Por qué Taza de Excelencia ya no es tan importante
- Taza de Excelencia se creó en parte para conseguir mejores precios para los productores de café
- Los caficultores con más medios o fincas más extensas pueden obtener un enorme rendimiento de la inversión, mientras que algunos pequeños agricultores se benefician menos
- Taza de Excelencia, la Alliance for Coffee Excellence y la Asociación de Cafés Especiales anunciaron una asociación formal. ¿Se trata de un intento de mejorar y ampliar el modelo de subasta?
Las subastas como Taza de Excelencia ofrecen a los productores de especialidad la oportunidad de obtener reconocimiento internacional, elevar su perfil y mejorar los precios que reciben por sus cafés.
A pesar de las ganancias potencialmente grandes que se pueden obtener de esos programas, no resultan idóneos para todos los productores. En ocasiones, pueden ser una apuesta arriesgada con una escalabilidad limitada para el crecimiento futuro.
Taza de Excelencia es quizás el programa de subastas para café de especialidad más conocido. Desde 1999, sus subastas, gestionadas por la organización sin ánimo de lucro Alliance for Coffee Excellence (ACE), se celebran en 17 países productores y se encuentran entre las competiciones más rigurosas y reconocidas internacionalmente en la industria.
Para muchos, el éxito de un productor en la subasta se considera equivalente a la victoria de un barista en un Campeonato Mundial de Café. Ambos ofrecen reconocimiento y prestigio internacional a los finalistas. A pesar de un historial probado de mejorar la imagen de los agricultores y aumentar sus precios por asociación, hoy en día no parece conservar su prestigio de antaño.
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Una gran plataforma, pero ¿para quiénes?
“Hace diez años, ganar Taza de Excelencia era una apuesta segura para darse a conocer”, afirma Ted Fischer, profesor de antropología y director del Instituto de Estudios del Café de la Universidad de Vanderbilt. “Aunque sigue siendo importante y útil para muchos, ya no es el trampolín hacia la fama que era antes. No estoy seguro de por qué, quizá porque hay más competencias o por el auge de otras formas de venta exclusiva y subastas en línea”.
Algunas fincas muy conocidas han construido su marca gracias a haber conquistado varias veces los primeros puestos en Taza de Excelencia. Por ejemplo: Los Pirineos en El Salvador y El Injerto en Guatemala. Con la posible excepción de Legesse Botasa Dikale, de Etiopía, que ganó con un precio récord en 2022 con menos de media hectárea de tierra, los pequeños productores no suelen aparecer en la lista de ganadores.
“La mayoría de fincas que compiten y ganan son explotaciones de tamaño medio a grande, con cierto capital financiero. Tienen libertad para experimentar con variedades y procesamiento, y conocimientos culturales sobre cómo presentar sus cafés”, afirma Ted.
Desarrolladas originalmente para fomentar la producción de café de especialidad y recompensar a los productores por su arduo trabajo, estas subastas tienden a tener menores rendimientos para aquellos que no tienen la aptitud financiera o social para satisfacer las demandas de los compradores globales.
“Es un programa excelente que ayuda a crear una marca para la finca, establecer contactos y construir relaciones comerciales. Ofrece credibilidad”, afirma Jorge Raúl Rivera, vicepresidente de J. Raúl Rivera S.A de C.V. “Aunque sin orientación, puede ser difícil destacar para los agricultores con menos recursos”.
El rendimiento de la inversión puede ser enorme, pero los riesgos persisten
Más allá de los intermediarios locales, los colectivos, los cafés certificados y la conexión directa con compradores especializados, las oportunidades para que los productores de café destaquen y ganen prestigio siguen siendo escasas.
Esto es lo que hace que subastas como Taza de Excelencia sean tan atractivas. Conseguir el estatus de finalista garantiza casi con total seguridad un precio por libra más alto para los lotes ganadores o con puntuaciones altas, y puede proporcionar una reputación duradera de excelencia a las fincas ganadoras.
“Hay muchos productores que han creado una marca o un negocio basándose en su victoria en Taza de Excelencia, especialmente los productores o propietarios de estaciones”, afirma Kenean Dukamo, director general adjunto de Daye Bensa Coffee.
“Los pequeños agricultores que ganan suelen llevarse el dinero a casa y eso es todo. Los productores más consolidados y con renombre lo utilizan para mantener y hacer crecer su marca. Los nuevos participantes pueden iniciar un negocio a partir de ahí, pero los pequeños agricultores que no disponen de una estación de lavado carecen del marketing, la comunicación, el capital y la red para crear una marca desde ese punto”.
Las subastas pueden ser un ejercicio costoso. Aunque los productores pueden presentar al menos una muestra de café sin costo, para presentar cafés adicionales deben pagar una cuota. También, deben reservar los lotes que presentan al programa, que a menudo tienen un valor de cientos de dólares. Si no son seleccionados por los jurados para la subasta, los productores deben encontrar un comprador directamente o a través de un intermediario.
Asimismo, hay que tener en cuenta una comisión por todos los cafés que se presentan y se compran en la subasta final. Una parte de todos los ingresos se paga a la Comisión del País Organizador de las subastas. A pesar de la comisión, los productores suelen obtener un precio mucho más alto por su café y tienen una ganancia neta superior.
El surgimiento de otros modelos
“Los compradores reconocen Taza de Excelencia. Es una forma de identificar el café de calidad deseable y sin duda a partir de ahí se inician nuevas relaciones con los compradores”, afirma Ted. “Mi preocupación es que, en general, hay más barreras de entrada para los pequeños productores”.
El modelo ha inspirado otras iniciativas. Cafe Imports celebra las subastas Best Cup para facilitar la venta de microlotes. Mientras tanto, el galardonado productor Lamastus Family Estates, en Panamá, celebra su subasta Estates anual, a menudo con precios récord.
También, han surgido concursos y subastas gubernamentales, centrados en elevar el perfil de productores, fincas y regiones específicas. Aunque pretenden romper con el modelo de Taza de Excelencia, que promueve a productores individuales y regiones cafeteras, puede dañar la cohesión social en las comunidades.
“El mercado se está moviendo hacia un modelo en el que el ganador se lo lleva todo, con pequeñas diferencias de calidad en la gama más alta que marcan una gran diferencia en los beneficios”, afirma Ted. “La mayoría de los pequeños agricultores quieren, y necesitan, trabajar a través de cooperativas para tener una oportunidad decente de acceder al mercado. Estos concursos pueden, en ocasiones, erosionar ese trabajo colectivo para celebrar a los agricultores individuales”.

¿Cómo hacer que Taza de Excelencia funcione para más productores?
Los programas de subastas y competencias como Taza de Excelencia sin duda han supuesto un gran éxito para algunos productores y siguen proporcionando a los compradores acceso a cafés de alta calidad, aunque con un precio elevado para los cafés mejor puntuados.
A pesar de eso, estamos lejos de un escenario “único para todos”. Participar en subastas puede no ser siempre la decisión más acertada para determinados productores.
“A los pequeños agricultores les resulta más difícil crear una empresa o un negocio en torno a Taza de Excelencia porque carecen de las capacidades de marketing, comunicación, networking y financieras necesarias para que tenga éxito a largo plazo”, afirma Kenean.
“Me encantaría que Taza de Excelencia tuviera una plataforma para los pequeños agricultores ganadores en la que recibieran apoyo para vender su café. Es posible que necesiten fusionarse con un exportador para seguir construyendo su finca y desarrollando una marca al mismo tiempo”.
En World of Coffee Copenhagen de 2024, Taza de Excelencia y la Alliance for Coffee Excellence anunciaron una sorprendente unión con la Asociación de Cafés Especiales. Históricamente, han operado de forma independiente, colaborando ocasionalmente en proyectos más pequeños. ¿Es esta nueva asociación formal un intento de mejorar y ampliar el modelo?
Centrarse en otras alternativas
Mientras tanto, para los productores, una apuesta más segura podría ser centrarse en otros medios para lograr una mayor seguridad financiera, como la financiación, la reducción de los gastos generales y la negociación de mejores precios con los clientes existentes. El atractivo del éxito en las subastas, sin embargo, sigue siendo tentador para aquellos que tienen la capacidad de participar.
Algunos afirman que Taza de Excelencia y otras subastas similares están perdiendo su atractivo. Cada vez se consideran más relevantes para la industria del café, pero no para el consumidor. Mientras tanto, el auge de las subastas privadas está socavando aún más la relevancia de las subastas más consolidadas, especialmente ahora que los compradores se vuelven más exigentes con los cafés que buscan.
“Todavía hay espacio para ser muy distintivo, como Panamá, pero como estrategia nacional para promover un amplio crecimiento económico, creo que se debería centrar la atención en la escalabilidad y la inclusión. Creo que depende del país”, afirma Ted.

Los productores y los países productores aún pueden crear una marca en el programa Taza de Excelencia y otros sistemas de subasta, como hizo y sigue haciendo Panamá, si bien eso requiere una evaluación y una estrategia cuidadosas.
Un cambio hacia una mayor escalabilidad podría propiciar que el programa adquiriera nuevamente mayor protagonismo. A su vez, resultaría en un mejor retorno de la inversión para los productores de todos los tamaños.
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Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence
PDG Español
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