La volatilidad del mercado sigue amenazando la capacidad de abastecimiento de los tostadores
Aunque el café de especialidad no depende directamente del mercado C, la marcada volatilidad de este índice podría tener un impacto significativo en los costos y la disponibilidad de materia prima diferenciada.
Este escenario plantea retos importantes para el sector, especialmente para los tostadores que han fundamentado su labor en pilares como la calidad y la sostenibilidad. Ahora, enfrentan el desafío de mantener estos estándares en medio de un panorama cada vez más incierto.
En un mercado que continúa mostrando una alta volatilidad y sin señales claras de estabilización a corto plazo, los tostadores podrían enfrentar una disminución en su poder adquisitivo. Esto no solo dificulta el mantenimiento de los volúmenes de compra de cafés diferenciados, sino que podría comprometer la viabilidad de sus negocios.
Para conocer más, hablé con dos expertos: Justo Carlos Gonzalez, productor, comercializador y tostador de café especial en El Salvador con su marca Café de Don Justo, y Rolando Hernández Cubero, fundador de Kafeclub, un marketplace costarricense que conecta a productores con el consumidor final.
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Factores determinantes en el precio del café
En los últimos meses, el precio del café Arábica alcanzó un récord histórico en la Bolsa de Nueva York. Este hito ha repercutido en el mercado de especialidad porque, aunque su precio no está directamente determinado por la Bolsa, funciona como un punto de referencia.
Justo Carlos señala que la escalada de precios ha provocado que cafés comerciales con puntajes de 80-82 alcancen precios similares a granos de 84, incentivando a algunos productores a priorizar lo comercial porque requiere menos esfuerzo y puede traer mayor rentabilidad en medio de la coyuntura.
Por otro lado, la crisis climática no da tregua. Las cosechas en algunas comunidades productoras han sufrido retrasos debido a las intensas sequías, incendios forestales y desastres naturales.
A pesar del aplazamiento por un año de la EUDR, la incertidumbre en torno a las regulaciones y las dificultades que implican para las importaciones provocaron un fenómeno de especulación en el comercio de café hacia Europa. Ante el temor de enfrentar restricciones, los tostadores comenzaron a acumular inventarios, lo que disparó la demanda y, en consecuencia, los precios.
Rolando señala que esta postergación respondió a una realidad evidente. Muchos caficultores no estaban preparados para cumplir con los requisitos del reglamento, lo que habría reducido la oferta de café e inflado aún más los precios.

Presión financiera para los tostadores
Justo Carlos reconoce que, históricamente, la cadena de valor ha beneficiado principalmente al tostador, ya que es uno de los eslabones que percibe mayor capital. Advierte que, pese a la percepción de precios elevados, el valor real del café, ajustado por inflación, sigue por debajo de los máximos históricos que se han presentado en otras épocas.
Aunque los precios actuales (a diciembre de 2024) superen con creces los de hace un par de años atrás, él considera que apenas se está llegando a un nivel de verdadera equidad en los ingresos para los productores. En este proceso de corrección del mercado, los tostadores ven reducidos sus márgenes de ganancia, pero Justo Carlos destaca que la disminución no es tan significativa.
Ahora bien, a diferencia de otros actores de la cadena, los tostadores no pueden ajustar el precio del café de manera inmediata y constante según la volatilidad del mercado. “Debemos estar preparados para que las fluctuaciones en el precio de la Bolsa no nos afecten demasiado. No puedo decirle a mis clientes: ‘el café subió, así que le aumentaré 50 centavos’, paorque cuando baje, también exigirán una reducción”.
Por eso, considera que lo ideal es aprovechar los momentos de alza para establecer un precio mínimo estable para el caficultor y los tostadores. De esta manera, si el mercado tiende a la baja, el productor no verá afectada su economía, ya que se habrá generado en el consumidor una cultura de pago justo y sostenido en el tiempo.
¿Riesgo de quiebra?
Uno de los escenarios más inquietantes de esta coyuntura es que el aumento en los precios haga insostenibles las operaciones de las tostadurías, llevándolas al cierre o la quiebra. Este riesgo es particularmente alto para los tostadores de pequeña escala, que operan con volúmenes reducidos. Dado que sus márgenes de ganancia son más estrechos, sus modelos de negocio resultan especialmente vulnerables a la volatilidad del mercado.
“La solución es tener una cartera de lotes con puntuación de 84 para arriba. Ahí sí podemos tener un buen margen y los costos se van a mantener estables”, dice Justo.
Rolando estima que, si bien el riesgo de desaparición de estos negocios no es extremo, entre un 5 y 10 % de los tostadores pequeños podrían verse obligados a cerrar. Esto se debe, en gran parte, a que muchos de ellos llevan menos de una década en la industria y no habían enfrentado previamente un escenario como este, lo que dificulta su capacidad de respuesta al no contar con un respaldo financiero o un plan de contingencia.
En el caso de los tostadores de mayor escala, están menos expuestos, debido a que presentan una mayor capacidad de negociación. Esto les permite asegurar contratos de suministro a largo plazo y, en algunos casos, almacenar inventarios suficientes para mitigar fluctuaciones de precio hasta por un año.

El desafío de los tostadores: menos lotes de calidad, decisiones más estratégicas
Factores como el incumplimiento de contratos por parte de los productores, la mayor rentabilidad del café de volumen y el impacto del cambio climático en la producción podrían reducir la disponibilidad del grano.
Ante este panorama, Rolando enfatiza la necesidad de que los tostadores adopten estrategias para mitigar el impacto del alza en los precios. Desde su perspectiva, una de las soluciones es diversificar las fuentes de abastecimiento. Por ejemplo, ampliando la red de proveedores para garantizar estabilidad en el suministro y costos competitivos.
Más allá del vínculo transaccional, él destaca la importancia de construir relaciones sólidas con cooperativas y caficultores. La fidelidad y el trabajo conjunto en tiempos de estabilidad pueden traducirse en respaldo y continuidad del suministro durante momentos críticos.
Por su parte, Justo Carlos sugiere que los tostadores presten mayor atención a establecer estrategias de abastecimiento y planificación de costos basadas en análisis históricos de precios y en relaciones a largo plazo con los productores.
¿Qué se proyecta para el futuro?
Tanto Rolando como Justo Carlos coinciden en que el futuro del precio del café es, en gran medida, predecible. Seguirá escalando o se mantendrá en niveles similares, con una posibilidad de caída sustancial, aunque no hasta los valores del pasado.
“Se va a mantener en picos altos. Hay dos industrias que sigo mucho: el cacao y el café, que se comportan iguales a pesar de que son diferentes. Las dos tienen la particularidad que no se vislumbra que vayan a bajar demasiado. Creo que la crisis climática va a seguir afectando y va a haber menos productividad”, comenta Rolando.
Justo advierte que hacer una proyección precisa es complicado, ya que el café no depende únicamente de la oferta y la demanda. Factores climáticos, políticos y sociales, muchas veces imprevisibles, pueden alterar drásticamente el mercado.
En este escenario incierto, los tostadores enfrentan la necesidad de replantear sus estrategias para garantizar la sostenibilidad de sus negocios sin comprometer la calidad.

La diversificación de proveedores, la consolidación de relaciones a largo plazo con productores y la adopción de modelos de compra más flexibles surgen como soluciones clave para mitigar los efectos de la inflación de precios.
Asimismo, la coyuntura actual abre el debate sobre la revalorización de cafés con puntuaciones menores. Podrían convertirse en una alternativa viable sin perder de vista los principios de diferenciación y trazabilidad.
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Créditos de las fotos: Yenny Ballesteros.
PDG Español
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