La moda mundial del pistacho ha llegado al mundo del café
Puntos clave
- Los estadounidenses consumieron 225 000 toneladas de pistachos en 2024, más que cualquier otro país
- Éxitos virales como el Chocolate Dubái generaron US $22 millones en ventas en solo tres meses
- Esto ha provocado escasez y puesto a prueba las cadenas de suministro desde Turquía hasta California
Los pistachos, que antes eran un fruto seco poco conocido a nivel mundial, son ahora un componente omnipresente en todo tipo de productos. Desde lattes y tabletas de chocolate hasta helados y cócteles.
Impulsado por fenómenos dignos de TikTok, como la tendencia viral del Chocolate Dubái, que comenzó con este vídeo y ha alcanzado millones de me gusta hasta la fecha, el mercado mundial del pistacho está en auge, al menos por ahora.
El Chocolate Dubái es una barra de chocolate con relleno de pistacho y masa kataifi que tuvo su lanzamiento junto a la barra de chocolate Can’t Get Knafeh Of It de Fix It. Esto generó ventas de US $22 millones solo en los primeros tres meses de 2025 y ayudó a que los ingresos de Dubai Duty Free alcanzaran un récord, según la compañía.
Este gusto va más allá de los aperitivos. Las bebidas de café y las cremas para untar con sabor a pistacho ya son habituales en todo el país. En 2024, los estadounidenses consumieron 225 000 toneladas de pistachos, más que cualquier otro país, y en menos de un año, el precio de los pistachos aumentó de US $7,65 a más de US$10,30 por libra. En Reino Unido, Marks & Spencer lanzó un huevo de chocolate con leche y pistacho “extra grueso” relleno de trufa de pistacho, un sabor poco convencional para un producto tradicional.
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Un crecimiento exponencial
“En 2024, estaba claro que habría una cosecha abundante, principalmente en Turquía, pero también en Irán, por lo que todos los actores importantes del mercado sabían de antemano que el pistacho se convertiría en una tendencia en auge”, afirma Barbaros Pazarci, cofundador de Eufrate Commerce SRL. “Ese fue también nuestro punto de entrada al mercado”.
“Anticipábamos muchos productos nuevos con pistacho y el Chocolate Dubái no fue una coincidencia. Fue un gancho publicitario para que la industria de alimentos y bebidas aprovechara la creciente popularidad del pistacho. Si no hubiera sido así, habría sido otra cosa. Puede parecer extraño que un fruto seco tan conocido experimente un auge repentino, pero no fue algo repentino, sino que se gestó durante años. Las tendencias culinarias que comenzaron en los postres italianos y la cocina mediterránea se extendieron por toda Europa. El pistacho ya estaba profundamente arraigado en Turquía y la región”.
“Aprovechamos lo que la naturaleza nos ofrece e intentamos sacar el máximo provecho. Por eso, cada vez hay más plantaciones de pistachos en Europa, Oriente Medio y América. No en vano se le llama el ‘oro’ de la agricultura”.
El pistacho resulta atractivo para los consumidores porque es un fruto seco caro, con connotaciones de riqueza, y su color verde se asocia con un estilo de vida saludable.
Emma Brockes aborda este último punto con ingenio en The Guardian, afirmando que “existe una justificación para la salud que respalda la fiebre por los pistachos, totalmente legítima si se consumen solos y sin sal, y menos relevante si se comen sumergidos en siete centímetros de manteca y cubiertos de chocolate”. Al igual que el matcha, la leche de avena e incluso el café, si les añade azúcar y aditivos, cualquier afirmación original sobre sus beneficios para la salud rápidamente pierde relevancia.
La presión sobre la oferta
El Chocolate Dubái Latte es una tendencia que se está extendiendo a los hogares con recetas caseras de café y a las principales cadenas de cafeterías. Coffee Island tiene su propia versión y Starbucks, que lleva tiempo experimentando con sabores a pistacho, ha estado promocionando su pistachio velvet latte y ha combinado dos tendencias a la vez con su extravagante Chocolate Dubái Matcha Latte. El Wall Street Journal incluso llegó a bautizar el Chocolate Dubái como “el próximo Pumpkin Spice”.
Bajo ese brillo verdoso, hay un costo menos visible. Vemos titulares como “La tendencia de TikTok del Chocolate Dubái provoca escasez internacional de pistachos” en los principales medios de comunicación, lo que sugiere que el repentino aumento de la demanda está generando interrupciones en la cadena de suministro.
Las preocupaciones medioambientales son válidas, aunque menos que en el caso del sector de la almendra, por ejemplo. En las últimas dos décadas, la demanda mundial de almendras ha aumentado en más del 150 %. Esto ha generado inquietudes sobre la sostenibilidad debido al elevado consumo de agua y pesticidas en su cultivo.
Lo más preocupante es que, en general, el aumento de la demanda de pistachos ha superado la capacidad de producción. Sobre todo, cuando se producen variaciones estacionales en la cosecha o perturbaciones geopolíticas.
La cadena de suministro y el costo económico
Los pistacheros consumen menos agua que otros frutos secos, pero su rápida popularidad genera sus propios costos.
Entre estos problemas se incluyen la salinización del suelo por el riego, los brotes de plagas como el tizón y la vulnerabilidad a los choques climáticos, cuestiones especialmente graves en la región estadounidense de California, así como en Irán y Turquía, los tres principales productores mundiales de gran volumen. A medida que los agricultores amplían sus cultivos para satisfacer la demanda, se intensifica la presión sobre los ecosistemas desérticos.
“La producción mundial, especialmente en Estados Unidos, Turquía e Irán, está en expansión. Aunque las limitaciones climáticas, el consumo de agua y los riesgos de plagas restringen su rápido crecimiento”, afirma Barbaros. “El pistacho es un cultivo de ciclo largo que requiere años para madurar. En consecuencia, la oferta no puede ajustarse rápidamente a los picos de demanda. Las prácticas actuales pueden satisfacer las necesidades a corto plazo, pero sin un riego sostenible, un mejor almacenamiento y un control más eficaz de las enfermedades, la volatilidad persistirá”.
El cultivo de pistachos requiere mucha agua, aunque se adapta mejor que el de las almendras. Dado que California representa casi dos tercios de la producción mundial de pistachos y exporta grandes cantidades (el cultivo generó casi US $3000 millones en el estado en 2024, con exportaciones dirigidas principalmente a China), la presión sobre las cadenas de suministro es cada vez mayor.
Al igual que en la cadena de suministro del café, las interrupciones y las presiones generan volatilidad e incertidumbre. De hecho, los sectores del café y del pistacho comparten algunas características comunes.
La calidad de los pistachos
“Tanto el sector del café como el del pistacho dependen en gran medida de la diferenciación por origen. Países como Turquía, Irán y Estados Unidos desempeñan un papel similar al de Etiopía, Colombia o Brasil en el café”, afirma Barbaros. “Las variedades turcas, griegas y sirias se consideran de mayor calidad que las californianas e iraníes. Al igual que los cafés de especialidad alcanzan precios superiores a los de los granos comunes”.
La clasificación de la calidad, por tamaño del grano, color y época de cosecha, es tan crucial para los pistachos como la clasificación en verde para el café, influyendo directamente en los precios. Las historias de origen y las marcas basadas en el terroir dan forma a la percepción del consumidor, permitiendo un posicionamiento premium. Igual que con el café, las interrupciones en el suministro o la logística en el origen pueden generar una volatilidad significativa.
La infraestructura del sistema alimentario también se está resintiendo. Productos básicos impulsados por las tendencias, como el Chocolate Dubái y la crema de pistacho, ejercen una presión sobre la producción y la logística. En Emiratos Árabes Unidos, donde se produce el Chocolate Dubái, las importaciones de pistachos procedentes de Irán aumentaron 40 % entre septiembre de 2024 y marzo de 2025. Los proveedores turcos también informaron de dificultades para alcanzar su capacidad de producción.
Las tabletas de chocolate rellenas de crema de pistacho suelen recurrir a atajos, como la mezcla de jarabes o el uso de pistachos industriales de alta pureza, lo que genera volatilidad en el suministro y un aumento de precios. Para las empresas cafeteras, introducir lattes o cafés fríos con pistacho implica gestionar el espacio en los estantes, los costos de los ingredientes y el impacto ambiental del transporte de pistachos a través de continentes.

Capitalismo de tendencias y sostenibilidad
La rápida adopción del pistacho, como sabor, símbolo de estilo de vida y gancho de marketing, es emblemática de un ciclo de tendencias más amplio en el capitalismo de consumo.
Los sabores virales, la demanda impulsada por TikTok y la disposición a pagar precios elevados pueden convertir la curiosidad culinaria en un alimento básico de la dieta de la noche a la mañana. Aunque esto conlleva una presión insostenible sobre la oferta.
En este video, el youtuber Levi Hildebrand, experto en consumismo online, plantea que el Chocolate Dubái se convirtió en un éxito gracias a una combinación perfecta de precio elevado, viralidad por su sonido crujiente ASMR y exclusividad y escasez artesanales, al menos inicialmente. Predice que, en los próximos meses, el producto perderá su atractivo inicial a medida que el mercado se inunde de variantes de menor calidad y menos relevantes socialmente, lo que acabará por devaluar la categoría. “Ya podemos ver cómo esta tendencia se extingue en tiempo real, mientras la maquinaria del capitalismo devora lentamente este fenómeno”, afirma.
En lo que respecta a los pistachos propiamente, Barbaros cree que tienen un mayor potencial de conservación. “Este auge tiene factores estructurales que lo impulsan: un posicionamiento de alta gama, diversas aplicaciones y una sólida marca de origen, lo que sugiere que es más que una moda pasajera”, afirma Barbaros.
Los rápidos aumentos de precios, como los observados tras la cosecha de 2024/25, podrían alejar a los consumidores habituales si surgen alternativas. Lo más probable es que se estabilice la demanda base, con repuntes periódicos vinculados a eventos globales, aranceles o escasez de cosechas. Si bien el problema persistirá, las tasas de crecimiento podrían normalizarse una vez que la oferta se recupere.
El deseo de pertenecer
El Chocolate Dubái atrae a la gente como símbolo de la riqueza y el exceso que caracterizan a Dubái, así como por su alto estatus social. Al igual que el matcha, el açaí, el té de burbujas y las muñecas Labubu, estos dulces son consumidos por un grupo al que muchos, especialmente los jóvenes, sienten la necesidad de pertenecer.
La ridícula culminación de esto toma la forma de lo que se puede convertir en un meme. El latte de matcha con chocolate Labubu Dubái demuestra cómo el capitalismo se nutre de convertir momentos culturales efímeros en productos de lujo. Al fusionar múltiples ingredientes de moda, pistacho para el lujo, matcha para el bienestar, chocolate para el placer y Labubu para el coleccionismo, y envolverlos en una publicidad de edición limitada, las marcas crean productos que son tanto una señal social como un sabor.
Esto se ha convertido en un nuevo capítulo para la cultura popular, el epítome del consumismo capitalista que explota la escasez y justifica precios exorbitantes. Otro meme que circula en línea establece un vínculo entre las muñecas Labubu y el precio récord del Geisha de Panamá.
Estas tendencias revelan cómo la cultura gastronómica se diseña cada vez más para generar prestigio cultural y altos márgenes de beneficio.

Conclusiones finales
Para evitar un colapso, o una reacción negativa, el atractivo ecológico del pistacho debe ir de la mano de una sostenibilidad real. Igualmente importante es combinar el marketing impulsado por las tendencias con la honestidad: con un etiquetado adecuado, abastecimiento local siempre que sea posible y una publicidad moderada.
En definitiva, el auge del pistacho es un caso de estudio sobre la sed de novedad del capitalismo moderno y la tendencia de la industria a perseguir modas sin sopesar los costos ecológicos y culturales.
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Traducido por Loreta Moccia. Traducción editada por Alejandra Soto.
Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence
PDG Español
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