Análisis del mercado del café de especialidad en Sudáfrica
Puntos clave
- Dos tercios de los adultos sudafricanos beben café a diario
- El café instantáneo es el más popular: el 76 % de los consumidores lo prefieren
- Ciudad del Cabo, Johannesburgo y Durban se están convirtiendo en centros de referencia para el café de alta calidad
- La sensibilidad al precio sigue siendo un obstáculo para el mercado de especialidad en Sudáfrica
Siendo el productor exclusivo de té rooibos, Sudáfrica siempre ha tenido una fuerte tradición en el consumo de té. A pesar de eso, la mayoría de los adultos del país (hasta dos tercios) ahora beben café a diario.
El primer consumo documentado de café en Sudáfrica se remonta a la llegada de los colonizadores neerlandeses a mediados del siglo XVII.
“Existen numerosas historias de gente sentada alrededor de hogueras a primera hora de la mañana bebiendo lo que los lugareños llaman moerkoffie o boskoffie“, explica Chris Rootman, presidente de la junta directiva de la Asociación de Cafés Especiales de África Meridional y director de ventas de la tostaduría TriBeCa Coffee. “La tradición consiste en moler el café en una tetera o una olla, hervirlo al fuego y endulzarlo con leche condensada”.
“Sigue siendo una forma popular de tomar café cuando se va a acampar o de vacaciones a la montaña”, dice Chris. “Hasta finales del siglo XX, este tipo de café, junto a los instantáneos a base de achicoria, dominaban el mercado”.
Hoy en día, se estima que el 76 % de los consumidores de café sudafricanos prefieren el café instantáneo y el resto bebe café de filtro. La prevalencia a nivel nacional del café instantáneo y del café mezclado con achicoria, una raíz que se puede tostar y moler, se ha mantenido debido a una necesidad económica.
Más recientemente, el panorama de especialidad en Sudáfrica ha comenzado a prosperar en ciudades importantes como Ciudad del Cabo, Johannesburgo y Durban, y con potencial para seguir creciendo.
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Comprender el mercado del café en Sudáfrica
El consumo de café en Sudáfrica ha estado largo tiempo dividido por clases económicas. Las sanciones comerciales internacionales impuestas a Sudáfrica durante la era del apartheid, a finales del siglo XX, encarecieron las importaciones de café. Solo quienes podían permitírselo bebían café de filtro, el resto aprovechaba al máximo las escasas importaciones mezclando café instantáneo con achicoria barata cultivada localmente.
Hasta la década de los 2000, el café instantáneo de achicoria era lo único asequible para muchos sudafricanos negros que habían crecido en condiciones de opresión económica durante el apartheid. La asequibilidad sigue siendo un importante factor impulsor del mercado debido a las divisiones de clase y a la tasa de desempleo del 32 % en el país.
“Debido a la situación económica, el café sigue considerándose un lujo en Sudáfrica, donde una gran parte de la población no puede permitírselo”, afirma Chris.
En 2021, el Gobierno comenzó a regular el café de achicoria. Muchas marcas populares del país contenían en realidad solo 25 % de café y 33 % de achicoria. El resto eran rellenos que pocas marcas revelaban. El Gobierno exigió un etiquetado transparente, lo que supuso un nuevo aumento de los estándares en el mercado cafetero sudafricano.
La aparición de la especialidad
No fue hasta principios de la década de los 2000 que la cultura del café de especialidad en Sudáfrica empezó a hacer sombra al consumo de té y café instantáneo. En la década de 2010, el café de filtro se hizo más accesible y los consumidores fueron dejando de lado el instantáneo.
Según Chris, el mercado sudafricano del café para el hogar sigue estando impulsado por el café de achicoria, el instantáneo y el liofilizado, especialmente entre la población con ingresos más bajos. Aunque comenta que las ventas de café en grano han ido repuntando desde mediados de la década de los noventa, ya que los minoristas se dirigen cada vez más a los consumidores de ingresos medios y altos.
La tradición del café instantáneo y de achicoria ha desarrollado el gusto sudafricano por el café fuerte y amargo. El público general prefiere mezclas de café de tueste medio a oscuro que combinen cafés naturales y lavados. Mientras tanto, los cafés de procesamiento experimental y los de origen único se mantienen como nicho, afirma Chris.

El café de especialidad crece
El sector cafetero de Sudáfrica lo siguen dominando las grandes tostadurías de café comercial, pero la demanda generada por un puñado de tostadurías independientes en la última década ha propiciado un aumento de las importaciones de café de especialidad.
A mediados de la década de los 2000, las cafeterías de especialidad habían proliferado en las principales ciudades, como Ciudad del Cabo, Johannesburgo y Durban. Ciudad del Cabo se ha convertido en una capital internacional del café, con más de 70 cafeterías de especialidad y numerosas tostadurías independientes.
Estas ciudades no son, ni mucho menos, los únicos lugares donde se puede encontrar café de especialidad. Por ejemplo, Bluebird Coffee tiene su sede en la pequeña localidad de Howick, a más de una hora tierra adentro desde Durban.
Al igual que muchos millennials que crecieron en Sudáfrica, Dario, fundador, comprador de café verde y tostador jefe de Bluebird Coffee, tuvo su primer contacto con el café a través del café instantáneo hirviendo que tomaban sus padres. Según cuenta, no fue hasta la edad adulta cuando uno de sus amigos le mostró el café bien preparado y las cafeterías de especialidad.
El papel de las cadenas
Las cadenas sudafricanas de comida y café han desempeñado un papel importante a la hora introducir el café de especialidad básico entre el público general. A principios del siglo XXI, los divertidos anuncios televisivos de la cadena de comida rápida Wimpy familiarizaron a un público más amplio con bebidas de especialidad como el cappuccino.
“La gran mayoría de las cafeterías de Sudáfrica te dirían que su bebida más popular es un cappuccino grande”, afirma Dario.
Starbucks popularizó aún más las bebidas de especialidad en Sudáfrica cuando abrió su primera cafetería en 2016. Hoy en día, la cadena de cafeterías Platō se está expandiendo rápidamente para llegar a comunidades de todo el país donde antes el café de especialidad era inaccesible.
Otras influencias importantes en la cultura del café provienen en gran medida de Australia, debido principalmente a las elevadas tasas de inmigración y viajes entre ambas regiones, así como de Europa, Estados Unidos y Asia. Dario cuenta que los tostadores de café de especialidad de alta gama prestan mucha atención a las industrias cafeteras europeas, como la de Escandinavia.
Los consumidores más jóvenes están impulsando esta tendencia
El creciente conocimiento de los consumidores sobre el café está haciendo que sus preferencias se inclinen hacia el café de especialidad. Bluebird Coffee mantiene “conversaciones de un nivel mucho más elevado” con su clientela habitual en comparación con hace cinco o diez años, afirma Dario.
Los más jóvenes, en particular, buscan experiencias únicas con el café, así como un producto de alta calidad que garantice la trazabilidad, el abastecimiento ético y la responsabilidad ambiental, por el que están dispuestos a pagar más.
“Vamos por el buen camino. Diría que probablemente llevamos cinco años de retraso respecto a Estados Unidos y Europa”, afirma Dario. “Creo que el nivel está subiendo de forma constante con el tiempo, ya sea tostando microlotes, Geishas y todos esos cafés increíbles que podemos compartir con nuestros clientes o hablando de un café cotidiano más accesible”.
El mercado en auge del consumo fuera del hogar está liderado por cafeterías muy centradas en las bebidas a base de espresso. La cultura de las cafeterías sudafricanas se saltó en gran medida la etapa del café de filtro, con la excepción de las tostadurías de especialidad. Dario y Chris dicen que es raro encontrar una cafetería que sirva café en lotes o de goteo.

Mantener el impulso
Chris prevé que el sector cafetero de Sudáfrica seguirá prosperando. “Hay varias grandes franquicias con planes de expansión ambiciosos para los próximos cinco años”, afirma Chris. “A medida que crece nuestro mercado de consumo fuera del hogar, estamos creando más empleo en el sector, especialmente para baristas, lo que nos permite formar y empoderar a personas de todo tipo de procedencias”
Cafeterías y tostadurías sudafricanas ya están obteniendo reconocimiento internacional. Espresso Lab, en Ciudad del Cabo, acaba de ser nombrada la 40 mejor cafetería del mundo. Bluebird Coffee ganó el premio a la Tostaduría del Año de Sudáfrica de la revista Coffee Magazine en 2025.
Mientras tanto, cada vez son más los eventos cafeteros anuales que avivan el entusiasmo por el café de especialidad y aceleran la innovación local. Por ejemplo: la Creative Coffee Week en Durban y el Coffee Fest en Johannesburgo, Winelands, Pretoria y Ciudad del Cabo.
“Al ser una industria tan pequeña en comparación con el resto del mundo, pueden producirse cambios muy grandes con bastante rapidez”, afirma Dario.
Siendo realistas, la industria del café de especialidad necesita un cambio ágil en el frente económico para mantener su crecimiento.
“Una de las cosas que frena a cafeterías y tostadurías es la sensibilidad de la gente al precio. En comparación con lo que se cobra en Estados Unidos o en Europa, solo podemos cobrar un precio muy bajo por nuestro café, y aun así nuestros costos son bastante elevados”, afirma Dario. A pesar de todo, se mantiene optimista y cree que, en el futuro, el sector ofrecerá un café de especialidad más accesible.
“Si la gente está dispuesta a pagar mucho dinero por un matcha, es de esperar que también esté dispuesta a gastarse lo mismo en café de primera calidad”, afirma.
Revitalizar la producción cafetera sudafricana
Además de su larga tradición en el consumo de café, Sudáfrica cultiva café.
Los primeros cafetos de Sudáfrica se plantaron en KwaZulu-Natal a finales del siglo XIX como cultivo experimental por parte de los colonizadores británicos. Las plantaciones comerciales se extendieron a la provincia de Limpopo en la década de 1960 y los elevados precios internacionales del producto animaron al Gobierno a ampliar la producción cafetera en la década de 1970.
El final de la década de 1980 fue el momento álgido de la producción de café en Sudáfrica. En 1987 se produjeron 1800 toneladas de café verde, con la previsión de expandirse rápidamente a más de 1000 hectáreas. En la actualidad solo hay 200 hectáreas dedicadas a ello y la producción máxima en la última década fue de tan solo unas 120 toneladas.
Estas dificultades, sumadas al elevado costo de la mano de obra, los bajos precios del café y la competencia de las importaciones baratas, provocaron que la mayoría de las fincas obtuvieran escasos beneficios y acabaran cerrando.
Hoy en día, los costos de producción del café son relativamente altos y la gran mayoría del café que se consume en Sudáfrica es importado. En parte debido a que este país no es miembro del Acuerdo Internacional del Café, la mayoría de su café importado ha sido durante mucho tiempo de baja calidad, dominado por el Robusta y granos de calidad para café instantáneo.
Aumentar la calidad y la cantidad cultivada
Actualmente, Sudáfrica cuenta con menos de 100 productores de café, muchos de los cuales participan en iniciativas de agricultura colaborativa. “Existe, sin embargo, un fuerte impulso por parte de los gobiernos locales de esas zonas para crear un modelo más sostenible que también contribuya a mejorar la situación de algunas de las comunidades locales y rurales”, afirma Chris.
El impulso en torno al café cultivado en Sudáfrica está creciendo. Aunque aún no alcanza un volumen que suponga un desafío para el mercado de materias primas.
“Algunos agricultores y productores muy dedicados en Sudáfrica ponen gran esfuerzo para aumentar la calidad y la cantidad cultivada”, afirma Dario. Aunque se trata de una perspectiva prometedora, “todavía no estamos consiguiendo cafés con puntuaciones altas”.

Conclusiones finales
El panorama del café en Sudáfrica está en plena transformación. Las cafeterías de especialidad se están expandiendo más allá de las grandes ciudades, los consumidores más jóvenes exigen una mayor calidad y los tostadores locales están obteniendo reconocimiento internacional.
Los retos, especialmente la sensibilidad al precio, son reales. Aunque, gracias a la resiliencia económica que ha demostrado el país durante los últimos años turbulentos, el sector cuenta con las bases necesarias para seguir creciendo.
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Crédito de las imágenes: Bluebird Coffee
Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
PDG Español
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