Cada vez es más difícil destacar en los campeonatos: los baristas deben encontrar una ventaja competitiva
Puntos clave
- Los mismos cafés y utensilios de extracción dan lugar a rutinas de competición cada vez más similares
- Dos campeones consecutivos del Campeonato Mundial de Baristas dieron prioridad a la comunicación frente a la complejidad técnica
- La sencillez puede funcionar, pero las hojas de puntuación siguen premiando la innovación y la originalidad
- Las rutinas ganadoras reflejan lo que resulta más relevante para el sector del café en la actualidad
Competiciones como el Campeonato Mundial de Baristas (WBC por sus siglas en inglés) siempre han premiado la innovación y la excelencia. Desde su debut en Montecarlo en el 2000, se ha convertido en uno de los eventos más importantes y esperados del sector cafetero.
A lo largo de las últimas 25 ediciones, la competición ha ganado prestigio. Durante sus rutinas, y tras haber entrenado durante meses para competir por el título de los mejores del mundo, los baristas suelen mostrar Geishas de procesamiento avanzado, variedades “redescubiertas” y herramientas de extracción de alta gama.
Ahora bien, tras más de dos décadas de innovación, se ha producido una paradoja: entre más herramientas y cafés exclusivos utilizan los competidores, más parecidas suenan sus rutinas. Nunca ha sido tan difícil y necesario lograr una diferenciación genuina para destacar.
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Por qué cada vez es más difícil destacar en las competiciones de café
Si ves cualquiera de las últimas finales del WBC, empezarás a notar una tendencia. Los Geishas panameños, a menudo procesados mediante diversas técnicas y fermentaciones controladas, variedades “redescubiertas” como el Sidra y el Bourbon rosado, y dispositivos de extracción avanzada como las herramientas WDT se han convertido en la norma.
En una competencia que representa la cúspide de la excelencia en el café de especialidad, este giro era de esperarse. También, ha creado una sensación de homogeneidad: si todo el mundo utiliza los mejores cafés y equipos, ¿cómo destacar realmente?
Durante un tiempo, las rutinas interactivas diferenciaban a los baristas. Interactuar directamente con los jueces, hacer preguntas y fomentar el diálogo se convirtió en otra táctica definitoria de los últimos ciclos de competición. Aunque, entre más la adoptaban los competidores, más rutinaria se volvía.
Fue con este telón de fondo como Mikael Jasin ganó el WBC de 2024. Su rutina se centró en la atención plena y la presencia, un contraste deliberado con las típicas actuaciones enérgicas por las que se conoce a la competición.
“La innovación no tiene por qué estar relacionada con técnicas de procesamiento o nuevas máquinas”, dice. “Puede tener que ver con cómo disfrutamos o presentamos el café”.
Mikael comenzó a competir en 2014, después de estudiar las grabaciones de competidores anteriores. “Si los competidores quieren aprender, siempre hay formas de hacerlo de forma gratuita”, afirma.
En 2025, el WBC introdujo la telemetría en tiempo real para realizar un seguimiento de todas las extracciones de espresso en el escenario, con datos publicados a través de la tecnología BibeCoffee. Esto hizo que una competición ya de por sí muy estudiada fuera aún más transparente para quienes buscaban emular recetas o entrenar para competir.
“Algunos competidores estudiarán los vídeos y los copiarán. Otros verán los patrones y descubrirán algo que vaya en su contra”, dice Mikael.

¿Podría funcionar un enfoque de vuelta a lo básico?
La idea de que para ganar el WBC se necesitan los cafés más caros ya se ha puesto a prueba anteriormente. En 2017, Dale Harris obtuvo el título mundial con un SL28 lavado de la Finca Las Brumas, en El Salvador, siendo el único finalista en no utilizar un Geisha.
Cuatro años después, Mikael quedó séptimo en el campeonato de 2021 celebrado en Milán utilizando un café indonesio que costaba alrededor de US $20/kg. “No hace falta tener el coche más rápido”, afirma. “En este sentido, el coche más rápido es el café con la fermentación más compleja o el más caro. Lo que hace falta es saber conducir”.
Donde un enfoque de vuelta a lo básico puede marcar una diferencia real es en lo auténtica y conectada que se sienta una rutina. Mikael describe su experiencia ideal como juez como una interacción tranquila y sin presión, más parecida a tomar un café con un amigo que a actuar ante un jurado. Este cambio de perspectiva, tratar a los jueces como invitados en lugar de evaluadores, puede aliviar la presión y aportar una sensación de solidez a la rutina.
“Dejé de ver a los jueces como jueces”, explica Mikael. “Antes pensaba: ‘estoy aquí para que me juzguen y ellos están aquí para juzgarme’. Después de cambiar mi mentalidad y pensar que solo estamos aquí para disfrutar del café, todo se volvió más fluido”.

¿Qué futuro le espera al WBC a partir de ahora?
En su 25.º aniversario, el WBC sigue siendo tanto un escaparate para el sector como una plataforma para los participantes. Jack Simpson de Axil Coffee ganó la edición de 2025 centrándose en la transparencia, las relaciones con los productores y el argumento de que la voz de un participante es la herramienta más valiosa que puede aportar al escenario.
La victoria de Jack siguió a la de Mikael y la pauta es notable: dos campeones mundiales consecutivos que antepusieron la comunicación y la filosofía a la complejidad técnica.
El campeonato de 2025 también introdujo el Team Bar, un nuevo elemento puntuable diseñado para destacar el trabajo en equipo y la innovación colectiva. Se trata de un cambio estructural que, con el tiempo, podría abrir la competición a diferentes expresiones de excelencia más allá de la rutina individual de 15 minutos.
Para Mikael, la oportunidad más significativa reside en construir una audiencia más amplia. Señala la Fórmula Uno y el críquet como ejemplos de disciplinas en las que lo técnico y lo teatral se refuerzan mutuamente y donde los espectadores siguen las narrativas tanto como los resultados.
“El objetivo es innovar a nivel mundial”, afirma. “En el ámbito regional y nacional, el objetivo es ser relevante en el día a día. Lo más importante que necesita el sector es hacer que merezca más la pena verlo”.
Veinticinco años de competición sugieren que lo que rara vez gana es lo más novedoso, sino más bien lo que la industria del café está preparada para recibir en ese momento. Las tendencias son cíclicas, desde lo tecnológico hasta lo centrado en el elemento humano, y viceversa, desde el procesamiento natural hasta el lavado, y viceversa.
“Competir es, en última instancia, una presentación de 15 minutos”, dice Mikael. “El producto importa, pero la historia es igual de relevante”.

Conclusiones finales
Los próximos 25 años del WBC vendrán determinados no tanto por los avances técnicos como por la disposición de los participantes a plantearse una pregunta más exigente: no qué hay de nuevo en el mundo del café, sino qué necesita el sector en ese preciso momento.
Participantes como Mikael han conseguido títulos gracias a esta estrategia. Responder a la pregunta con sinceridad, respetando al mismo tiempo la hoja de puntuación, hace que destacar se convierta en una consecuencia natural más que en un objetivo en sí mismo.
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Crédito de las imágenes: Asociación de Cafés Especiales, Mikael Jasin
Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
PDG Español
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