25 de noviembre de 2021

Producir café certificado: Oportunidades y desafíos

Entre el 70% y 80% del café que se produce en el mundo está a cargo de productores de pequeña escala, quienes buscan mejorar sus ingresos, acceder a nuevos mercados, mitigar el cambio climático, y, por supuesto, aumentar la calidad.  Por otra parte, los compradores, tostadores y consumidores exigen cada vez más un café de procedencia sostenible y ética.

En respuesta a esta demanda, las certificaciones se han creado para mejorar el bienestar del productor, y ofrecer a los consumidores confianza e información acerca del producto que adquieren. 

Para saber más sobre las certificaciones para el café y los beneficios que ofrecen a los productores, hablé con cuatro expertos de Comercio Justo y Rainforest Alliance. Continúa leyendo para conocer lo que me dijeron.

Lee también nuestro artículo sobre la producción de café biodinámico.

Explorando las certificaciones

Aunque cada certificación tiene un enfoque distinto, todas tienen objetivos compartidos como agregar valor al café, facilitar el acceso a mercados y promover buenas prácticas agrícolas, ambientales y sociales. 

Según fuentes bibliográficas, la finca Irlanda, en México, fue la primera en obtener una certificación orgánica, en 1967. 

Posteriormente, surgieron nuevos programas de certificación, como Rainforest Alliance, UTZ, Comercio Justo, Café Bird Friendly, Código Común de la Comunidad Cafetera (4C) y otras de carácter privado, como Nespresso AAA Sustainable Quality Program y Prácticas C.A.F.E. de Starbucks. Con el paso del tiempo, algunos han adoptado nuevos nombres o se han fusionado para simplificar los procesos. 

Edgar Joel Castro es gerente de certificaciones y mercado de Rainforest Alliance para Honduras y El Salvador. Él me dice que a finales de la década de 1990, los consumidores comenzaron a demostrar interés por productos provenientes de fincas con un manejo más responsable. 

“Que no se estuviera cortando bosques, contaminando fuentes de agua para producir café, socialmente que no hubiera trabajo forzoso, discriminación, trabajo infantil, que hubiera una buena relación con las comunidades”, agrega Edgar.

Estas son las certificaciones más comunes para el café:

Rainforest Alliance y UTZ 

Ambos programas nacieron de forma independiente en 1987 y 1997 respectivamente, pero en 2018 se fusionaron, y como consecuencia, se creó un nuevo programa de certificación. La organización conserva el nombre de Rainforest Alliance y busca mitigar los problemas ambientales y sociales, que incluyen la crisis climática, deforestación, pobreza, salarios que no garantizan la subsistencia y baja rentabilidad en las fincas.

Orgánica, liderada por la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM).  

Se creó en 1972 y promueve el uso de agroinsumos naturales, el cultivo bajo sombra y la protección de los recursos naturales, priorizando la biodiversidad por encima del rendimiento de la cosecha

Comercio Justo o Fairtrade:

Desde 1997, busca garantizar que los productores y trabajadores reciban condiciones más humanas y un trato justo por su trabajo. Prohíbe el trabajo infantil y sus normas ambientales promueven cultivos sostenibles. 

Café Bird Friendly

Se creó en 1996. El café certificado bajo este esquema impulsa la preservación de los sistemas agroforestales, tropicales y hábitats fundamentales que albergan a las aves migratorias. 

Código de Conducta 4C

Creada en 2006, trabaja por la sostenibilidad y la equidad en la cadena de suministro y mejorar las condiciones de vida de los agricultores. 

Con Manos de Mujer

Desde 2009, promueve la equidad de género con el objetivo de que las mujeres mejoren sus condiciones de vida y tengan una mayor representación social, productiva y económica. 

Beneficios de producir café certificado

Contar con una certificación para su café ofrece a los caficultores mayores posibilidades de acceso al mercado, teniendo en cuenta que la demanda por este tipo de productos continúa en aumento.

Europa se destaca por ser el mercado más próspero para el café certificado. Según el Centro para la Promoción de Importaciones de Países en Desarrollo (CBI), en 2018 y 2019 las ventas de café Arábica con el sello de Rainforest Alliance incrementaron en un 20%, y las de Robusta un 12%, un crecimiento impulsado en parte por la demanda europea. 

Edgar agrega que a pesar de la pandemia, en 2020 Rainforest Alliance y UTZ registraron un crecimiento anual del 14% y 15%, respectivamente. 

“Pensamos que va a seguir creciendo la demanda por café certificado. Honduras, por cómo está distribuido: un 60% del café va para Europa, un casi 25% va para Estados Unidos y el otro 15% va para el resto del mundo”, apunta.

“La mayor parte se concentra en Europa, con consumidores y compradores que tienen mucho compromiso con el tema de responsabilidad y sostenibilidad”. 

Joao Mattos es el gerente comercial de la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo. Él me dice que Europa es el mercado principal para el café Fairtrade. Sin embargo, en Norteamérica el sello tiene una gran presencia y en los últimos años, Asia ha mostrado interés, sobre todo en Japón y Taiwán. 

“Veo con muy buenos ojos el futuro para los productores de comercio justo, en términos de ampliación de mercado. Por supuesto, esto va a depender de varios factores macroeconómicos, de clima”, apunta Joao. 

“Una cosa interesante es que hemos visto justamente con la pandemia una cierta búsqueda por parte del consumidor de productos amigables con el medio ambiente, pero también trazables y que presenten más justicia social”.

Una certificación no solo obliga al caficultor a ser más sostenible para satisfacer las exigencias de un mercado, también significa una oportunidad para mejorar la administración del negocio familiar. Esto implica que se debe llevar un registro de los insumos, la mano de obra y los costos para ser más rentable. 

Un plan de manejo de finca, “permite a los productores ya fertilizar con base a los resultados de los análisis de suelos, en lugar de fertilizar de acuerdo con lo que le recomienda la casa comercial o lo que le recomiende otro productor”, explica Edgar.

¿Cómo obtener las certificaciones?

Ana Fortín, directora de País en Rainforest Alliance Honduras, advierte que el productor debe entender que una certificación es un proceso continuo, “que no solamente es llegar, sino que realmente es un cambio de comportamiento de vida, de familia, de trabajo”. 

El primer paso es identificar el esquema más favorable, ya que puede obtenerse de manera individual o grupal. Edgar dice: “normalmente, las fincas pequeñas, las familias que tienen una o dos hectáreas, pueden elegir la certificación Rainforest Alliance y así apoyarse a pagar el costo”.

Sin embargo, esta elección no aplica para todas las certificaciones. En el caso de Comercio Justo, solo las cooperativas u organizaciones de productores reciben el sello. Puedes averiguar en la zona, qué cooperativa cuenta con la certificación y vincularte a ella, con el fin de reducir costos. 

Posteriormente, el caficultor debe analizar su modelo de negocio y evaluar cómo la certificación puede servir a ese modelo, según Claudia Medrano, gerente senior de normas y aseguramiento para Latinoamérica en Rainforest Alliance.

El siguiente paso es consultar cuáles son los requisitos y la normativa que solicita la organización. Prepara una lista en la que determines qué parámetros te falta por cumplir, qué acciones debes implementar, calcula el tiempo y recursos que debes invertir para cumplir con las exigencias, y si tienes la capacidad de hacerlo. Un ejemplo es el tratamiento de aguas residuales o las medidas de conservación de los bosques.

En el caso del sello Bird Friendly, las plantaciones de la finca deben estar bajo sombra. Joao me dice que para la certificación Comercio Justo, los productores deben estar organizados, tener una construcción legal, una carta de un comprador y tener mínimo 2 años funcionando como organización o cooperativa. Adicionalmente, deben contar con un listado de los socios, los empleados contratados, la producción anual de cada integrante y el tamaño de la finca, el cual no puede sobrepasar las 30 hectáreas. 

Una vez definidos estos pasos, el agricultor se puede comunicar a través de un mensaje de correo electrónico con los entes de certificación, que son independientes de la organización. Luego, recibirá los documentos necesarios y se solicita la primera auditoría externa, la cual definirá si la finca o la cooperativa puede empezar a comercializar el café bajo el sello de certificación según la cantidad y tamaño de las fincas, el número de productores (en el caso de que se solicite la certificación en grupo), la ubicación de la operación y el tiempo. 

Edgar aclara que en el caso de Rainforest Alliance, el costo de la certificación se divide en dos partes: Las inversiones o transformaciones que se deben realizar en la finca para cumplir con los requisitos aplicables de la certificación, y el costo de la auditoría externa que se le paga a un ente de certificación acreditado.

Por ejemplo, si una finca “no tiene análisis de suelo, no tiene las condiciones para albergar a los trabajadores y tiene que mejorar la infraestructura, porque la que tenía actualmente no era suficiente”, apunta Edgar.

Principales desafíos de producir café certificado

A pesar de las ventajas que ofrecen las certificaciones para los caficultores y sus comunidades, producir café certificado presenta una serie de desafíos que el caficultor debe resolver.

Joao me cuenta que el obstáculo más recurrente cuando se solicita la certificación Fairtrade es que algunas veces, los grupos de productores o cooperativas carecen de una mínima organización, como las actas firmadas por sus socios, los estatutos, y las reglas de aceptación o egreso de nuevos miembros. 

Según Claudia, el productor pequeño afronta diversos desafíos relacionados con el cambio climático, la fluctuación de los precios del mercado internacional, que muchas veces representan pérdidas, y la falta de organización. “Mucho del éxito de la certificación es que los productores estén organizados, ya sea a través de un administrador de grupo, de cooperativas, que junto con otros, son apoyadas por quienes exportan”.

Algunas certificaciones podrían implicar una menor productividad y mayores costos de producción, porque algunas áreas de la finca se deben conservar, el trabajador va a recibir una remuneración conforme a la ley, y, por lo tanto, los precios del café con el sello deben aumentar con respecto al que reciben por un producto convencional. 

Impacto de las certificaciones en las comunidades cafetaleras

Además de garantizar mejores precios para el productor, las certificaciones tienen otros efectos positivos a nivel social y ambiental. 

Por ejemplo, una finca que deje de liberar aguas mieles a los ríos, no solo favorece al propietario, también a otras parcelas o vecinos que dependen de la cuenca para su abastecimiento. 

También, promueven el empleo rural, evitando las migraciones, pues muchos trabajadores buscan las fincas certificadas, ya que cumplen con el pago de salario mínimo, horas extras y proveen mejores condiciones de educación, salud y vivienda. 

“Dentro de los impactos que hemos visto, podemos mencionar que hay más conciencia de la importancia de evitar el trabajo infantil, a través de evaluaciones de riesgo y el abordaje con planes para evitarlo. También, muchas fincas han implementado centros apropiados para niños que acompañan a los padres que son cortadores”, dice Claudia.

En Comercio Justo, las cooperativas reciben primas, que generalmente se invierten en proyectos comunitarios, como construcción de escuelas, hospitales, pozos de agua potable, entre otros, generando bienes comunes. 

Las certificaciones también tienen sus detractores, quienes aseguran que no garantizan un mejor precio, que compense los costos de producción.

De acuerdo con una investigación realizada en 2007 en Teotlasco y Yagavila, en México, de los productores que tenían la certificación orgánica, durante el periodo 2002/2003, pocos recibieron ingresos positivos. Sin embargo, la producción fue más rentable para los miembros que estaban vinculados, comparado con el resto. Además, invirtieron más recursos en la educación de sus hijos, vivienda y evitaron algunas deudas. 

El aumento de la demanda por café certificado significa para los caficultores una oportunidad de acceso al mercado, mejorar la calidad de su café y la calidad de vida de sus familias y comunidades.

Sin embargo, antes de iniciar el proceso el productor debe informarse sobre los compromisos y lo que implica producir un café certificado, como las inversiones, el aumento del costo de producción, el valor que representa para un negocio, entre otros.

Organizarte con tu comunidad, hacer un buen uso de los recursos y evaluar cuál es la mejor certificación para tu caso particular te ayudará a aprovechar al máximo las ventajas de producir un café con certificaciones de sostenibilidad.

¿Disfrutaste este artículo? Entonces conoce cómo el café libre de deforestación puede contribuir a la sostenibilidad.

Crédito de las fotos: Tatiana Guerrero y Rainforest Alliance. 

PDG Español

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