De esta forma el estrés hídrico afecta la producción de café
El cambio climático es uno de los fenómenos actuales que pone en riesgo la producción de café. Cada vez el clima es menos predecible y la temperatura asciende drásticamente. Por eso, es fundamental poner atención a las prácticas agrícolas y al uso de los recursos.
Tal es el caso del agua, uno de los elementos esenciales en el cultivo y la cosecha. Sin este recurso, surgen múltiples afectaciones en el café que generan consecuencias en la productividad y calidad de los frutos.
En este contexto, se puede generar un fenómeno que afecta a muchos agricultores: el estrés hídrico. En términos generales, es cuando la demanda de agua de un cultivo es mayor a la oferta.
Para conocer más sobre esta problemática, hable con tres mexicanos: Gloria Hernandez, experta en biotecnología y productora en Finca La Joya; Hugo Tress, productor de café en Finca Kitos, y Antonio Mezhua, ingeniero agrónomo y productor en Finca Tatiaxca.
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¿Qué es el estrés hídrico?
El Instituto de Recursos Mundiales define el estrés hídrico como una relación entre la demanda de agua y su disponibilidad. En las plantas, la poca disponibilidad de este recurso en el suelo ocasiona que el agua almacenada en las raíces no sea suficiente para que crezcan y se desarrollen adecuadamente.
Como la planta no tiene el requerimiento de agua necesario, esto le genera un estrés que afecta sobre todo la fase de germinación y desarrollo de las primeras hojas, lo que determinará si la planta sobrevive.
“Las etapas de floración y llenado de granos son las fases del ciclo fenológico del café que más agua requieren”, comenta Gloria.
A su vez, Hugo explica que después de enfrentar una sequía en sus cafetales notó “un cambio en las curvaturas de algunos granos. Lo que generó que fueran más quebradizos debido al estrés hídrico que sufrió la planta”.
Otros síntomas asociados a este fenómeno son:
- Crecimiento tardío de la planta
- Marchitamiento
- Enrollamiento
- Cambios de color
- Cambios en el número de hojas
Adicionalmente, es importante tener en cuenta que dependiendo de la zona y el rendimiento del cultivo, el consumo de agua varía. Por ejemplo, según el Centro Nacional de Investigaciones de Café en Colombia, el consumo de agua en el café colombiano es de 12 000 millones de m3 al año.
Causas del estrés hídrico
Esta problemática se presenta sobre todo en zonas donde las temporadas de sequía son prolongadas o el acceso al agua es limitado. Otro factor que tiene una alta incidencia en la disponibilidad de agua es el cambio climático.
Estudios climáticos recientes revelan que las regiones geográficas ubicadas en latitudes mediterráneas se verán principalmente afectadas por fenómenos atmosféricos como inundaciones, golpes de calor y sequías.
Con el tiempo, algunas especies se han adaptado y han generado mecanismos de resistencia, como es el caso de la variedad Robusta. Asimismo, explica Hugo, los “Criollos y el Bourbon son los más resistentes, igual que los híbridos, Sarchimor y Costa Rica, debido al microclima que se ha generado en la finca”.
En consecuencia, explorar y experimentar con variedades diferentes, así como generar microclimas y sombra con árboles nativos son algunas de las medidas que toman los caficultores para reducir el estrés hídrico.
Según Antonio, “en campo, solo en la etapa de germinación y crecimiento de la plántula es donde se riega pero la falta de equipo hace que se consuma el agua en exceso”. Por lo tanto, se hace evidente que la falta de tecnificación y maquinaria adecuada, inaccesible para muchos productores de pequeña escala, contribuye a que la distribución del agua disponible no se optimice y haya desperdicio.

Impacto del estrés hídrico en América Latina
A corto plazo, gracias a las sequías y las altas temperaturas alrededor del mundo, la producción de café ha ido disminuyendo. A mediano plazo, las actuales tierras productoras no contarán con un clima adecuado para la siembra. Ya sea por la escasez de agua o por el exceso debido a inundaciones recurrentes. Finalmente, a largo plazo, será necesario adaptarnos a nuevas variedades híbridas que sobrevivan al clima extremo y a la poca disponibilidad de agua.
El índice de estrés hídrico, de acuerdo con el Atlas de Riesgos Hídricos, se clasifica en cinco niveles diferentes según qué tan superior es la demanda de agua frente a su disponibilidad.
- Extremadamente alto: más del 80 %
- Alto: del 80 al 40 %
- Alto-medio: del 40 al 20 %
- Medio bajo: del 20 al 10 %
- Bajo: menor al 10 %
Adicionalmente, datos de esta misma fuente indican que Brasil tiene un bajo índice de estrés hídrico, en conjunto con Colombia, Honduras y Nicaragua. Por el contrario, México tiene la mayor parte de sus regiones en índice extremadamente alto y alto, al igual que Perú. En Guatemala y El Salvador el panorama aún no es tan grave. Solo algunas regiones muestran un índice alto o medio bajo.

¿Es posible cambiar el panorama hídrico mundial?
Aunque es claro que la escasez de agua afecta a toda la cadena de valor del café, la situación es más grave para los caficultores. Los productores más pequeños, que tienen recursos limitados, podrían verse forzados a abandonar el cultivo porque esta problemática se suma a muchas otras que hacen cada vez más difícil la sostenibilidad de las fincas.
En consecuencia, es necesario tomar diversas acciones para modificar la situación. Por un lado, hay que replantear las prácticas agrícolas que generen desperdicios a nivel de finca. Por ejemplo, el uso de “desmuciladoras, que reducen hasta un 30 % el requerimiento de agua”, es una de las acciones que se podrían mejorar dentro del beneficio húmedo, comenta Antonio.
Asimismo, es indispensable realizar más estudios e investigaciones que ayuden a tener acceso a una información más detallada sobre esta problemática para que se puedan plantear soluciones escalables y replicables en diferentes países productores según sus necesidades.
Por ejemplo, investigadores en Cuba señalan que infectar los cafetos con hongos que creen un vínculo con la planta mejora la respuesta ante el estrés hídrico sin afectar el rendimiento ni la calidad del fruto.
Hugo agrega que limpiar el césped de malezas y hierbas, así como reutilizar los sobrantes de poda en las raíces de los árboles, son algunas de las estrategias que utiliza en finca para conservar el agua en el suelo.
A su vez, Antonio y Gloria coinciden en que una estrategia sería la implementación de equipos y sistemas de irrigación de agua.

El cambio climático, y sus extensos efectos secundarios, es una realidad a la que la industria cafetera debe adaptarse para sobrevivir. Aunque cada vez sea más complejo enfrentar la escasez de agua, y en consecuencia el estrés hídrico que se produce en los cafetos, los caficultores deben enfocarse en prácticas que optimicen este recurso para garantizar, tanto como sea posible, que los árboles tengan las condiciones necesarias para desarrollarse de la mejor manera.
Asimismo, el uso de equipos y estrategias innovadoras impulsadas desde la academía pueden tener un impacto positivo a nivel de finca. Así, los productores tendrán acceso a una mayor cantidad de herramientas para adaptar sus prácticas agrícolas a las necesidades del entorno.
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Créditos de las imágenes: Susul Solis.
PDG Español
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