30 de agosto de 2021

Producción de café en Zimbabue

A principios de la década de 1990, Zimbabue era un reconocido productor de café. Este sector en el país mantenía a más de 20.000 caficultores, quienes producían más de 15.000 toneladas de café al año.

Sin embargo, una ola de reformas agrícolas nacionales a principios de siglo marcó un cambio. Los bajos precios del mercado, las condiciones climáticas extremas y la disminución del interés de los compradores hicieron que los volúmenes de producción cayeran a mínimos históricos. Muchos productores abandonaron el café en favor de otros cultivos comerciales.

Actualmente, los volúmenes de producción en Zimbabue siguen estando muy por debajo de su máximo de hace unas décadas, con poco más de 500 toneladas al año. Pero gracias a una serie de iniciativas del sector público y privado, el sector cafetero de Zimbabue se está recuperando. Los productores están nuevamente comenzando a cultivar café, y hacerlo se está convirtiendo en una perspectiva más atractiva. Para conocer más, hablé con un agrónomo zimbabuense y una experta en café sostenible. Sigue leyendo para descubrir lo que dijeron.

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Una visión general del café de Zimbabue

El café de Zimbabue se cultiva en las tierras altas del este del país, cerca de la frontera con Mozambique. La temporada de cosecha va de mayo a septiembre. Las fincas cafetaleras del país abarcan más de 9.500 hectáreas, la mayoría de las cuales pertenecen a pequeños caficultores.

El sector montañoso de las Tierras Altas Orientales es idóneo para la producción de café Arábica, ya que ofrecen niveles saludables de precipitaciones, suelos fértiles, temperaturas frescas y altitudes de alrededor de 1.000 m.s.n.m.

Dentro de las tierras altas, hay una serie de regiones conocidas por la producción de café. Muchas de ellas se encuentran en Manicalandia, la segunda provincia más poblada del país. Se trata de los distritos de Chipinge, Chimanimani, Mutasa y Mutare (incluidas las montañas Vumba).

También está el valle de Honde, el cual se extiende desde la frontera oriental del país hasta Mozambique, a unos 850 m.s.n.m. El valle alberga numerosas plantaciones de té y café, gracias a que recibe buenas precipitaciones durante todo el año.

Catimor es popular en todas las fincas de café del país, especialmente en el distrito de Chipinge, gracias a su resistencia a la roya del café y a su buen rendimiento. Otras variedades populares son SL-14, SL-28, SL-34 y Caturra.

Aunque el perfil en taza del café de Zimbabue varía, suele ser equilibrado y de cuerpo medio, con una acidez brillante similar a la de las bayas o los cítricos. Suele tener un sabor y un aroma ricos y complejos, con notas de cata comunes como el chocolate y el vino.

La caída de la producción de café en Zimbabue

Admire Chamisa es un agrónomo ubicado en Zimbabue. Él dice: “En África, Zimbabue fue una vez el ‘príncipe del Arábica’’’.

El periodo al cual se refiere Admire es a principios de la década de 1990, cuando la producción de café de Zimbabue estaba en su punto álgido. En aquella época, los caficultores zimbabuenses cultivaban 15.000 toneladas métricas por año, situándolo entre los 30 principales productores de café por volumen del mundo.

Sin embargo, a finales de la década de 1990 y principios de 2000, la producción de café de Zimbabue descendió bruscamente. Se calcula que el 97% de la cosecha total de café del país se perdió, y la producción anual cayó por debajo de las 400 toneladas. 

Este declive se atribuye a una serie de reformas agrícolas gubernamentales, entre las cuales se destaca la redistribución de algunas de las fincas cafeteras más exitosas del país.

“El gobierno se embarcó en un plan para recuperar las fincas de los colonos blancos y redistribuir la tierra entre los ciudadanos”, explica Admire. 

“Esto tuvo un impacto devastador y de gran alcance en el sector del café, porque estos ciudadanos carecían de los conocimientos necesarios para dirigir una finca”, añade. “No sabían cómo podar, y algunos ni siquiera podían seguir el calendario cafetero”.

Esta brusca transición, combinada con las condiciones climáticas extremas y los bajos precios del mercado, hizo que los volúmenes de producción se desplomaran. 

En la década de 1980, el “cinturón del café” de Zimbabue, que abarca su frontera oriental con Mozambique, albergaba más de 100 fincas cafetaleras. Menos de 20 años después de este declive, son pocas las que quedan.

Volviendo a empezar: la inversión externa

A principios de siglo, a muchos caficultores zimbabuenses no les quedó más remedio que abandonar sus fincas y dedicarse a otros cultivos comerciales como el maíz y el tabaco. Los precios del café se habían desplomado y los compradores extranjeros habían buscado otros cultivos tras la aplicación de las mencionadas reformas agrícolas.

Sin embargo, en los últimos años, estos caficultores han empezado a volver al café. Las inversiones de la marca suiza Nespresso, la ONG TechnoServe y otras iniciativas del sector público de toda Europa han apoyado la recuperación del sector cafetero de Zimbabue.

Admire dice: “TechnoServe y otras ONG están enseñando a los caficultores la importancia de un frente unido, ayudando en asuntos como la comercialización y el procesamiento de su café”.

La Dra. Nicole Motteux es una defensora del café sostenible cuyo trabajo incluye la promoción del café producido de forma responsable y respetuosa con el medio ambiente. 

Ella me cuenta que Nespresso también ha estado pagando primas por el café a los productores de Zimbabue, con el fin de impulsar esta reactivación y animar a más caficultores a volver.

Nicole dice: “Desde el lanzamiento del programa ‘Reviving Origins’ de Nespresso en mayo de 2019, hemos visto un aumento en el número de pequeños caficultores.” En Zimbabue, el programa trabaja con los caficultores de la región del Valle de Honde, con el objetivo de mejorar la productividad y la sostenibilidad.

Nicole me dice que, en su opinión, estas iniciativas no tienen como objetivo la reactivación, sino la “remodelación” para una nueva era de producción de café.

“La mayoría de las personas solo hablan de ‘revivir’ el café en Zimbabue”, dice. “Se trata más bien de una remodelación para preparar una nueva etapa en la producción de café. Existe la oportunidad de invertir en buenas prácticas agrícolas, producir café de calidad y comprometerse con los mercados para atraer precios mayores y aumentar los ingresos de los productores”.

“Es hora de repensar la industria, de remodelarla para que marque una verdadera diferencia, no solo en la vida de las personas, sino también en el medio ambiente”.

¿Qué depara el futuro?

Las cosas ya están mejorando para el sector cafetero de Zimbabue, aunque todavía queda mucho camino por recorrer. TechnoServe predice que unos 2.000 pequeños caficultores volverán a cultivar café en 2025.

Admire también señala que ahora hay más caficultores jóvenes que nunca en el país. Él afirma que, gracias al apoyo de varias ONG que trabajan en Zimbabue, están dotados de los conocimientos necesarios para producir café de alta calidad. 

Esto es importante para el futuro del sector cafetero de Zimbabue. En muchos países productores en todo el mundo, el envejecimiento de la mano de obra y la falta de interés de las generaciones más jóvenes están creando un déficit de competencias.

Sin embargo, los caficultores no son los únicos quienes impulsan esta remodelación del café zimbabuense. Las generaciones más jóvenes del país, muchas de las cuales han regresado de estudiar en el extranjero, están impulsando el aumento del consumo interno de café en las ciudades y pueblos en Zimbabue. Un pequeño número de tostadores, como Mushe Coffee en Marondera, están incluso llevando café de mayor calidad tanto a los locales como a los turistas.

Admire cree que este aumento del consumo de café y la mayor visibilidad entre las generaciones más jóvenes del país serán claves para el retorno de la producción cafetera de Zimbabue. 

“Desde la llegada del nuevo presidente, han surgido grupos de jóvenes con el objetivo de reformar el panorama cafetero del país”, afirma. “La generación de las redes sociales siente cada vez más curiosidad por el café cultivado localmente; quieren cappuccinos y espressos”.

Sin embargo, aún queda trabajo por hacer. Junto con la inestabilidad de los precios y la agitación política, algunas partes interesadas temen que los productores dependan en exceso de las inversiones de las marcas europeas y de las iniciativas del sector público. Aunque su trabajo ha contribuido a dar nueva vida a la producción de café de Zimbabue, a algunos les preocupa que un día todo desaparezca.

Nicole afirma que, en su opinión, los caficultores zimbabuenses deben prepararse para esta eventualidad, volviéndose lo más autosuficientes posible.

“Tienen que prepararse para tener una marca y aprender a relacionarse con los mercados”. El siguiente paso es convertir las pequeñas fincas en operaciones más centradas en el negocio. “Tienen que reinvertir e impulsar su producción y calidad”.

Hace menos de una década, la producción de café en Zimbabue estaba al borde del colapso. Las drásticas reformas agrarias habían provocado la redistribución de las fincas entre productores de café inexpertos, quienes posteriormente eran vulnerables a la fluctuación de los precios y a las condiciones climáticas adversas.

Sin embargo, la situación está cambiando, y el sector cafetero del país está empezando a recuperarse. Aunque todavía está muy lejos de su punto álgido de hace 30 años, el interés nacional, las inversiones extranjeras y la contin<big>uación de los programas de asistencia técnica apuntan a una remodelación positiva del sector cafetero para los productores zimbabuenses. 

¿Disfrutaste este artículo? Entonces lee nuestro artículo sobre cómo la asistencia técnica ayuda a los caficultores.

Crédito de las fotos: Nicole Motteux

Traducido por Tati Calderón. Traducción editada por María José Parra.

PDG Español

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