntan: ¿vale esta experiencia, este sabor, este momento, la prima que estoy pagando?. Cuando la respuesta sea afirmativa, seguirán pagando precios más altos”.
Los tostadores de café que puedan comunicar claramente su valor al tiempo que mantienen altos estándares estarán mejor posicionados para atravesar estos tiempos turbulentos. Aunque suban los precios de las cafeterías, muchos consumidores siguen dispuestos a pagar por la calidad, siempre que cada taza cumpla lo que promete.
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Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
PDG Español
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