19 de abril de 2026

¿Por qué cada vez más baristas cuidan la temperatura de la leche?

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Puntos clave

  • La temperatura de la leche afecta directamente la dulzura, la textura y el equilibrio de sabor en las bebidas de café
  • Los diferentes tipos de leche requieren rangos de temperatura específicos para evitar efectos desagradables en el sabor y la sensación en boca
  • Pequeños cambios de temperatura de unos pocos grados alteran significativamente la percepción sensorial
  • Medir la temperatura de la leche mejora la consistencia, reduce el desperdicio y es parte de la formación

La temperatura juega un papel muy importante en la preparación del café y las bebidas a base de leche no son una excepción. Los baristas pasan semanas aprendiendo a calentar la leche al vapor correctamente para realzar su dulzura natural, crear una microespuma suave y calentarla a una temperatura que acentúe los matices de sabor del café.

Incluso las pequeñas diferencias pueden tener un impacto significativo. “Pondré el ejemplo de los huevos revueltos. Los huevos revueltos perfectos, independientemente del estilo, están bien hechos, pero siguen siendo ricos y cremosos. Cocinarlos demasiado puede dar lugar a unos huevos cuajados y gomosos en un líquido acuoso”, explica Charles Temkey, director de investigación y desarrollo, gestión de productos y producción, e integración de café en Flair Espresso.

“El mismo concepto se aplica a la mezcla de agua, lípidos y proteínas de la leche”, añade. “Si se calienta en exceso, las cadenas de proteínas se enrollan y actúan colectivamente como una esponja, exprimiendo el agua. Esto perjudica la percepción del sabor y la textura de la leche”.

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Dominika Piotrowska en wl WBC

Experimentar con diferentes leches

“La leche calentada adecuadamente (hasta 60-65 °C para leche con 3 % de grasa, por ejemplo) sigue siendo una emulsión rica y cremosa. El resultado es una textura aterciopelada en boca y un sabor dulce pero intenso”, dice Charles.

Las cafeterías llevan mucho tiempo perfeccionando estas prácticas, pero en los últimos años, se presta atención a la temperatura de la leche con mayor frecuencia, especialmente en competencias como el Campeonato Mundial de Baristas (WBC por sus siglas en inglés).

A medida que los competidores utilizan una gama más amplia de leches, entre las que se incluyen mezclas de leche vegetal y leche destilada por congelación (o criodesecada), han comenzado a explicar con mayor detalle los motivos que justifican las temperaturas específicas de vaporización.

Las competencias son sinónimo de innovación en el café de especialidad: desde variedades redescubiertas hasta los últimos accesorios para la elaboración. Tras el cambio en las reglas del WBC de 2023, que permitió por primera vez el uso de leches vegetales comerciales, más competidores han comenzado a experimentar en la ronda de bebidas lácteas, a menudo con precisión científica.

En el WBC de 2025, el competidor malasio Jason Loo, por ejemplo, utilizó una mezcla de tres leches diferentes. Combinó un 70 % de leche de vaca (destilada por congelación hasta reducirla en 30 %, eliminando la mayor parte de su contenido en agua), un 20 % de leche de coco y un 10 % de leche de avena. A continuación, Loo calentó la leche al vapor a 58 °C, lo que, según él, potenciaba su dulzor. Después, enfrió la leche sobre una esfera congelada, afirmando que esto ayudaba a resaltar la claridad del sabor.

Nuevos estándares desde las competencias

“Los competidores se han dado cuenta de que incluso unos pocos grados marcan la diferencia en cómo percibimos el dulzor y la textura de la leche”, afirma Nefeli Bouti, directora de marketing de Latte Art Factory. “La temperatura siempre ha sido un tema debatido en lo que respecta a la extracción del café. Dado que la mayoría de clientes pide bebidas a base de leche, es importante incluir también la leche en la conversación”.

La leche destilada por congelación, en particular, se ha convertido en un estándar en el WBC. Su creciente popularidad ha llevado a más cafeterías a elaborarla ellas mismas o a utilizar marcas comerciales como MILBOK para replicar los resultados de competición. 

Cafeterías como Substance Café en París, Nostos en Londres, Thando Coffee Company en Randburg y March Coffee Studio en Perth utilizan leche criodesecada en sus bebidas estrella, entre muchas otras.

Espumador Flair Wizard

Por qué importa la temperatura de la leche

Independientemente de si se trata de leche de vaca destilada por congelación, lácteos enteros o leches vegetales, la temperatura tiene un gran impacto en el sabor y la textura.

“En el caso concreto de los lácteos, el calor propicia la solubilidad de la lactosa y la descompone, intensificando el dulzor de la leche”, explica Nefeli. “Esto solo ocurre entre 55-65 °C. Si se superan los 70 °C, la lactosa se carameliza o se quema, lo que hace que el sabor sea desagradable”.

“Esto es algo que hemos tenido en cuenta al crear Latte Art Factory: nuestro software limita la temperatura máxima a 70 °C”, añade. “La temperatura ideal es aquella que permite un equilibrio entre el dulzor, la textura y la conservación del carácter del café”.

Las leches vegetales, en comparación, son naturalmente libres de lactosa y contienen ingredientes diferentes a los de la leche de vaca. Esto, inevitablemente, influye en las temperaturas de vaporización.

“La temperatura debe variar absolutamente según el tipo de leche”, explica Nefeli. “La soja y la almendra suelen necesitar menos calor (alrededor de 55 °C como máximo) para evitar que se cuajen y se separen, mientras que la avena funciona mejor a alrededor de 60 °C”.

Dhan Tamang en la Latte Art Factory

Cómo pueden los baristas controlar la temperatura de la leche

A medida que las cafeterías van añadiendo leches a sus menús, los baristas deben perfeccionar las técnicas existentes y aprender otras nuevas para servir las bebidas a la temperatura óptima.

“Para la mayoría, las bebidas con leche son su forma favorita de disfrutar del café”, afirma Charles. “La realidad es que cualquier cafetería te dirá que entre el 90-95 % de sus ventas son bebidas a base de leche. Por eso, cada vez más centran su atención en la temperatura”.

Aunque hay cuestiones prácticas a tener en cuenta. A falta de procedimientos estandarizados, los baristas calientan la leche de forma diferente. Unos utilizan termómetros y otros se basan en señales sensoriales, por ejemplo.

“Las señales sensoriales pueden funcionar cuando tienes experiencia, aunque nunca son perfectas”, afirma Nefeli. “Hemos realizado experimentos con formadores de baristas y las variaciones de temperatura son sorprendentes”.

“Los termómetros son los más precisos, pero no es fácil incorporarlos a las rutinas diarias”, añade. “Los sistemas de espumado de leche como Latte Art Factory permiten eliminar las dudas”.

El desperdicio de leche también es un factor de costo. Las bebidas pequeñas, como macchiatos y cortados, suelen requerir más leche para producir una microespuma adecuada. Por lo tanto, los equipos automatizados que controlan el volumen y la temperatura ayudan a reducir desperdicios.

En última instancia, si la leche se calienta manualmente o si se utiliza un sistema de dispensación, la medición precisa de la temperatura es cada vez más importante.

“Lo que para una persona es ‘calentar hasta que la mano se sienta incómoda en el fondo de la jarra de leche’ puede ser diferente para otra. Por eso, herramientas como los termómetros resultan valiosas”, explica Charles. “Además, en cafeterías con un gran volumen de clientes, el uso de estas herramientas garantiza la uniformidad en todos los aspectos”.

Jack Simpson en el WBC

Conclusiones finales

La temperatura de la leche ha pasado de ser un detalle técnico a convertirse en un factor determinante en la calidad de la bebida. A medida que las cafeterías amplían su gama de opciones lácteas y vegetales, cada una requiere su propio método de preparación para conservar su dulzura, estructura y claridad.

“En pocas palabras, controlar la temperatura de la leche permite elaborar mejores bebidas, lo que siempre debe ser nuestro objetivo principal en el café de especialidad”, concluye Charles. “Que sea con un sensor termométrico infrarrojo en la varilla de vapor, un termómetro de sonda tradicional o una mano bien entrenada, depende de cada cafetería, pero la consistencia es clave y es lo que conquistará a los clientes”.

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Créditos de las imágenes: Asociación de Cafés Especiales, Flair Espresso, Latte Art Factory

Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.

PDG Español 

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