12 de junio de 2022

¿Pueden ser sostenibles las cápsulas de café?

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No se puede negar la inmensa popularidad de las cápsulas de café en todo el mundo. Mordor Intelligence, organización enfocada en investigación, estimó que el mercado mundial estaba valorado en 2020 en más de 25 000 millones de dólares. También, proyectan que el mercado crezca más de un 7 % anual porque más consumidores optan por la comodidad y la calidad.

Sumada a esta popularidad en aumento, también, estamos viendo el crecimiento de la conciencia por la sostenibilidad en la industria del café.

En 2021, Deloitte publicó un informe sobre sostenibilidad que indicaba un cambio hacia un comportamiento más sostenible por parte de los consumidores de todo el mundo. Los resultados mostraron que más del 61 % de los encuestados afirmaron reducir el consumo de productos de un solo uso. De la misma manera, casi uno de cada tres consumidores declararon que habían dejado de comprar a marcas percibidas como “poco éticas”.

Es justo decir que las cápsulas de café han causado una importante preocupación medioambiental desde su aparición en el mercado en la década de 1990. A pesar de eso, se calcula que cada segundo se consumen más de 400 cápsulas de Nespresso en todo el mundo, lo que puede generar enormes cantidades de residuos.

¿Es posible evitar esta problemática? Para averiguarlo, conversé con dos profesionales del mercado de las cápsulas de café. Continúa leyendo para conocer más.

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Cápsulas de Nespresso

Los principales problemas

Statista informó que en 2020, el 40 % de los hogares estadounidenses poseían un sistema de preparación de café de una sola ración y se cree que esta cifra ha aumentado en el transcurso de la pandemia.

A pesar de su inmensa popularidad, las cápsulas de café han sido el centro de muchas preocupaciones sobre sostenibilidad en la última década. Una investigación de una marca británica de café afirma que de las 39 000 cápsulas que se producen en el mundo cada minuto, 29 000 van a parar a vertederos.

Los dos materiales más utilizados para fabricar cápsulas son aluminio y plástico. Aunque el aluminio es reciclable, el número de cápsulas que se envían a los vertederos no parece disminuir significativamente.

Reinhard Trumme es el responsable autorizado de Golden Compound, una empresa que utiliza cáscaras de semillas de girasol para producir cápsulas de café reciclables y compostables en casa.

“Las cápsulas de aluminio tienen una mala imagen pública por producir grandes volúmenes de residuos mientras que las de plástico no suelen ser reciclables”, explica.

Esto ha hecho que cada vez más marcas produzcan cápsulas reciclables, compostables y reutilizables para evitar contribuir a estos niveles crecientes de desperdicios; sin embargo, Reinhard dice que también surgen problemas con las alternativas más sostenibles, incluso, cuando se eliminan, aparentemente, de forma correcta.

“Son pocas las cápsulas ecológicas que se degradan completamente en las plantas industriales de compostaje”, explica.

Esto se debe a que la mayoría de las plantas de reciclaje no tienen capacidad para eliminar correctamente las cápsulas, lo que significa que, probablemente, se enviarán al vertedero.

Saul Lakofski es propietario y director de Coffeecaps, un fabricante australiano de cápsulas compatibles con Nespresso. Él explica por qué las cápsulas compostables y biodegradables que van a parar a los vertederos siguen siendo un importante problema de sostenibilidad.

“Si las cápsulas se desechan en los contenedores de basura normales, acaban en el vertedero y no se descomponen, actúan de forma similar al plástico”.

Según la legislación de la Unión Europea, los materiales compostables industriales deben descomponerse por completo en seis meses como máximo pero esto solo puede ocurrir en condiciones óptimas. 

Cuando las cápsulas biodegradables y compostables son enviadas al vertedero, a menudo se les priva de oxígeno, calor y flujo de aire, en consecuencia, pueden permanecer intactas durante años.

Cápsulas de café

Percepción de los consumidores sobre las cápsulas

Aunque hay una serie de problemas medioambientales asociados a las cápsulas, siguen siendo increíblemente populares entre los consumidores. 

En una encuesta de 2019, Wired reveló que un tercio de los hogares del Reino Unido tenía una máquina de cápsulas. Por su parte, en toda Europa Occidental, se estima que las cápsulas representan un asombroso tercio de las ventas totales, según BBIA; no obstante, en los últimos años, la opinión de los consumidores ha empezado a ser más conflictiva. 

Esto se basa en cuestiones de sostenibilidad medioambiental pero se equilibra con la comodidad que ofrecen, al igual que con la continua mejora en la calidad del café que contienen.

Una encuesta realizada en 2019 por The Grocer, medio digital sobre alimentos y bebidas, reveló que el 10 % de los consumidores británicos creía que las cápsulas eran malas para el medioambiente. A pesar de esto, para hacer evidente el conflicto de intereses, el 22 % de los encuestados dijo que tenía una máquina para cápsulas.

Reinhard cree que ciertos grupos demográficos son más propensos a desaprobar las cápsulas de café. “Los más jóvenes son especialmente críticos con las cápsulas”, explica. 

En 2021, Forbes informó que la mayoría de los consumidores de la Generación Z (personas nacidas después de 1997) están dispuestos a gastar un 10 % más en productos y marcas sostenibles. Una tendencia similar está surgiendo con los millennials.

En última instancia, esto puede significar que los grupos demográficos más jóvenes son menos propensos a comprar cápsulas como resultado de su mayor atención a la sostenibilidad.

Esta creciente preocupación por la producción de cápsulas también ha dado lugar a varias prohibiciones, la más notable en Hamburgo en 2019. El ayuntamiento de la ciudad prohibió la compra de productos “contaminantes” y con “envases porcionados” (entre los que se encuentran las cápsulas).

Algunos sostienen que los problemas medioambientales de las cápsulas de café radican, sobre todo, en la falta de conocimiento de los consumidores para desecharlas. 

“La inmensa mayoría de los consumidores de cápsulas no saben cómo desecharlas correctamente”, afirma Saul. “Tampoco saben de qué materiales están hechas las cápsulas”. 

“Las cápsulas de Nespresso y otras de aluminio pueden reciclarse a través de programas de devolución específicos pero muchas cápsulas siguen llegando a los vertederos”.

En 2017, Nespresso puso a prueba un plan de seis meses para recolectar cápsulas de aluminio en los municipios de Kensington y Chelsea en Londres. Los servicios de reciclaje de los municipios recogieron las cápsulas usadas y las transportaron a las instalaciones de reciclaje de Nespresso.

Además de esta prueba, el programa actual de reciclaje de aluminio de Nespresso opera en 53 países con más de 100 000 puntos de entrega. La empresa invierte más de 43,2 millones de dólares en el programa y para 2020 tuvo una tasa de reciclaje global del 30 %.

Mientras tanto, algunos creen que la preocupación de los consumidores con respecto a la correcta eliminación de las cápsulas podría mejorar con mejores instrucciones en los empaques. 

En enero de 2022, Keurig Canadá pagó 2,4 millones de dólares en una demanda por afirmaciones falsas y engañosas hechas a los consumidores sobre el reciclaje de sus cápsulas K-Cup, trasladando la culpa a los fabricantes, en lugar de a los consumidores.

Cápsula de café compostable

¿Son las cápsulas cada vez más sostenibles?

A pesar de las obvias preocupaciones medioambientales, se está avanzando constantemente en la producción de cápsulas más sostenibles. Algunos, incluso, afirman que son una forma más sostenible de tomar café, a pesar de los elevados volúmenes de residuos que suelen causar.

Por ejemplo, en 2019, la Universidad de Bath realizó un estudio sobre el impacto medioambiental del consumo de café, analizando cada etapa de la cadena de suministro (incluida la eliminación). Los resultados concluyeron que las cápsulas tenían el segundo nivel de impacto ambiental más bajo, mientras que el espresso tenía el más alto.

La razón principal de esta conclusión fue que se utiliza menos café en una sola cápsula, en comparación con una taza de café filtrado o un espresso.

En última instancia, esto significa que, por cada cápsula, se utiliza menos agua, fertilizantes y otros recursos para producir el café, lo que conlleva una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en general.

La agencia de consultoría medioambiental Quantis también descubrió que las máquinas de cápsulas consumen menos energía, en general, que las de filtro o las de espresso.

“Las máquinas de cápsulas con modo de apagado automático tienen un menor impacto ambiental que las grandes máquinas de espresso de las cafeterías, por ejemplo”, añade Saul; sin embargo, el enfoque más amplio de la industria se centra en implementar formas de reducir los desperdicios de las cápsulas, más que en su producción. 

Reinhard explica cómo las cápsulas de Golden Compound se producen utilizando más materiales orgánicos para que los residuos sean más sostenibles.

“La materia prima de las cápsulas de Golden Compound es mayoritariamente de productos biológicos y contiene una elevada proporción de cáscaras de semillas de girasol”, afirma. “Se trata de un subproducto que se desprende al cosechar las semillas de girasol. Luego producimos las cápsulas mediante un proceso de moldeo por inyección”.

Saul reitera que la reducción del desperdicio de cápsulas es una gran prioridad para muchas empresas cafeteras. “Coffeecaps trabaja con tostadores que nos envían su café y después nosotros lo molemos y llenamos las cápsulas por ellos”, dice. “La gran mayoría de estos tostadores se toman en serio la sostenibilidad: quieren una solución circular”.

Máquina de filtrado de café

¿Qué le depara el futuro a las cápsulas sostenibles?

Es evidente que las tasas de consumo de cápsulas, a nivel mundial, no se están reduciendo, así que ¿cómo reducir los desechos a largo plazo? 

“Los consumidores quieren hacer lo correcto: los fabricantes solo tienen que darles la oportunidad y los medios para hacerlo, principalmente a través de programas de reciclaje y devolución”, afirma Saul.

“Incluso las cápsulas compostables necesitan un programa de devolución específico, si son compostables industriales significa que tienen que ir a una planta de compostaje industrial”, añade.

“Coffeecaps se asoció con Terracycle para ofrecer un programa en el que los consumidores pueden devolver nuestras cápsulas industriales compostables para compostarlas de manera gratuita”; no obstante, Reinhard cree que son necesarios cambios más amplios en las infraestructuras para lograr un modelo más circular.

Él dice: “es importante un enfoque uniforme para mejorar las tasas de reciclaje y compostabilidad”.

“Las cápsulas deben cumplir al menos dos certificaciones: Ok compost-industrial y Ok compost-home para que los consumidores puedan estar seguros de que las cápsulas se biodegradarán completamente”.

Las certificaciones de compostaje OK de TÜV en Austria están ampliamente reconocidas como una de las principales certificaciones para productos compostables, junto con el logotipo de Seedling.

Para que los empaques de las cápsulas se clasifiquen como compostables deben descomponerse en compuestos orgánicos no tóxicos que beneficien al suelo. Por otra parte, las cápsulas biodegradables no deben contaminar el entorno que las rodea una vez que se descomponen.

“Somos la única empresa de cápsulas de Australia que está certificada por la Asociación Australiana de Bioplásticos”, dice Saul. “Nuestros socios tostadores pueden utilizar el logotipo de Seedling en sus empaques”.

“Este año fabricaremos las primeras cápsulas compostables domésticas certificadas”.

Adicionalmente, para ver todos los efectos de los materiales de las cápsulas más sostenibles, es necesario que las instalaciones de reciclaje y compostaje puedan eliminarlos correctamente. 

En la actualidad, los bioplásticos y los plásticos compostables tardan demasiado en degradarse en las instalaciones de compostaje estándar, por lo que no son ampliamente aceptados. Dado que estos materiales suelen probarse en laboratorios bajo condiciones estrictamente controladas, tardan mucho más en descomponerse cuando la temperatura, el flujo de aire y los niveles de oxígeno están menos regulados.

Preparación de café

Los problemas medioambientales asociados a las cápsulas son mayores que los de la industria del café. Para mejorar la sostenibilidad de las cápsulas serán necesarios cambios significativos y generalizados para facilitar su eliminación responsable.

Aunque no se trata de una tarea sencilla, entre más insistan en estos cambios las organizaciones responsables, es decir, los fabricantes de cápsulas y las autoridades locales, más positivo será el resultado.

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Crédito de las fotos: Coffee Caps.

Traducido por Tati Calderón. Traducción editada por Alejandra Soto.

PDG Español

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