El número de cafeterías en grandes ciudades está aumentando, ¿es algo bueno?
En cualquier parte del mundo, si vives o visitas una gran ciudad y quieres encontrar una cafetería de especialidad, tendrás seguramente multitud de opciones. Durante las dos últimas décadas, se ha producido una proliferación de cafeterías y tostadores, a medida que los mercados internacionales han ido adoptando la cultura de la tercera ola.
En las capitales, la oferta se multiplica por miles, desde grandes cadenas hasta establecimientos independientes. Para los consumidores, la infinidad de opciones puede parecer atractiva. Para los operadores de cafeterías, sin embargo, este mercado cada vez más competitivo resulta difícil de manejar.
Con el objetivo de conocer si existen demasiadas cafeterías en las grandes ciudades, hablé con Jonathan Rubinstein, fundador y CEO de Joe Coffee Company en Nueva York.
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A mayor tamaño de ciudad, más cafeterías
No es de extrañar que las grandes ciudades atraigan a más propietarios de negocios de café debido a su mayor población y a la extensión de las zonas urbanas. Ya desde el siglo XVII, las cafeterías prosperaban creando un entorno sociable que atraía a los clientes habituales. Inevitablemente, las grandes ciudades, que suelen albergar una mayor proporción de profesionales con más poder adquisitivo, son lugares idóneos para sacar provecho y generar más ingresos.
De hecho, una publicación muy difundida muestra que una alta densidad de cafeterías sirve para predecir si una zona de una ciudad está en alza y, por tanto, con mayores posibilidades de éxito para los negocios. También, es un indicador de gentrificación, con todos los complejos problemas que esto conlleva.
¿Cuáles son las ciudades con más cafeterías?
Se cree que Shanghái, China, tiene el mayor número de cafeterías. Según un informe de 2023, la tercera ciudad más poblada del mundo cuenta con 8530 cafeterías, lo que supone un aumento de 673 respecto al año anterior y representa el 6,4 % del total nacional.
Tokio, Japón, es la ciudad más poblada del mundo y, según un informe de 2021, alberga más de 3826 cafeterías. Dada la sofisticada cultura cafetera del país, es probable que esta cifra haya aumentado en los últimos años.
El número de cafeterías de especialidad en Londres, Reino Unido, ha aumentado 700 % en la última década y se cree que la capital cuenta con más de 3700 establecimientos (incluyendo grandes cadenas).
La ciudad de Nueva York es la que cuenta con el mayor número de cafeterías de Estados Unidos, con unos 1571 establecimientos.
Otras ciudades destacadas que albergan un elevado número de cafeterías son Melbourne (2835), Berlín (1009), Los Ángeles (912) y Johannesburgo (612).
¿Es la densidad de las cafeterías un mejor medidor?
Es difícil calcular con precisión el número de cafeterías de una ciudad, sobre todo cuando las grandes cadenas abren constantemente nuevos locales. La densidad de cafeterías (el número de cafeterías dividido por la superficie total de una ciudad) podría ser una métrica más útil.
En el caso de Londres, el número de habitantes por cafetería ronda los 2300, una cifra similar a la de Shanghái. En cambio, un habitante de Tokio comparte su cafetería con más de 9000 personas, lo que supone menor densidad de locales.
Esto señala también que algunas de las ciudades más pequeñas de Reino Unido están incluso más densamente pobladas de cafeterías que Londres. Manchester, por ejemplo, tiene 1356 habitantes por cafetería, mientras que la proporción de Edimburgo es aún más baja, 911.
En teoría, Brighton podría considerarse la “capital de las cafeterías” de Reino Unido, con una cafetería por cada 800 habitantes, es decir, casi tres veces más cafeterías per cápita que Londres.

¿Hay demasiadas cafeterías?
A primera vista, unos pocos miles de personas por cafetería no parecen plantear demasiados problemas. En la mayoría de las grandes ciudades, la competencia en el mercado fomenta un fuerte crecimiento económico. Además, una alta concentración de cafeterías suele traducirse en una mejora generalizada de la calidad del café, ya que los operadores se esfuerzan por destacar.
A pesar de eso, los márgenes pueden ser escasos. Un exceso de competidores obligaría a los operadores con menos recursos y capital a abandonar el mercado, lo que inevitablemente impactaría a los negocios más pequeños. El comercio minorista en las calles principales, en particular, es especialmente difícil de gestionar, ya que las grandes cadenas pueden afrontar mejor los gastos de alquiler, personal y otros costos operativos.
En los años posteriores a la pandemia, los negocios cafeteros han tenido que hacer frente a una inflación creciente, a unos costos récord de los alimentos y la energía, y a la volatilidad de los precios del café. Estos obstáculos han obligado a cafeterías y tostadores a replantear sus estrategias empresariales para asegurar el crecimiento de los ingresos. Aunque el aumento de la competencia podría dificultar aún más su adaptación.
También, hay ejemplos notables de sobresaturación en distintos mercados de café, especialmente para las cadenas más grandes. En 2008, Starbucks cerró 600 locales que no cumplían los objetivos de ventas porque había demasiadas tiendas en los alrededores.
En definitiva, sí existe el concepto de demasiadas cafeterías, aunque no una línea roja discernible.

Fomentar una competencia sana
Jonathan Rubinstein es el fundador y consejero delegado de la emblemática Joe Coffee Company de Nueva York. La empresa se fundó en 2001 y actualmente tiene 24 locales en la ciudad.
Él explica cómo ha crecido el mercado neoyorquino de cafeterías desde entonces. “Durante los primeros diez años del movimiento de la tercera ola, el crecimiento fue lento, aunque con grandes empresas como Café Grumpy y Gimme Coffee”, afirma. “Se produjo una explosión en 2011, cuando actores clave del sector como Blue Bottle y Stumptown llegaron a Nueva York. De repente, nos convertimos en una de las ciudades cafeteras más activas y, en mi opinión, más innovadoras de Estados Unidos”.
Jonathan señala, sin embargo, que el crecimiento no solo equivale a abrir más locales. “Hasta 2019, aproximadamente, nos consideraban una cadena pequeña porque abríamos de tres a cuatro locales nuevos al año”, añade. “No se trata solo del número de cafeterías. Invertir en otras áreas de tu negocio requiere menos capital y te permite ampliar el alcance de tu marca a personas más allá de una cafetería”.
Por ejemplo, establecer una sólida presencia en el comercio online y contar con una cadena de suministro integrada verticalmente puede contribuir a un mayor desarrollo de una cafetería local.
El ejemplo de Nueva York
“En Nueva York siempre hay espacio para más cafeterías, aunque no creo que las necesitemos todas”, afirma Jonathan. “Cuando tienes más opciones con distintos niveles de calidad y precio, que también ofrecen experiencias diferenciadas a los clientes, la diversidad del café obviamente mejora”.
Aunque reconoce los posibles inconvenientes de la saturación del mercado, como una menor afluencia de clientes y un descenso de los ingresos, Jonathan cree que el panorama de las cafeterías neoyorquinas fomenta una sana competencia en la que los negocios bien gestionados pueden prosperar.
“Muchos propietarios de cafeterías en Nueva York te dirán que tienen menos transacciones diarias ahora que hay más puntos de venta”, añade. “En mi opinión, no tengo la impresión de que ninguna de las marcas más establecidas esté cerrando, así que algo debe estar funcionando bien”.

Cualquier propietario de una cafetería desearía tener una mayor cuota de mercado en una capital. Para el consumidor, en general, es preferible tener más opciones entre las que elegir. La cultura cafetera preexistente, el precio de la vivienda y los hábitos de consumo locales influyen en las tendencias de los mercados urbanos.
Al final, todo depende de la perspectiva de cada uno. Si eres propietario o trabajas en un negocio de café que está innovando y expandiéndose en una gran ciudad, es probable que la competencia del mercado te mantenga alerta. Aunque si tu negocio está luchando por competir en una zona abarrotada, un menor número de cafeterías jugará a tu favor.
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Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
PDG Español
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