Cómo está cambiando el café cubano para conservar más valor
- Las exportaciones anuales de café en Cuba han disminuido de 330 000 sacos a 130 000 sacos desde mediados de la década de 1950
- Algunos actores de la cadena de suministro están tratando de revertir esta tendencia con un enfoque en la mejora de la productividad a largo plazo
- Si tienen éxito, esto podría ayudar al café cubano a competir en el mercado mundial
Se avecinan cambios en Cuba. A pesar de su favorable microclima, el país ha encarado desafíos de otra índole que han obstaculizado la producción de café. Ahora, con el apoyo de poderosos inversores que impulsan el desarrollo en las principales regiones cafeteras, Cuba reaparece en el mapa.
La producción de café en Cuba despegó a mediados del siglo XIX. El aumento de la demanda mundial provocó un cambio de rumbo del Arábica al Robusta, cuyo rendimiento era mayor. Esto posibilitó las exportaciones regulares a los principales mercados internacionales, como Alemania y Países Bajos.
En su momento álgido, a mediados de la década de 1950, Cuba exportaba más de 20 000 toneladas de café al año. Tras la Revolución Cubana, la nacionalización de la industria cafetera y los embargos comerciales de Estados Unidos, la producción y las exportaciones sufrieron un fuerte descenso.
En la actualidad, la producción anual de café se sitúa entre 9000 y 11 000 toneladas. El sector cafetero cubano enfrenta retos que van más allá de la difícil situación geopolítica heredada por el país.
La falta de inversión generalizada ha impedido abordar los problemas de infraestructura inadecuada y tecnología obsoleta utilizada para la producción de café. Estos problemas persisten desde la disolución de la Unión Soviética, que era la principal fuente de apoyo internacional de Cuba.
En un esfuerzo por mejorar la calidad de sus productos de exportación y fomentar una agricultura sostenible, el país ha implementado nuevas iniciativas para revitalizar el café cubano.
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Medidas para la transición hacia la producción de café orgánico
Entre los países desarrollados del mundo, Cuba ocupaba en 2021 el quinto lugar en términos de desarrollo sostenible. Hoy en día, más del 30 % del país está cubierto por bosques, lo que supone un aumento con respecto al 13 % de 1959.
En la búsqueda por reactivar su industria cafetera, el reto consistirá en mejorar la calidad y aumentar la escala de producción, sin dejar de proteger y recuperar el entorno natural.
Una de las iniciativas que está en marcha para abordar este reto se lanzó en 2018 y para 2024 contaba con la participación de 249 agricultores de las provincias meridionales de Santiago y Granma. Su objetivo consiste en mejorar la sostenibilidad general y la viabilidad comercial del café cubano enfocándose en la preservación de los bosques, la mejora de las prácticas agrícolas, el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes, y la optimización de la cadena de suministro.
Como parte de sus objetivos medioambientales, el proyecto contribuye a la conservación de los bosques naturales y promueve la biodiversidad local, algo que muchos consideran fundamental a la hora de garantizar la calidad y la sostenibilidad del café cubano.
“La Reserva de ¡Tierra! Cuba de Lavazza es una mezcla orgánica sostenible de primera calidad elaborada con café procedente en su totalidad de plantaciones cubanas que cuentan con el apoyo del proyecto de la Fundación Lavazza”, afirma Michele Cannone, director global de marca de Lavazza.
El proyecto también se centra en crear una cadena de suministro más corta mediante el desarrollo de competencias, la sensibilización y el intercambio de conocimientos, con el objetivo de retener el máximo valor posible en origen.

Aprovechar la tecnología y la formación para lograr un sector cafetero más sostenible
Para quienes trabajan intentando aumentar la producción y mejorar tanto la calidad del café como las prácticas agrícolas sostenibles, las soluciones tecnológicas están demostrando ser una herramienta muy valiosa.
La blockchain integrada que se utiliza para la línea de productos La Reserva de ¡Tierra! Cuba es un buen ejemplo. Su objetivo es mejorar la transparencia y la trazabilidad de esta mezcla de café espresso cubano para el consumidor final. Actúa como un “libro de contabilidad inmutable” para registrar las transacciones.
“Al aprovechar la tecnología blockchain podemos proporcionar una prueba transparente del origen, un registro de las actividades en el terreno y una visión completa del recorrido del café desde el campo hasta la taza de los clientes”, afirma Michele.
Los caficultores también recurren cada vez más a la tecnología para reducir el impacto de la producción en el planeta. El objetivo es apoyar la conservación de los bosques y ayudar a los agricultores a hacer frente a los efectos del cambio climático.
“Hemos instalado sensores en las plantaciones y compartimos los datos para adaptar y desarrollar prácticas agrícolas y optimizar el uso de los recursos”, explica Michele. “Los datos monitorizados incluyen la temperatura del aire, la humedad, las precipitaciones, la velocidad y dirección del viento y la humedad del suelo”.
¿Cómo influye el desarrollo social?
Para lograr una verdadera sostenibilidad, los avances tecnológicos deben ir de la mano de los esfuerzos por el desarrollo social. Esto incluye el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes.
Las mujeres representan entre el 70-90 % de la mano de obra de la industria cafetera mundial y cada vez son más los jóvenes que abandonan por completo la producción de café. Por lo tanto, el empoderamiento y la educación de estos grupos podría no ser crucial únicamente para el éxito de la producción de café en general.
A través de iniciativas de capacitación y educación, la Fundación Lavazza trabaja para involucrar a las mujeres y los jóvenes de manera más sostenible en la producción de café. Así, fomenta una situación de empleo más estable a lo largo del año.
El proyecto ha implementado un sistema de clasificación manual final, gestionado por un equipo formado íntegramente por 95 mujeres. Este sistema clasifica el café según la tradición cubana, por segmentos de calidad, y elimina los defectos que no pueden detectarse mecánicamente. Esto contribuye a mejorar la calidad del producto final.

Conclusiones finales
La adopción de sistemas y procesos más ecológicos, eficientes y productivos contribuirá a la sostenibilidad a largo plazo de la industria cafetera cubana. Al reducir los costos de comercio y producción, aumentar el volumen de las cosechas y mejorar la calidad, se obtendrá un mayor retorno de la inversión y mejores ingresos, al tiempo que contribuirá a mantener a las nuevas generaciones en el sector gracias a mejores incentivos económicos.
Mediante el desarrollo de prácticas agrícolas respetuosas con el ambiente y la creación de espacio para grupos sociales y segmentos laborales que antes se apartaban de la industria, el café cubano tiene un gran futuro por delante. Además, dado que la demanda mundial de café sostenible y de alta calidad sigue aumentando, Cuba es un origen que habrá que observar con atención.
¿Disfrutaste de este artículo? Entonces lee sobre qué es el café cubano
Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence
PDG Español
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