26 de noviembre de 2021

COP 26: Cómo el sector del café puede enfrentar el cambio climático

En las últimas semanas, se ha hablado mucho en los medios de comunicación acerca de la cumbre COP 26. Se trata de la conferencia sobre el cambio climático de las Naciones Unidas, que tuvo lugar en Glasgow, Escocia del 31 de octubre al 12 de noviembre.

En el evento participaron los principales mandatarios del mundo, junto con varios grupos sociales para discutir acciones de mitigación del cambio climático a nivel global.

¿Pero, cuál es el impacto de estas decisiones en el sector agrícola y en particular, en el sector del café? 

Para conocer los principales objetivos globales que se establecieron en la cumbre, las medidas que se están implementando para alcanzarlos y cómo podrían incidir en la producción las preferencias de compra de café a futuro, hablé con Bärbel Henneberger consultora para el Fondo de Defensa del Medio Ambiente – EDF y asesora del equipo de cambio climático de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica – COICA.  Sigue leyendo para conocer más. 

COP 26: Una visión general

La Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés) constituye el órgano supremo para la toma de decisiones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), cuyo principal objetivo es la lucha contra el cambio climático y el calentamiento global, mediante la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

La meta de las COP es mantener la temperatura mundial por debajo de los 2 °C en el presente siglo, en referencia a los niveles preindustriales de hace casi dos siglos. Las reuniones de las COP se celebran cada año en sedes distintas. 

La COP 1 en Berlín se celebró en 1995. En estas cumbres, se plantean compromisos comunes, pero diferenciados, lo cual significa que todos los países comparten la responsabilidad de abordar los desafíos del cambio climático, pero desde las posibilidades de cada uno.

Entre las más relevantes, la COP 21 de París del año 2015, inspiró al Papa Francisco a escribir el Índice de Desarrollo Ambiental y Social Laudato si´ sobre el Cuidado de la Casa Común, como una oda a la Naturaleza, en honor al sacerdote ecologista San Francisco de Asís. En él, figura Costa Rica entre las 20 mayores naciones protectoras del ambiente, gracias a sus iniciativas NAMA café Costa Rica para una caficultura sostenible.

Además, en la COP 21 se establecieron por primera vez las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC) con la firma del Acuerdo de París, donde los países expresan sus esfuerzos para reducir las emisiones nacionales y adaptarse a los efectos del cambio climático. 

Durante la COP 26, se adoptó un compromiso global entre casi 200 Partes, plasmados en los instrumentos básicos del régimen internacional contra el cambio climático. 

Bärbel me dice que la presencia de decenas de miles de negociadores, representantes gubernamentales, empresas y grupos de la sociedad civil, en las negociaciones para él el Pacto Climático de Glasgow, marcarán fuertemente las agendas políticas de los países en el corto y mediano plazo para mantener el calentamiento global por debajo de 1.5 ° C, sumado a las declaratorias sobre la conservación de bosques, la salida de la energía de carbón, y los fondos climáticos para la conservación de los bosques tropicales.

También, se establecieron tres pilares de acción colectiva climática: 

Adaptación

Incrementar la resiliencia de las comunidades y los ecosistemas, que ya están siendo afectados por el cambio climático y que seguirán siendo afectados incluso aunque se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero.

Financiamiento

El llamado alentó a, al menos duplicar el financiamiento para la adaptación, junto con la promesa de aportar USD 100 mil millones de dólares anuales para los países en desarrollo, productores de materias primas, entre ellas el café.

Mitigación

Se motiva a los países a fortalecer la reducción de emisiones y alinear sus compromisos nacionales de acción climática con el Acuerdo de París.

El papel de la agricultura en la mitigación del cambio climático

Según la Organización de las Naciones Unidas, el cambio de las temperaturas y los patrones climáticos a largo plazo se atribuyen directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera global mediante los GEI. Desde el período preindustrial, la temperatura del aire en la superficie terrestre ha aumentado casi el doble que la temperatura media global.

Esto genera aumento en la frecuencia e intensidad de los fenómenos extremos, como sequías, inundaciones, huracanes, entre otros, que han afectado negativamente la seguridad alimentaria y a los ecosistemas terrestres, además de contribuir a la desertificación y a la degradación de las tierras en muchas regiones, según el reporte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

La agricultura también contribuye directa e indirectamente a la emisión de los principales GEI, y se le atribuye casi un 30% del total de emisiones. Si bien es parte del problema, también puede ser parte de la solución desde los enfoques de la adaptación y la mitigación.

El investigador Eric Toensmeier determinó que la eficiencia de captación de carbono en sistemas de producción de policultivos de café bajo sombra es de 6,3 toneladas métricas ™ de CO₂ /año por hectárea, mientras que en los sistemas de menor captación, como los terrenos para ganadería, se reduce de 0,2 a 0,5 tm de CO₂ / año por hectárea.

Bärbel agrega que, frecuentemente las áreas deforestadas, suelen cambiar de uso a ganadería o agricultura extensiva. Por esta razón, las propuestas de reconversión de uso de suelo positivas con sistemas agroforestales, podrían ser de alto interés para plantear alternativas para el secuestro de carbono desde las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC) en los países productores o desde las Acciones de Mitigación Nacionalmente Aceptadas (NAMA).

Impacto en el sector del café

Aunque las emisiones de los países productores de café son bajas, en comparación con los países industrializados, su contribución al cambio climático es consecuencia de la deforestación. A menudo, el café es uno de los principales cultivos que sustituyen las áreas de bosque taladas y se convierten en un monocultivo extensivo, con prácticas de manejo poco adecuadas.

Durante el segundo día de la COP 26, el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, anunció el compromiso de 110 países, que representan el 85% de los bosques del mundo, con la firma de la Declaración de los líderes de Glasgow (puedes consultar en el enlace, si tu país figura en el documento) sobre los bosques y el uso de la tierra, comprometiéndose a detener y revertir la deforestación para el año 2030.

Más de 30 instituciones financieras se adhirieron a la declaración y cubren más de USD 8,7 mil millones, con el objetivo de alejarse de las carteras que invierten en cadenas de suministro de productos agrícolas con alto riesgo de deforestación y acercarse a la producción sostenible.

Este anuncio representa un aviso para los caficultores, ya que, para la próxima década, probablemente el mercado comenzará a exigir pruebas certificadas y trazables acerca del café que comercializan y deberá estar exento de responsabilidades en cuanto a deforestación o se podría ver sujeto a castigos en el precio o la importación.

Los actuales sistemas de producción de café necesitan migrar hacia la sostenibilidad social, económica y ambiental, ya que aquellos que son altamente dependientes de insumos externos, son más vulnerables a las variaciones climáticas, degradan los recursos naturales y a las variaciones globales de los precios de los insumos como el actual aumento de los precios de los fertilizantes a nivel global, que afecta a los costos de producción y contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero.

Bärbel resalta que, la alternativa hacia la producción sostenible, con sistemas agroforestales diversificados podría ofrecer varios beneficios. Por un lado, la posibilidad de acceder a mercados diferenciados, y también el acceso a fondos climáticos para la adaptación y/o la compensación por secuestro de carbono

Estas alternativas podrían disminuir el volumen de producción, pero las ganancias podrían verse reflejadas en la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y el acceso a mercados diferenciados.

Un ejemplo de ello se desarrolla en Ecuador y Botsuana, mediante la prácticas de Agricultura Climáticamente Inteligente, FAO junto al Ministerio Italiano de Transición Ecológica, implementan el fortalecimiento del enfoque climático a través de medidas de adaptación, mitigación y sostenibilidad productiva bajo sistemas agroforestales. 

Conoce más sobre el papel del café libre de deforestación en la sostenibilidad.

Previsiones e impacto a futuro

La agricultura es altamente vulnerable al cambio climático, lo cual representa una creciente amenaza para la seguridad alimentaria mundial. Actualmente alrededor de 7.800 millones de personas habitan el planeta, con una proyección geométrica de crecimiento de 9.700 millones de habitantes al 2050, según la ONU.

¿Entonces qué sucederá con la agricultura, los recursos naturales y el medio ambiente, si el crecimiento expansivo afecta a la soberanía alimentaria? 

Con el evidente crecimiento poblacional, incrementará la demanda global de alimentos, y la presión sobre el uso de recursos naturales cada vez más escasos. Varios analistas aseguran que la humanidad ya requiere el equivalente a 1,7 planetas Tierra, para satisfacer su demanda de bienes y servicios ecológicos.

Bärbel menciona que, actualmente varios Pueblos Indígenas de los nueve países de la Amazonía, trabajan en mantener sus sistemas de producción sostenibles y de bajo impacto climático, mediante sistemas agroforestales, en los que también se cultiva café. Estos pueblos custodian alrededor de 220 millones de hectáreas de bosque, que equivalen a un tercio del área total de la cuenca Amazónica.

Otro 19% del territorio está salvaguardado bajo áreas naturales protegidas. Pero el 48% restante aún está fuera de figuras legales de protección, y es allí donde ocurre la deforestación, lo que motiva a los pueblos indígenas y otros actores clave a seguir participando en las COP.

Un caso particular es el sistema agroforestal Chakra en la Amazonía del Ecuador, como muestra de la sostenibilidad multidimensional, que garantiza la seguridad alimentaria, la participación familiar y el rescate del papel de la mujer en la transmisión de conocimientos ancestrales, que ha demostrado su efectividad tras generaciones en miles de años.

El camino hacia la sostenibilidad inicia con la voluntad para reconvertir los sistemas productivos tradicionales en sistemas agroforestales diversificados, apoyados por los incentivos provenientes de las políticas públicas de cada país, el apoyo financiero de los fondos climáticos y la posibilidad de acceso a mercados diferenciados que valoren estas iniciativas. 

Si bien las COP determinan las acciones climáticas que se deben implementar a largo plazo, no se trata de recetas universales y cada país es autónomo para diseñar sus propias medidas de resiliencia según su contexto.

¿Disfrutaste este artículo? Entonces lee sobre el café carbono negativo.

Crédito de las fotos: Francisco Enríquez, Bärbel Henneberger.

PDG Español

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