¿Por qué seguimos añadiendo cosas al café?
Puntos clave
- Las tendencias de café funcional impulsadas por TikTok atraen a la generación Z con promesas de mejorar la piel, la energía y las ganancias
- El 30% de los consumidores que toma suplementos opta por el formato en polvo para mejorar su salud sin renunciar al café
- El colágeno, las proteínas y los adaptógenos parecen ser el nuevo azúcar y leche
Antes, se añadía leche y azúcar al café. Ahora se añade espirulina, péptidos de colágeno, adaptógenos, proteína en polvo, extracto de hongo melena de león, raíz de maca e incluso yemas de huevo crudas.
Lo que comenzó como un ritual matutino se ha convertido, en la era de TikTok y la optimización personal, en un laboratorio de bienestar.
“Los gustos del consumidor están cambiando”, afirma Emma Loisel, cofundadora y presidenta de Volcano Coffee Works. “Hace diez años, la atención se centraba en el origen, el proceso y la rareza: una fascinación por la artesanía y la historia detrás de la taza. Existía una pasión por la elaboración del café, desde la cosecha hasta la taza”.
Actualmente, la conversación se orienta hacia la función, impulsada por tendencias de salud que preguntan qué más puede aportar el café. La especialidad ha tardado en responder. Rara vez comunica los beneficios funcionales que ofrece, como el hecho de que aporta más de dos tercios de la ingesta diaria promedio de antioxidantes de la dieta occidental.
Las razones varían. Para algunos, se trata de mejorar el sabor, disimulando el amargor natural del café con jarabe de arce y leche de coco espumosa. Para otros, se trata de combinar beneficios: cafeína más apoyo cognitivo, mejora de la belleza o una dosis de proteínas después del gimnasio.
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Las nuevas demandas del mercado
En redes sociales, especialmente en TikTok, el café proteico se ha vuelto viral. Los videos etiquetados con #proffee (proteína + café) han acumulado millones de visualizaciones, ya sea como una rutina después del gimnasio o como otro truco dudoso para bajar de peso.
Al parecer, esto va más allá de una simple tendencia puntual. Según un informe de FMCG Gurus de 2024, los suplementos “imperceptibles” están en auge y se integran a la perfección en la rutina diaria. Estos incluyen polvos que se disuelven en bebidas como el café, lo que permite a los consumidores incorporarlos sin complicaciones.
La economía mundial del bienestar, valorada en US $4,5 billones y que crece el doble de rápido que la economía global, está tan extendida que para el 73 % de los consumidores globales, el bienestar se considera un elemento esencial de la estrategia de una marca.
Entre los menores de 30 años, las bebidas funcionales están ganando terreno y el café se ha convertido en un complemento más de un programa de bienestar más amplio. Esta creciente demanda se ve impulsada especialmente por los grupos demográficos más jóvenes, como los millennials y la generación Z, que priorizan el autocuidado y el bienestar holístico.
De hecho, los productos de marca limpia están superando a otros productos, con un aumento del 8 % en el último año. En consecuencia, el mercado de las bebidas funcionales está experimentando un auge en popularidad, ya que los consumidores buscan activamente bebidas que se ajusten a sus objetivos de salud y se integren a la perfección con sus estilos de vida ajetreados.
“Creo que el mercado lo quiere, definitivamente hay demanda, pero aún no lo he probado personalmente”, dice Nicole Battefeld-Montgomery, formadora y consultora. “Francamente, la mayoría de este tipo de productos tienden a tener poco o ningún efecto real. A menudo se centran más en el marketing que en la sustancia. Lo siento como una estrategia para ganar dinero más que como una necesidad. Así que, aunque entiendo el revuelo, sigo siendo escéptica”.
Las marcas responden
Las cafeterías se están sumando a la moda. Marcas como Copina Co. y Headspace Coffee ofrecen “cremas que refuerzan el colágeno” o ” cappuccinos adaptogénicos” con ashwganda y melena de león. Otras, como Four Sigmatic, han creado negocios enteros en torno al café con infusión de hongos. El café funcional con probióticos es otra propuesta con, al parecer, datos científicos que dan apoyo a sus beneficios para el bienestar.
Otros están cuestionando la tendencia del Beauty Latte y si es bueno o no para la salud. Esto por sí solo dice mucho de su popularidad porque donde hay críticos, hay tendencias que desacreditar.
“El café funcional no está redefiniendo lo que el café debería ser, sino expandiendo lo que puede ser”, afirma Darleen Scherer, fundadora de BLACK SHEEP. “Estamos viendo cómo evoluciona de un simple ritual matutino a una plataforma de bienestar personalizable. Las marcas que triunfen no serán las que incorporen todos los ingredientes de moda, sino las que comprendan que los consumidores quieren que su café diario les rinda más”.
Esto no es una amenaza para el café de especialidad, es una invitación a innovar. Al igual que educamos a los consumidores sobre las historias del origen y los métodos de procesamiento, ahora tenemos la oportunidad de guiarlos a través de los beneficios funcionales. La clave es mantener la calidad del café y, al mismo tiempo, agregar valor genuino, no solo seguir las tendencias de bienestar.
Esta cultura de la remezcla plantea interrogantes. ¿Sigue siendo el café el objetivo o solo el portador? ¿Se venera la bebida base o se tolera por su cafeína y prestigio cultural? En la carrera por ganar relevancia entre los consumidores más jóvenes y más conscientes de la salud, el café se está reinventando no solo por su sabor, sino por su utilidad.
Rituales reutilizados
La identidad del café nunca ha sido definida. Después de todo, comenzó como una bebida funcional, utilizada por un abad de un monasterio etíope, según la leyenda de Kaldi, quien luchaba por mantenerse despierto durante las largas oraciones vespertinas y descubrió que la bebida hecha con cerezas lo mantenía alerta.
Esta cualidad ha resistido la prueba del tiempo. Una encuesta reciente a más de 8000 personas de seis países europeos reveló que el café era la bebida más asociada con la productividad y el 43 % afirmó que mejoraba su productividad en comparación con otras opciones con y sin cafeína.
Tras su descubrimiento inicial, el café se volvió social: alimentó la Ilustración en los cafés europeos y marcó la hospitalidad en todo Medio Oriente.
El siglo XX trajo consigo nuevas formas de adición. Los estadounidenses añadieron crema e inventaron el frappuccino. Los italianos espumaron leche en los cappuccinos. Los vietnamitas añadieron leche condensada y hielo. Los países escandinavos añadieron cardamomo y, en algunas partes de Etiopía, lo mezclaron con mantequilla o sal. Cada adición reflejaba el gusto, el contexto o la necesidad.
“El café es prácticamente atemporal”, dice Nicole. “No es solo una bebida, es un ritual, una cultura, un tema de conversación. Desde el espresso italiano hasta el diner estadounidense, desde la ceremonia del café turco hasta el kissaten japonés, tiene una presencia arraigada en todas las culturas. Las modas van y vienen (adaptógenos, lattes de hongos, espuma fría, etc.), pero el café evoluciona sin desvanecerse nunca del todo”.
Lo que unifica estos cambios es que el café se mantuvo. El ritual, caliente o frío, amargo o dulce, siguió siendo un pilar compartido, a menudo cotidiano.
Más allá de una bebida
Incluso con modas como los lattes de cúrcuma o la kombucha, pocas lograron desplazar al café como bebida. Las razones son múltiples. El café aporta cafeína, pero también rutina y familiaridad. Es un estimulante y un símbolo.
“Beber café es un ritual de pausa, como respirar hondo antes de empezar el día”, dice Emma. “Es un hábito que te ayuda a conectar con la tierra. Los nuevos ingredientes pueden cambiar el contenido de la taza, pero no cambiarán el ritual”.
Una encuesta de YouGov de 2023 reveló que el 71 % de los estadounidenses asociaba el café con la comodidad. En Italia, el 97 % de los adultos bebe café varias veces al día y el espresso sigue siendo una constante cultural, incluso con la llegada de la leche de avena. En Turquía, sigue vinculado a la tradición, la adivinación y la hospitalidad, incluso con la demanda de sobres instantáneos.
“El café perdura porque nunca se ha tratado solo de cafeína, sino de la pausa”, dice Darleen. “Todas las culturas han protegido ese momento sagrado de transición: del sueño a la vigilia, del hogar al trabajo, de la soledad a la conexión. Podemos añadir colágeno, sustituir la leche por avena o servirlo con gas, pero no estamos cambiando la función principal del café: crear momentos intencionales en días cada vez más caóticos”.
La genialidad del café reside en su adaptabilidad sin perder su identidad. Un cà phê sữa đá vietnamita y un espresso italiano son totalmente diferentes, pero ambos satisfacen la misma necesidad de ritual y comunidad. Por eso el café sobrevive a todas las tendencias. Es una infraestructura para la conexión humana, no solo una bebida.
En este sentido, es resiliente y maleable. Se adapta sin desaparecer. Absorbe las tendencias, pero no se somete a ellas por completo.

¿Qué pasa cuando la bebida base se desvanece?
En Estados Unidos, el consumo diario de café entre la generación Z está por debajo del de las generaciones mayores. El té, en particular el matcha y su primo tostado, el hojicha, lo está alcanzando.
El mercado mundial del matcha se valoró en unos US$2000-3000 millones hace unos años y, según informes, se duplicará en la próxima década. Nuevos productos siguen inundando los pasillos de cafeterías y supermercados.
“No veo el matcha como un sustituto del café, cumple una función diferente”, dice Emma. “Ofrece a los consumidores beneficios como atractivo visual para las redes sociales y actúa como un mecanismo para el suministro de azúcar. Esto atrae a los consumidores más jóvenes que aún no han desarrollado el gusto por el café. En muchos sentidos, el matcha es la antítesis del café: colores brillantes vs. marrones, dulce vs. amargo”.
Aunque el matcha también es un referente de cómo deben evolucionar las cafeterías de especialidad. Para seguir siendo relevantes, necesitan atraer a una clientela más amplia y generar un mayor gasto por visita. Ese cambio será esencial para el éxito futuro del modelo de cafetería.
Muchas marcas y cafeterías se están sumando al movimiento del matcha, no necesariamente cambiando productos para retener a la clientela, sino incluyendo nuevas tendencias para mantener a las nuevas generaciones interesadas en el café.
“De hecho, creo que el matcha podría aumentar el consumo de café”, dice Nicole. “Atrae a un público diferente, gente que normalmente no iría a una cafetería, y una vez ahí, se exponen a toda la gama de productos”.
Bebidas como el matcha o el chai suelen ser experiencias de iniciación. Con el tiempo, podrían diversificarse y probar un flat white o un cold brew. Estas bebidas sin café suelen ser una introducción suave al amplio mundo del café.
¿Hay que compartir el protagonismo?
Un informe de la Federación Europea del Café señala que el consumo de café en la UE-27 se ha mantenido estable en 1,74 millones de toneladas entre 2021 y 2023. En Reino Unido, las importaciones de café verde cayeron 9,1 % en 2023. En otras palabras: en los mercados maduros, el café podría estar alcanzando su saturación cultural.
“El café no está perdiendo su dominio cultural, está compartiendo protagonismo, y eso es saludable”, dice Darleen. “Cuando el matcha cobró impulso, no mató al café, educó a los consumidores sobre el consumo responsable y abrió las puertas a nuestro propio segmento de especialidad. La competencia impulsa la evolución”.
“La verdadera pregunta no es si el café mantiene su dominio, sino si las marcas de café siguen siendo relevantes. Quienes aún intentan serlo todo para todos tendrán dificultades. Las marcas que dominan su nicho, ya sea por su calidad excepcional, sus beneficios funcionales o su conexión con la comunidad, prosperarán. El estancamiento del café en algunas regiones es la maduración del mercado. Estamos pasando del volumen al valor, del hábito a la elección. Eso no es erosión. Es elevación”.

Conclusiones finales
El arraigo del café en las rutinas, oficinas e identidades es difícil de replicar. A pesar de la evolución del medio, la marca del café (su sabor, su efecto, su ritual) sigue siendo un símbolo cultural de adultez, productividad y pausa.
A pesar de eso, debe evolucionar para seguir siendo relevante. Si bien las generaciones anteriores se pueden burlar del proffee con proteínas, también se burlaron del café frío y el café frío ahora se está convirtiendo en una categoría multimillonaria. La diferencia hoy es que el café está entrando en un mercado más competitivo, donde todas las bebidas quieren ser nuestro estimulante matutino, nuestro reinicio vespertino y nuestra historia de Instagram.
Es probable que más aditivos, polvos e ingredientes funcionales formen parte del futuro del café. Puede que el café deje de ser sagrado para muchos, o incluso para la mayoría, pero seguirá siendo útil. Porque, aunque sigamos añadiendo cosas al café, no hemos encontrado una razón lo suficientemente convincente como para reemplazarlo.
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Traducido por Loreta Moccia. Traducción editada por Alejandra Soto.
Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence
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