24 de septiembre de 2026

¿Qué pasa cuando el costo de producir café aumenta más rápido que el precio del mercado?

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Puntos clave

  • Un aumento en el precio del café no garantiza mayor rentabilidad si los costos de producción crecen al mismo ritmo o más rápido
  • Los indicadores globales difieren de los ingresos reales en finca debido a los costos operativos localizados y a la inflación
  • Cuando el margen se reduce, los productores suelen postergar labores clave e inversiones, lo que compromete la productividad y la oferta futura de café

Mientras el precio del café cambia según las condiciones del mercado, producirlo también se ha vuelto más costoso. Mano de obra, fertilizantes, transporte, energía, mantenimiento, entre otros, representan una parte cada vez más importante de los gastos de una finca. 

Por eso, un aumento en el precio de venta no necesariamente significa un aumento equivalente en la rentabilidad: si los costos crecen al mismo ritmo, o incluso más rápido, el margen que queda para el productor puede seguir siendo reducido.

Para saber más sobre esta desigualdad, hablé con dos expertos de Colombia y Guatemala. 

Lee también: ¿Los altos costos están provocando el traslado de más operaciones al origen?

Procesamiento de café en finca

Cuando los costos escalan muy rápido 

En los últimos años, el precio internacional del café ha alcanzado niveles que, vistos de manera aislada, podrían sugerir una mejora significativa en los ingresos de los caficultores. En 2024, por ejemplo, los precios mundiales del café aumentaron 38,8 % frente al promedio de 2023, de acuerdo con la FAO. El organismo atribuyó buena parte de este incremento a las dificultades de oferta provocadas por condiciones climáticas adversas en importantes países productores.

Aunque un precio más alto no significa automáticamente una mayor rentabilidad para las familias cafeteras. Para saber qué representa ese aumento es necesario compararlo con la inflación de cada país y, sobre todo, con la evolución de los costos que enfrenta una finca: mano de obra, fertilizantes, energía, transporte, renovación de cafetales, entre otros. 

Esta diferencia es fundamental. El precio que aparece en las bolsas internacionales o en los indicadores de referencia no es el mismo valor que finalmente recibe el productor. La FAO distingue, precisamente, entre los precios internacionales y los precios en finca, estos últimos correspondientes al valor recibido por el agricultor en el primer punto de venta y que no incluye costos posteriores como transporte, almacenamiento o procesamiento.

Más allá del precio

Un estudio de ingreso real realizado en Colombia en el 2023 analizó una muestra de 342 fincas con menos de 3,5 hectáreas cultivadas de café y encontró que, a pesar del aumento interanual de la productividad y del precio, el 64 % de las fincas estudiadas no logró cerrar la brecha frente al ingreso digno. Entre las fincas que sí alcanzaron ese nivel de capital y aquellas que no lo hicieron existía, además, una diferencia considerable: las primeras registraron un ingreso neto proveniente del café 2,5 veces superior. 

La relación entre precio e inversión resulta especialmente importante en un contexto de alta volatilidad. La FAO señala que los precios internacionales comenzaron a subir desde finales de 2023 y continuaron aumentando durante buena parte de 2024, impulsados por una oferta limitada en algunos países productores y por fenómenos climáticos adversos. 

Mientras tanto, la estructura de costos de una finca continúa dependiendo de factores que el productor no siempre puede controlar, desde el precio de los fertilizantes y los combustibles hasta la disponibilidad y el costo de la mano de obra.

Del precio al margen 

La diferencia entre un buen precio y una buena rentabilidad puede parecer pequeña en términos contables, pero para una familia cafetera es fundamental.

Un precio alto mejora el ingreso por unidad vendida. Una mejora real de la rentabilidad ocurre cuando, después de cubrir todos los costos de producción, queda un excedente suficiente para remunerar el trabajo familiar, mantener la finca, reinvertir y generar un colchón frente a los riesgos.

Ese último punto es clave frente a la variabilidad climática. Una cosecha con buenos precios puede dejar un remanente, pero si ese extra apenas alcanza para cubrir los costos acumulados, el caficultor llega al siguiente ciclo sin suficiente capacidad para enfrentar una disminución de la producción provocada por sequías, exceso de lluvias, plagas o enfermedades.

Edy Alexander Morales, representante y gerente general de Misión San Lucas Sociedad Anónima, que comercializa bajo la marca Café Juan Ana en Guatemala, explica que uno de los primeros pasos para conocer esa realidad es registrar y comparar. En el proyecto que desarrollan con pequeños productores de la región, alrededor del 70 % lleva sus cuentas y logra identificar una utilidad. El 30 % restante, en algunos casos, termina gastando más de lo que genera.

Los aumentos no son equivalentes

El problema se vuelve más evidente cuando los costos aumentan al mismo tiempo que el precio del café. Fertilizantes, capital humano, transporte y otros insumos pueden absorber una parte importante del incremento obtenido por la venta. Por ejemplo, si un productor recibe US $100 por su café y producirlo le cuesta US $70, obtiene un margen de US $30. Si posteriormente recibe US $150, pero sus costos suben a US $120, el margen sigue siendo de US $30. El café vale más, pero al productor no le queda más dinero. 

A esta ecuación se suma la tasa de cambio. Jesús Armando Benavides, productor con 35 años de experiencia y representante gremial en la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, señala que el precio internacional del café se expresa en dólares estadounidenses, mientras buena parte de los costos de producción se paga en moneda local. Por eso, el pago que finalmente recibe el productor depende tanto de la cotización internacional como de la tasa de cambio. Además, los precios de los insumos importados no necesariamente disminuyen en la misma proporción cuando el dólar baja.

Selección de frutos de café

¿Qué hace un productor cuando el margen se reduce? 

Cuando los costos de producción aumentan y el precio del café no lo hace en la misma proporción, el productor tiene que decidir dónde ajustar, pero no todas las formas de reducir gastos tienen el mismo efecto. Algunas pueden mejorar temporalmente el flujo de caja, otras pueden comprometer la productividad y elevar los costos de las siguientes cosechas. 

Una de las primeras respuestas es reducir o aplazar labores. Esto puede traducirse en aplicar menos fertilizante, disminuir la frecuencia de determinadas actividades, contratar menos trabajadores o posponer inversiones como la renovación de los cafetales. Edy cuenta que, en Guatemala, algunos productores terminan fertilizando solo una vez al año, pese a que la recomendación es hacerlo tres veces.

“Los fertilizantes llegan a tener un precio más caro que el propio café. Esto sucedió hace dos años, cuando el precio del fertilizante tenía un precio de 500-600 quetzales por quintal. Mientras tanto, el precio del café maduro era de 350”, agrega. 

Cuando los fertilizantes se encarecen, otra respuesta posible es buscar alternativas que permitan reducir la dependencia de insumos externos. Edy explica que, en su país, algunos productores han comenzado a transitar hacia esquemas de nutrición orgánica, aprovechando subproductos y materiales disponibles en las fincas.

La escala determina el impacto

Los costos de la caficultura muestran por qué estas decisiones tienen tanto peso. En la estructura del costo medio de producción de Colombia utilizada por el FEPCafé, con base en 2023, la mano de obra representó 65,2 % del costo total y los insumos agrícolas 28,1 %. Solo la recolección representa 44,9 %, mientras que la nutrición del cultivo equivale al 25,7 %. 

Jesús agrega que existe una diferencia entre productores según el tamaño y la organización de la finca. En una explotación pequeña, parte del trabajo puede realizarlo la propia familia y ese esfuerzo no siempre se registra como un costo. El agricultor puede concluir que el café deja ganancias, pero no está contabilizando las horas de esfuerzo familiar y se convierte en un costo fantasma. En fincas medianas y grandes, en cambio, la contratación de trabajadores hace más visible el costo laboral. 

Según Edy, en contextos de mayor presión económica, los productores pueden aplazar la renovación de cafetales, abandonar parcelas, cambiar de cultivo o incluso vender la tierra. Aunque estas decisiones pueden aliviar necesidades inmediatas de liquidez, también comprometen los ingresos futuros y aumentan los costos de producción a largo plazo.

Cultivo de café

De una decisión en la finca a la oferta futura

Cuando el margen entre los costos de producción y el precio recibido es demasiado estrecho, los productores tienden a priorizar los gastos indispensables y a aplazar inversiones en renovación de cafetales, infraestructura y herramientas. Esto puede retrasar la sustitución de plantas envejecidas o poco resistentes y, con el tiempo, reducir la productividad de las fincas.

La adopción tecnológica también puede verse condicionada. Nuevos equipos o prácticas de manejo requieren inversión y capacitación, por lo que son más difíciles de incorporar cuando el capital económico apenas cubre los costos. 

Esto tiene una consecuencia que va más allá de cada finca. Si estas decisiones se repiten durante varios ciclos, puede disminuir la capacidad de producción y, por tanto, la cantidad de café disponible en el mercado. 

Edy dice que existen alternativas para enfrentar esta presión: mejorar el registro y control de costos, aprovechar subproductos de la finca, aplicar sistemas más sostenibles, diversificar la producción y sembrar variedades resistentes a las plagas y enfermedades. 

En esta búsqueda de eficiencia Armando resalta el beneficio centralizado de Gigante, Huila, impulsado recientemente por la FNC. Este tipo de infraestructura puede concentrar procesos para productores de una amplia zona, reducir algunas cargas operativas y ambientales y, al mismo tiempo, favorecer una mayor consistencia en la calidad.

Frutos de café

Conclusiones finales

La discusión sobre los costos de producción muestra que la sostenibilidad económica del café no depende únicamente de que el precio suba, sino de cuánto de ese ingreso permanece en la finca después de cubrir sus costos. 

Cuando el margen se reduce durante varios ciclos, las primeras decisiones pueden parecer pequeñas, pero acumuladas pueden afectar la productividad, retrasar la adopción de tecnología y comprometer la capacidad futura de cultivar café. 

¿Disfrutaste este artículo? Entonces lee sobre si la trazabilidad está agregando valor o simplemente trasladando costos al productor

Créditos de las imágenes: Tatiana Guerrero.

PDG Español

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