¿Por qué tantos productores de café no pueden obtener capital de trabajo?
- Muchos productores de café encuentran dificultades para obtener líneas de crédito
- Un informe de la ONU de 2020 reveló que los desastres relacionados con el clima han aumentado 83 % en los últimos 20 años
- El clima impredecible dificulta la obtención de préstamos y hace que los tipos de interés sean extremadamente altos
La naturaleza estacional de la producción de café implica que la mayoría de agricultores cobran una vez al año, en el momento de cosechar y vender su café. Una vez recibido este pago, tienen que administrarlo durante un año. Todo un reto, especialmente si sus rendimientos son inferiores a lo esperado.
Del mismo modo, pueden surgir gastos o inversiones imprevistas entre temporadas de cosecha. En conjunto, implica que muchos agricultores suelen necesitar algún tipo de financiación.
Este es el caso de los pequeños productores, que a menudo viven de cosecha en cosecha y no acumulan beneficios sustanciales que les permitan llegar a fin de año. Muchas veces, carecen de garantías para obtener préstamos con tipos de interés más favorables, por lo que el crédito puede resultar inalcanzable o inasequible.
Para aliviar esta situación, algunos se unen a cooperativas que ayudan a compartir el costo de insumos caros, como fertilizantes y pesticidas. Además, los prestamistas suelen estar más dispuestos a financiar a grupos grandes que a pequeños agricultores independientes.
Para la mayoría de pequeños productores, los retos que plantea la obtención de capital de trabajo no se resuelven con afiliarse a una cooperativa. Más allá de que formen parte de una red de productores, pueden tropezar con muchos obstáculos en el camino.
También te puede interesar nuestro artículo ¿Cómo impacta el acceso oportuno a capital a los caficultores?

Educación financiera y ubicación geográfica
El proceso de acceso a financiación o capital dista mucho de ser sencillo para los caficultores. Existen numerosas barreras, entre las que destaca la falta de conocimientos financieros. Se trata de un problema muy extendido entre los pequeños productores rurales.
“Es muy difícil para los agricultores que no están organizados recibir apoyo financiero”, afirma Camilo Enciso, director general de ASOPEP en Planadas, Colombia. “Aquí venden café húmedo, venden todo lo que recolectan y este mercado paga muy poco porque el comprador tiene que invertir en el secado y no se evalúa la calidad. La trazabilidad es nula, ni siquiera emiten una factura”.
Esto significa que muchos caficultores no solo carecen de conocimientos financieros para obtener préstamos, sino que tampoco tienen un historial crediticio en el que los bancos puedan basar una evaluación de riesgos.
Además, es posible que algunos ni siquiera tengan documentación que acredite que son propietarios de la tierra que cultivan. En algunas regiones, las cuestiones sociales complican aún más el acceso a la financiación, como el hecho de que las mujeres no puedan tener tierras en propiedad.
“Se trata de títulos de propiedad y de información histórica, y mucha gente no lleva registros”, afirma la Dra. Taya Brown, investigadora en producción de café. “Necesitan tener un título de propiedad y, a menudo, deben demostrar las cosechas de los últimos cinco o diez años y no disponen de esa información”.
Por lo tanto, la implementación de programas de educación financiera y el establecimiento de prácticas eficaces de gestión de la documentación son estrategias clave para que más agricultores accedan a préstamos.
Es importante que las cooperativas adopten sistemas para ayudarlos a recopilar y organizar la documentación y los datos necesarios para los prestamistas, destaca Camilo.

No es tan fácil en la práctica
Los agricultores suelen recurrir a cooperativas y exportadores para obtener datos sobre cosechas anteriores. Aunque esta solución no es tan sencilla como parece. Ayudar a los productores individuales a acceder a financiación de forma independiente podría comprometer su posición como prestamistas.
“Los caficultores acuden a sus prestamistas anteriores para preguntarles por sus volúmenes de producción pasados, pero estos no les facilitan esa información”, afirma Taya. “He visto cómo tardan hasta dos años en obtener información sobre su propia producción de los grupos que históricamente les han concedido préstamos, porque no quieren perder su posición”.
A su vez, Taya explica cómo algunas comunidades productoras han establecido un sistema de préstamos y créditos mutuos. Tanto durante la temporada baja como durante la cosecha se apoyan mutuamente mediante préstamos, capital y mano de obra compartida.
En consecuencia, estas comunidades han desarrollado un sistema de interdependencia. También, significa que las condiciones económicas que subyacen al acceso a capital de trabajo tienen implicaciones sociales. La introducción de préstamos u otros mecanismos para proporcionar capital podría perturbar los sistemas de colaboración que tradicionalmente han unido a las comunidades cafetaleras.
“Cuando se habla de estas cosas, tendemos a simplificar en exceso”, dice Taya. “Hay muchas implicaciones sociales en la forma en que los recursos existen, crecen y se mueven a través de una red de personas”.
Por lo tanto, las estrategias o los proyectos que buscan apoyar a los caficultores con el acceso al capital de trabajo deben considerar más que solo los beneficios económicos directos, ya que claramente llega a ser más complicado en la práctica.
Volatilidad del mercado y cambio climático
La volatilidad del mercado en los últimos años ha intensificado la incertidumbre sobre los ingresos que los agricultores obtendrán de sus cosechas. Esto, a su vez, repercute en el riesgo que perciben los prestamistas, ya que afecta la capacidad de los productores para devolver los préstamos.
Al mismo tiempo, el cambio climático ha amplificado el riesgo de pérdida de las cosechas. Las plagas y las enfermedades se han vuelto más comunes y el clima cada vez más errático hace que los prestamistas estén menos dispuestos a financiar el cultivo de café o lo hagan con tipos de interés altísimos.
Como alternativa, algunos agricultores recurren a sus socios de la cadena de suministro en busca de ayuda, ya sea a través de algún tipo de acuerdo de prefinanciación o incluso de inversión directa en infraestructura y equipamiento para la finca.
A pesar de eso, una cosa es la teoría y otra la práctica. Los costos para los tostadores son ahora más altos que nunca debido a la inflación mundial y muchos están retrasando cada vez más sus pagos. Del mismo modo, para los comerciantes, los tipos de interés récord y los precios del café crean una tormenta perfecta que deja a muchos en una situación financiera precaria.
Esto significa que los socios de la cadena de suministro, que antes ofrecían apoyo, ahora tienen menos capacidad para proporcionar financiación. Dado que se prevé que los tipos de interés se mantengan altos durante varios meses, es poco probable que la situación cambie a corto plazo.
¿Un sistema que no funciona?
Desde una perspectiva más amplia, podría valer la pena examinar por qué los préstamos se han convertido en una parte tan arraigada de la industria del café y en una necesidad para que los agricultores mantengan sus operaciones.
“Si el sistema en el que vives depende de obtener un préstamo y no puedes conseguirlo, entonces es realmente un problema”, afirma Taya. “No creo que debamos aceptar sin cuestionar que los agricultores siempre necesiten un préstamo, que deban obtenerlo y que solo necesiten una forma mejor de conseguirlo”.
“Si hablamos de mantener ese sistema y la dependencia de las personas de un actor externo, creo que hemos perdido algo en el camino”.

Es fácil argumentar que la industria debería centrar sus esfuerzos en mejorar la educación financiera para eliminar cualquier dependencia continuada de la financiación externa. Este enfoque, sin embargo, no siempre es realista. Un cambio de tal magnitud tarda en surtir efecto y muchos agricultores necesitan acceder a capital de trabajo de forma inmediata.
Por eso, a corto plazo, sigue siendo extremadamente importante centrarse en estrategias que mejoren la accesibilidad de la financiación en las zonas rurales. La educación financiera es solo una de las muchas causas de este problema sistémico y podría decirse que nunca ha sido tan importante abordarlo.
¿Disfrutaste este artículo? Entonces lee sobre la comercialización de café en plataformas digitales y la transformación del mercado financiero
Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence
PDG Español
¿Quieres leer más artículos como este? ¡Suscríbete a nuestro boletín semanal aquí!




