13 de marzo de 2026

¿Guardar café y esperar mejores precios es estratégico para los productores?

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Puntos clave

  • La volatilidad del 2025 generó ajustes temporales en el comportamiento comercial
  • Almacenar el café a la espera de mejores precios es una apuesta arriesgada que no beneficia necesariamente al caficultor
  • Un blindaje más adecuado ante la volatilidad es establecer relaciones a largo plazo con compradores internacionales

No es un secreto que la industria cafetera actual está determinada por la volatilidad de precios y la inestabilidad en la cadena de suministro, marcadas por factores climáticos, migratorios y geopolíticos.

Como la dinámica del mercado es variable, afecta a todos los actores de la cadena de valor, incluidos tostadores, cafeterías y consumidores finales. Aunque el eslabón más vulnerable sigue siendo el de los caficultores, que poseen el mayor riesgo al invertir tiempo y dinero sin asegurar niveles de producción adecuados ni precios estables que hagan que su trabajo sea rentable.

Esto ocurre porque la producción se ve cada vez más afectada por el cambio climático y la fragilidad de los ecosistemas donde están las fincas, a lo que se suma la variabilidad del mercado y los altos costos de los insumos. 

Frente a esta realidad, algunos caficultores han optado por guardar su café, a la espera de mejores oportunidades de venta, sin que sea necesariamente una buena decisión.

Para entender este fenómeno, conversé con Jorge Oviedo, director ejecutivo del Fondo de Inversión Ambiental de El Salvador (FIAES), y Delmy Alvarado, caficultora hondureña y fundadora de CIHCAFE.

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Granos de café en verde

Comportamiento del precio del café: 2025 vs. 2026

Jorge afirma que el comportamiento de los precios ha sido favorable en el presente ejercicio cafetalero, basado en cifras del Instituto Salvadoreño del Café (ISC) que señalan “que el precio promedio del quintal en verde exportado alcanzó los US $342,74 entre octubre de 2025 y enero de 2026, impulsando un incremento superior al 66% en el valor total de las exportaciones”.

Este escenario, dice, “refleja una valorización positiva del café salvadoreño en el mercado internacional. Aunque, más allá del precio, es importante destacar que los sistemas cafeteros sostenibles generan valor adicional. Contribuyen a la conservación de los servicios ecosistémicos, lo que fortalece su posicionamiento en mercados que reconocen la sostenibilidad como un atributo diferenciador”.

Delmy señala que los “precios para los productores hondureños fueron estables y buenos entre noviembre y diciembre de 2025”. Esto generó una alta expectativa entre los caficultores que esperaban precios iguales o superiores a los del año pasado.

En consecuencia, “muchos productores optaron por dejar sus cafés almacenados con la esperanza de venderlos, después de la cosecha, a mejores precios. Lamentablemente, los precios han venido a la baja y las aspiraciones se quedaron en el aire. No hay nada nuevo en esta inestabilidad, pero desgraciadamente hoy tenemos que lidiar con cafés en bodega que se tendrán que liquidar a precios mucho menores que las proyecciones que se tenían”.

La volatilidad se sigue sintiendo

La volatilidad del 2025 generó ajustes temporales en el comportamiento comercial, apunta Jorge. Según el ISC, durante octubre y noviembre de 2025, algunos compradores internacionales decidieron postergar adquisiciones a la espera de mejores señales de precios, lo que desaceleró temporalmente las exportaciones, que se han ido estabilizando paulatinamente.

Delmy agrega que los efectos de la volatilidad del año pasado se siguen sintiendo con intensidad en Honduras. “La inestabilidad afecta a los productores porque este año los precios han ido a la baja, a diferencia del año pasado que estuvieron al alza y de alguna manera beneficiaron a la mayoría de caficultores. Cuando los precios bajan excesivamente arrasan con la rentabilidad de las fincas”.

Este contexto, subraya Jorge, “evidencia la importancia de fortalecer la resiliencia estructural del sector. Los cafetales bajo sistemas agroforestales tienden a ser más estables frente a choques climáticos y económicos, ya que mantienen la fertilidad del suelo, regulan el microclima y reducen la vulnerabilidad productiva”.

Cosecha de café

¿Se ve afectada la disponibilidad del grano en los mercados?

“Más que una reducción estructural, lo que se ha observado es una combinación de factores asociados a decisiones comerciales y condiciones del mercado”, asegura Jorge. 

“El ISC reporta que las exportaciones acumuladas alcanzaron aproximadamente 116 500 quintales entre octubre de 2025 y enero de 2026, lo que representa un crecimiento cercano al 25% respecto al período anterior. Esto demuestra que el café salvadoreño mantiene su presencia en los mercados internacionales”. 

A pesar de eso, aclara que “la sostenibilidad de esta disponibilidad depende directamente de la conservación de los paisajes cafetaleros, fundamentales para mantener la productividad en el largo plazo”.

En el caso de Honduras, Delmy dice que no se ha percibido una menor disponibilidad del grano frente al año pasado. “Aunque todavía no hay cifras, ya que la cosecha aún no termina, en general, en el sector se comenta que la producción se ha mantenido y esto se ve reflejado en un abastecimiento suficiente en las bodegas”.

Ella comenta que la volatilidad de precios usualmente no afecta la productividad en Honduras. En cambio, tiene un impacto en la rentabilidad de los caficultores cuando los precios no son buenos y no se alcanzan a cubrir los costos de producción o los márgenes de ganancia no son los adecuados.

Ambos consideran que la disponibilidad del grano no se ha visto afectada y que el abastecimiento para los compradores internacionales está garantizado.

¿Guardar café a la espera de mejores oportunidades es una decisión acertada?

“El informe del ISC indica que parte del comportamiento comercial observado estuvo influenciado por estrategias de mercado, donde algunos actores optaron por ajustar el ritmo de comercialización en función de las condiciones de precio”, asegura Jorge.

Estas decisiones forman parte de la dinámica normal del mercado, pero “fortalecer la sostenibilidad productiva permite reducir la vulnerabilidad frente a la volatilidad y mejorar la capacidad de los productores para tomar decisiones estratégicas”.

Delmy, por su parte, dice que muchos productores hondureños apostaron por guardar su café para venderlo mejor. “No fue una decisión adecuada, ya que las proyecciones no se cumplieron y tuvieron que vender su café a bajos precios”. 

Almacenar el café a la espera de mejores precios es una apuesta arriesgada que no beneficia necesariamente al caficultor. “Es una decisión que, en el caso del productor, se toma en completa incertidumbre y se deja todo a la suerte. Hace falta educación y acceso a proyecciones estadísticas que guíen esta elección”, dice.

Jorge considera que guardar el café puede representar una oportunidad en determinados contextos, especialmente cuando el mercado presenta tendencias favorables. Aunque “el mayor beneficio estructural para los productores proviene de fortalecer la calidad, la sostenibilidad y la resiliencia de sus sistemas productivos”.

Productores de café salvadoreños

¿Cómo abastecerse de café de manera constante?

El abastecimiento está directamente vinculado a la sostenibilidad de los sistemas productivos, enfatiza Jorge. El ISC confirma que existe una demanda internacional sostenida del grano, particularmente en mercados como Estados Unidos, que concentra el 66 % de las exportaciones salvadoreñas. 

Una de las principales estrategias para lograr un abastecimiento adecuado es fortalecer las relaciones de largo plazo con productores que implementan prácticas sostenibles.

“Desde el enfoque socioambiental, el abastecimiento sostenible depende de la conservación de los ecosistemas donde se produce el café. Garantizan la estabilidad de la producción en el tiempo y una rentabilidad adecuada para el caficultor”, dice Jorge.

Delmy reitera que las relaciones a largo plazo entre comprador y productor “son beneficiosas y garantizan el abastecimiento eficiente y constante porque se establecen precios más justos, márgenes de ganancias adecuadas para los caficultores y utilidades que se pueden reinvertir en las fincas para sostener o mejorar la calidad del grano. Así, las dos partes salen ganando”.

CIHCAFE tostaduría

Conclusiones finales

El precio del café seguirá siendo volátil. La producción depende del clima, las dinámicas del mercado y las consideraciones sociales y políticas globales que están fuera del control del caficultor. 

Frente a este escenario de incertidumbre, tener como estrategia guardar el café en las bodegas a la espera de mejores precios no parece ser la mejor opción para los productores. El riesgo de que los precios bajen en lugar de subir es muy alto.

Un blindaje más adecuado ante la volatilidad consiste en establecer relaciones a largo plazo con compradores internacionales y garantizar la sostenibilidad social y ambiental de la producción a largo plazo. De esta forma, es posible acceder a precios más estables y a mercados dispuestos a pagar por el esfuerzo de los caficultores.

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Créditos de las imágenes: Delmy Alvarado, FIAES.

PDG Español

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