29 de junio de 2026

¿Por qué las bebidas frías siguen liderando las ventas en las cafeterías?

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Puntos clave

  • Caffè Nero registró unos ingresos récord en el primer trimestre de 2025, con un aumento interanual del 9 %, gracias al incremento del 49 % en las ventas de bebidas frías 
  • Starbucks afirma que el 75 % de sus ventas mundiales de bebidas corresponde a bebidas frías
  • Reino Unido obtuvo las mayores ventas de café frío de Europa en 2024 y ha experimentado un crecimiento anual compuesto del 22 % en los últimos cinco años

Caffe Nero registró unos ingresos récord en el primer trimestre de 2025 de £166 millones (un aumento del 9 % respecto al año anterior) impulsados por un incremento del 49 % en la venta de bebidas frías. Solo en ese periodo, la empresa vendió 1,3 millones de bebidas frías de matcha. Lo que comenzó como una novedad veraniega se convirtió en un motor clave del crecimiento.

Black Sheep Coffee, otra cadena británica, ha experimentado un aumento similar. Conocida por su espresso a base de Robusta, la cadena atribuye su éxito veraniego a su oferta de café helado y matcha. En Estados Unidos, Starbucks informó que las bebidas frías representaron el 75 % de sus ventas totales de bebidas en 2024. Blank Street debe su popularidad actual a sus bebidas heladas de colores vivos y a sus cócteles de matcha.

En todo el sector, el humilde latte helado parece haber destronado al flat white como emblema de la cultura del café de la próxima generación. 

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Consumo de café frío

Accesibilidad y adaptabilidad

“Las bebidas frías parecen ocupar un lugar permanente en los menús de muchas cafeterías durante todo el año”, se lee en una publicación de LinkedIn. “Lo que me llamó la atención es cuánto del crecimiento [de una cadena de cafeterías] proviene de las bebidas frías y el matcha, una clara señal de lo rápido que están cambiando los gustos de los consumidores”, se lee en otra. Al parecer, incluso David Beckham toma un latte helado de Nespresso en cualquier momento del año. 

“Lo bueno de las bebidas frías es su accesibilidad instantánea”, afirma Levi Holland, cofundador de Post Coffee Company. “No hay que esperar a que se enfríe nada, están disponibles para tomar de inmediato”.

“Yo mostraría cautela a la hora de hablar de un cambio cultural permanente, pero dado que los consumidores de café y de sus productos relacionados siguen siendo quienes inyectan dinero en nuestras economías, la accesibilidad y la adaptabilidad cobran cada vez más importancia”.

La Asociación Nacional del Café en Estados Unidos reveló que más del 32 % de los estadounidenses había tomado café frío durante la semana anterior. Su informe de primavera de 2025 reveló que, en las últimas 24 horas, el 49 % de la generación Z había tomado café frío, con hielo o congelado.

Para los establecimientos, esa preferencia mueve miles de millones: las bebidas frías, desde los matchas helados de Caffè Nero hasta los cold brew de Dunkin’, son ahora el motor de la rentabilidad de las cafeterías.

Clima complicado, cambios estratégicos rentables

El auge de las bebidas frías se produce en uno de los periodos más difíciles a los que se han enfrentado las cadenas de café en décadas.

Los precios del café en grano alcanzaron máximos históricos (alrededor de US $4,40 por libra en febrero de 2025), mientras que la inflación y el lento crecimiento han reducido el gasto de los consumidores. Coca-Cola, propietaria de Costa Coffee, informó de unas ventas decepcionantes en Reino Unido y se dice que ha “perdido a la generación del matcha“. Clive Black, vicepresidente del grupo de inversión independiente Shore Capital, declaró a la BBC que Costa no es la única marca que está pasando apuros ante los cambios en el mercado del café británico, ya que el auge de las cadenas más pequeñas y las tiendas artesanales también ha “mermado la cuota de mercado” de las grandes cadenas.

El crecimiento global de las ventas en tiendas comparables de Starbucks se ralentizó hasta alcanzar su ritmo más débil en años, mientras que Krispy Kreme publicó unos resultados decepcionantes en el segundo trimestre de 2025.

En semejante clima, las bebidas frías son un estabilizador bienvenido. Su lógica económica tiene sentido: un cold brew o un latte helado pueden alcanzar un precio superior con un costo incremental relativamente bajo. Las marcas pueden centrarse en la personalización en lugar de en el volumen para aumentar las ventas y los márgenes, y pueden cobrar un sobreprecio por el valor percibido. 

Un informe de Innova Market Insights revela que Reino Unido registró las mayores ventas de café helado de Europa en 2024 y ha experimentado un crecimiento anual compuesto del 22 % en los últimos cinco años.

¿Perdurará la tendencia?

Para muchas cadenas, las bebidas frías se han convertido no solo en un repunte estacional. Son una protección frente a la volatilidad de los precios del café y la incertidumbre económica. Ahora bien, ¿se mantendrá la demanda?

“Creo que las bebidas listas para consumir están de moda ahora y, como cualquier moda, irán desapareciendo”, afirma Levi.

“Lo que los propietarios de negocios deben hacer es seguir evolucionando y adaptándose a lo que el consumidor demande. Siempre habrá espacio para la novedad en el café de especialidad o en la cultura de cafetería. Aunque su alcance dependerá del propietario y del mercado”.

Preparación de café frío

“El café caliente es para la gente mayor”: el fenómeno de la generación Z

El auge de las bebidas frías también es una cuestión generacional. Para los consumidores más jóvenes, el café helado no es una alternativa, sino la opción por defecto. 

El informe de primavera de 2025 de la Asociación Nacional del Café reveló que los consumidores de la generación Z en Estados Unidos beben aproximadamente la misma cantidad de café frío que de caliente. Por su parte, el 35 % de los millennials bebe café frío, y esta cifra se reduce hasta solo 16 % entre los estadounidenses de más edad. 

En TikTok, hashtags como #IcedCoffeeAddict acumulan 30 000 publicaciones y millones de visualizaciones, mostrando matchas de colores pastel y cold brews con caramelo como complementos del estilo de vida.

“El café caliente es para la gente de más edad”, afirma Darleen Scherer en una publicación de LinkedIn sobre las extrañas tendencias actuales en el café de especialidad. El atractivo visual de la bebida, con vasos transparentes, texturas en capas y remolinos de leche, encaja a la perfección en la economía estética de las redes sociales.

No todos están de acuerdo con esta caracterización de la generación Z. “Creo que las generalizaciones son peligrosas”, afirma Levi. “Los consumidores de las generaciones Z y Alfa se adaptan como el agua, así que ¿quién puede decir que lo próximo para ellos no serán las bebidas calientes? Desde la perspectiva de los millennials y las generaciones mayores, se trata de rutina y ritual (sí, soy consciente de la generalización) y, si el café caliente es lo suyo, ¿quiénes somos nosotros para discutirlo?”.

Identidad y eficiencia

El atractivo del café frío está muy arraigado. Las bebidas heladas encajan con una generación educada en la personalización y el disfrute concienciado con la salud. La personalización, que incluye el uso de leches vegetales, siropes sin azúcar y matcha sin cafeína, encaja a la perfección con la forma en que la generación Z aborda el consumo: como una forma de autoexpresión, aunque controlada. Las bebidas heladas también encajan con los hábitos de “en cualquier lugar, en cualquier momento” de una población móvil con menos tendencia a pasar tiempo en las cafeterías. Para muchos, el ritual de saborear un cappuccino caliente en la mesa de un establecimiento parece anticuado.

El café se ha convertido en un accesorio de la identidad, no en un punto de encuentro comunitario. Las cadenas que en su día prosperaron con el modelo del tercer lugar, con Starbucks a la cabeza, deben adaptarse a una generación joven con nuevas prioridades y deseos, así como a una economía desafiante que está redefiniendo las preferencias de los consumidores de todas las edades.

Hay motivos racionales por los que las bebidas heladas dominan tanto el balance contable como la cultura de consumo. 

Las bebidas frías permiten obtener mayores márgenes gracias a los recargos, como dosificaciones extra, siropes aromatizados o leches vegetales, al tiempo que diversifican la cadena de suministro. Son menos sensibles a las fluctuaciones en la calidad del grano, ya que la dilución, la leche y los aromatizantes suavizan el perfil. Para tostadores y minoristas que se enfrentan a precios récord del grano, esa flexibilidad puede ser una bendición.

Las cadenas están respondiendo con rapidez. Caffè Nero y Blank Street siguen invirtiendo en bebidas frías y matcha helado. 

Bebida personalizada de café

Conclusiones finales

La pregunta es si la era de lo helado es un síntoma de supervivencia o un nuevo equilibrio. A corto plazo, la respuesta está en ambas cosas: las bebidas heladas mantienen el ritmo de las ventas en un mercado difícil. A largo plazo, pueden redefinir la propia cultura del café. La bebida que antes simbolizaba calidez, conversación y reflexión ahora representa movilidad, variedad y expresión personal.

Para las cafeterías afectadas por los altos costos y los gustos cambiantes, el mensaje es claro. Puede que el futuro del café no esté ardiendo, y para la próxima generación, de eso se trata.

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Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.

Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence

PDG Español 

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