¿El café orgánico es más una demanda de los consumidores o una necesidad de los productores?
Según datos de la Asociación de Comercio Justo de Estados Unidos, el mercado de café orgánico creció significativamente en la última década. En la misma línea, la Asociación Nacional de Café de Estados Unidos afirma que el 44 % de los consumidores está más dispuesto a comprar café certificado como orgánico.
Esta tendencia plantea una pregunta importante. ¿Es una respuesta directa a las demandas de los consumidores y los tostadores o es una necesidad imperante para los productores agrícolas y que se impulsa desde el origen?
Para resolver este cuestionamiento, hablé con Jorge Escobar, copropietario de una finca cafetera orgánica en El Salvador, y con Octavio Carvajal, gerente de Café La Tribu, una cooperativa cafetera de Chiapas, México. Continúa leyendo y conoce sus opiniones.
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¿Por qué un porcentaje de consumidores prefiere el café orgánico?
Una de las principales razones por las que los consumidores están optando por el café orgánico es su compromiso con la sostenibilidad. Los métodos de cultivo orgánico prescinden de pesticidas y fertilizantes sintéticos, priorizando prácticas agrícolas que respetan la biodiversidad y preservan la salud del suelo.
Al estar cada vez más conscientes del impacto ambiental de sus decisiones de compra, eligen el café orgánico como una forma de contribuir a la conservación del planeta.
Por otra parte, la ausencia de pesticidas y productos químicos contribuye a obtener un café más limpio y libre de residuos que podrían ser tóxicos para el organismo humano. En consecuencia, algunos consumidores optan por el café orgánico como una alternativa beneficiosa para su salud.
Jorge Escobar, desde su experiencia, dice: “los jóvenes están prefiriendo alimentarse mejor y buscan conocer un poco más el producto que están consumiendo”.
Adicionalmente, en la mayoría de los casos, el café orgánico proviene de pequeños productores e involucra métodos de cultivo tradicionales. En ese contexto, la conciencia social es otro factor que ha determinado la popularidad del café orgánico. A menudo, está vinculado a prácticas de comercio justo, garantizando condiciones laborales dignas para los agricultores y trabajadores de las plantaciones de café.
Octavio Carvajal resalta la importancia que tiene para el consumidor que el café cuente con una certificación para asegurar que cumple con los requisitos que demanda el mercado. “Cuando un café está certificado, el consumidor tiene la certeza de que ha pasado por un proceso de producción donde se evita la utilización de agroquímicos, se busca la conservación de los recursos naturales y son trabajados por pequeños productores”.

¿Por qué beneficia a los productores el café orgánico?
Uno de los motivos fundamentales que impulsa a los productores hacia el café orgánico es la preocupación por la sostenibilidad y la salud del suelo. “Tenemos un compromiso con el medioambiente y con nuestra comunidad. De esa manera ponemos nuestro granito de arena en cuanto al calentamiento global y el maltrato a la tierra”, afirma Jorge.
Por otra parte, aunque es uno de los argumentos más importantes pero al mismo tiempo uno de los menos visibles para los consumidores e incluso para los tostadores, es que la agricultura orgánica cuida y prioriza la salud de los productores, del personal de las fincas y de las mismas comunidades que habitan estos territorios.
La constante exposición a pesticidas, por ejemplo, genera intoxicaciones agudas y varios estudios afirman que el trabajo diario con agroquímicos puede generar efectos nocivos en la salud como:
- Afecciones cardiacas, renales o pulmonares
- Debilitamiento
- Erupciones cutáneas
- Dolores de cabeza
- Afectaciones gastrointestinales
Como resultado, muchos caficultores han decidido suprimir el uso de estos insumos y buscar alternativas, como la producción orgánica, para garantizar una óptima calidad de vida para ellos y sus familias.
Su potencial de mercado y costo productivo
Asimismo, la independencia de insumos químicos puede reducir los costos de producción y brindar una mayor estabilidad frente a fluctuaciones en los precios de los productos químicos. “Usando los métodos tradicionales, mezclados con las nuevas técnicas, podemos proteger más el suelo. En el mundo orgánico, nosotros cuidamos el suelo y el suelo cuida de nuestras plantas”, resalta Jorge.
Desde el punto de vista comercial, el café orgánico abre puertas a mercados específicos que valoran este producto. Obtener una certificación permite a los productores, que no pueden competir por precio y volumen, acceder a segmentos de mercado dispuestos a pagar precios diferenciales.
Octavio, que tiene amplia experiencia en este mercado, cuenta que “la certificación es un mal necesario. Los costos son altos pero puede ser una estrategia comercial que mejora tus precios”. A pesar de eso, aclara que en algunos casos “el costo extra de la certificación no es económicamente rentable”.

¿Hay un equilibrio entre la oferta y la demanda de café orgánico?
Algunos productores buscan en el café orgánico la manera de diferenciarse y acceder a un segmento de mercado en el que puedan obtener un mayor precio de venta; sin embargo, pese a que se observa una mayor demanda de café orgánico en la actualidad, no ha llegado a igualarse a la oferta.
Observamos, por tanto, que algunos productores orgánicos tienen dificultades para rentabilizar los costos que supone certificar su producción. “Hay muchas cooperativas que están produciendo café certificado y la demanda ya no está creciendo tanto. Hay un desequilibrio entre la oferta y la demanda”, explica Octavio.
En consecuencia, esto puede ocasionar que a pesar del esfuerzo adicional realizado para la producción orgánica, algunos caficultores o cooperativas terminen vendiendo su café al mismo precio de uno cultivado de manera tradicional.
Uno de los motivos por los que la demanda de café orgánico no se ha equiparado a la oferta es la falta de concientización de una gran parte de los consumidores. Para ellos, el valor agregado de la producción orgánica no justifica el precio de venta o priorizan otros criterios en sus elecciones de compra.
A su vez, al tener un precio de venta más elevado respecto al café convencional, los consumidores con menos recursos, aunque se sientan atraídos por el producto, no están en capacidad de pagarlo. “No todos los consumidores tienen acceso a esta información (los beneficios del café orgánico) ni a los recursos económicos para permitirse este producto”, comenta Jorge.
Un ejemplo de producción orgánica en Latinoamérica
En la región, Perú se destaca como el mayor productor y exportador de café orgánico. Con un alto porcentaje de hectáreas certificadas y un mercado consolidado en Estados Unidos, Europa y Asia, el país es un ejemplo de cómo se extiende la transición hacia ese modelo productivo.
Según la Junta Nacional del Café, por ejemplo, para 2021 la producción orgánica del país superó el 1 200 000 quintales. Además, el 95 % de ese volumen estuvo a cargo de pequeños caficultores, en su mayoría asociados a cooperativas o asociaciones. Incluso, para el 2020, el área de cultivo de café orgánico correspondía al 44,48 % de la producción nacional.
Esto demuestra que los agricultores peruanos han encontrado en la producción orgánica una alternativa para posicionarse en un mercado altamente competitivo en el que, en términos de volumen, no podrían competir con orígenes como Colombia o Brasil.

Aunque la oferta y la demanda de café orgánico no son proporcionales, es claro que tanto del lado de los consumidores como de los productores hay un interés creciente por este modelo productivo, de acuerdo a los beneficios y valor que tiene para cada uno.
Por el momento, lo importante es visibilizar la relevancia del café orgánico para garantizar la sostenibilidad de la caficultura a largo plazo y educar a los consumidores sobre cómo sus decisiones de compra impactan en la calidad de vida de los productores, sus comunidades y el medioambiente.
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Créditos de las imágenes: Jorge Escobar, Tim Mossholder.
PDG Español
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