3 de junio de 2021

Cómo los inmigrantes venezolanos encuentran oportunidades en el café

La actual situación de Venezuela ha forzado a un gran número de sus ciudadanos a buscar oportunidades fuera del país. De hecho, se estima que más de 5 millones de venezolanos se han establecido en distintas regiones del mundo.

Entre estas cifras, se encuentran también diversos actores de la industria del café, que han logrado convertirse en protagonistas de la escena cafetera de los países que los han acogido. Desde la cosecha hasta el barismo y la capacitación, estos profesionales han contribuido a la industria cafetera local e incluso, realizado proyecto ambiciosos.

Hablé con algunos profesionales del café venezolanos en España, Colombia y Chile.  Sigue leyendo para conocer cómo han encontrado en el café una oportunidad de desarrollo y lo que pueden hacer por su país.

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El panorama que enfrentan los jóvenes venezolanos

En su historia reciente, la población de Venezuela ha sufrido el impacto directo de una crisis económica: hiperinflación, el desmejoro de toda su infraestructura productiva, y una importante disminución en las exportaciones de petróleo, un recurso muy valioso para la economía nacional.

A este contexto, se suma la “cuarentena radical” que ha decretado el gobierno de Caracas para minimizar la diseminación de la COVID-19; a pesar de que Venezuela presenta cifras de contagio menores que sus países vecinos. Esto limita la circulación de las personas y las actividades comerciales.

Esta situación coloca a los ciudadanos, en particular a los jóvenes, en la posición de tener que decidir si quedarse o irse del país.  

Ante las dificultades para conseguir trabajos bien remunerados, muchos jóvenes deciden emprender en Venezuela. Algunos han optado por continuar produciendo café, una actividad que también hace parte del sector agrícola nacional.

Por otra parte, muchos han decidido salir del país y probar suerte, principalmente en otros países latinoamericanos, en lo que se considera una de las mayores migraciones del mundo.

Y la industria del café también se ha percatado la presencia de los inmigrantes venezolanos en varias fases de la cadena de valor. 

Contribución a la producción de café

La escasez de mano de obra en las fincas cafetaleras de Colombia para realizar la cosecha ha atraído a cientos de venezolanos en búsqueda de trabajo. 

Según un reportaje de Semana Rural, se estima que en 2019, solo en el departamento de Tolima, entre 200 y 300 venezolanos trabajaron como recolectores en las plantaciones de café. 

Aunque muchos no tenían experiencia en el trabajo rural, la integración de esta comunidad ha sido positiva, porque le valió al rubro un aumento en su producción, afirmó Roberto Vélez Vallejo, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, en una entrevista.

La presencia de estos inmigrantes en los cafetales tan solo en Colombia es notoria, a pesar de las dificultades y la deserción debida a la falta de experiencia y a que no todos pueden enfrentar las condiciones de trabajo en las fincas.

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¿Por qué los profesionales del café abandonan Venezuela? 

Jhoan Manuel Muñoz se formó como barista profesional y tostador en la Escuela Venezolana del Café y la Academia Carbone Espresso; además, obtuvo sus certificaciones de la SCAE (ahora parte de la SCA). Su familia tenía una pequeña finca de café y otros cultivos en Loma de San Jacinto, Mérida.

Además de su formación, Jhoan logró abrir tres cafeterías en la ciudad de Mérida. Sin embargo, la crisis económica del país, lo hizo que se viera obligado a cerrar dos de sus emprendimientos y emigrar. La otra cafetería aún existe, pero no está operativa.

“Mi empresa se vino abajo principalmente por la escasez de productos de primera necesidad, falla en los servicios fundamentales básicos y el bajo poder adquisitivo de las personas para comprar lo que fuera”, me dice Jhoan. 

Al llegar a Chile, donde vive en la actualidad, Jhoan comenzó lavando los platos en un concurrido restaurante de la capital, y a medida que se estableció en el país, obtuvo un trabajo como vendedor en una tostaduría de café. Actualmente, se desempeña como Jefe de Operaciones en Tuesta.

“Cuando llegué no había ese boom cafetero que existe actualmente y había muy pocas cafeterías de especialidad, por lo que vi la necesidad de aportar mis conocimientos”, dice Jhoan.

“He capacitado baristas y asesorado a cafeterías en su gestión, ayudado a compañeros tostadores Impulsando el desarrollo profesional de algunos colegas”, señala. Además, me dice que “mostraba al chileno que había mucho más detrás de la taza de café que les preparaba; aprendíamos juntos y al mismo tiempo creaba conciencia de respeto a la cadena de valor de este producto”.

El trabajo de Jhoan por capacitar le ha particularizado, en la escena cafetera chilena.

“Involucrarme en otra parte de la cadena productiva”: Iniciativas de capacitación en café

Oleneska Céspedes reside en Madrid, España. Ha trabajado como consultora sobre métodos de procesamiento de café, asesorando a caficultores en Mérida y Aragua. Además, es la fundadora de Coffee Campus Ole, “un proyecto de entrenamiento académico online, para que las personas puedan aprender de las distintas áreas de la cadena de valor del café, a través de ejercicios y acompañamiento”, dice.

“Mi intención con Coffee Campus es demostrar que es posible unirnos para ayudar a otras personas; eliminar esa creencia de competencia y fomentar el aprendizaje continuo”.

Oleneska brinda asesoría para quienes deseen conocer más sobre la industria del café, y participar activamente en ella. Además, involucra a otros profesionales de Venezuela y del mundo para guiar a sus estudiantes o Coffee Campers. 

Su iniciativa tiene también el objetivo de generar una fuente de empleo y conocimientos y ofrece la posibilidad de hacer contactos para adquirir café, servicios o asesorías. También, otorga becas a personas en situación vulnerable.

“Los programas de aprendizaje se realizan en vivo por temporadas (…) además, el coffee campus dispone de dos espacios para compartir información de valor, desde una biblioteca virtual con plantillas, libros y artículos para que sean de ayuda, hasta un pódcast, para responder a dudas sobre el entorno del café y traducir estas respuestas en acción”, dice.

Oleneska me cuenta que su proyecto nació de la observación de la industria cafetera internacional y su experiencia como migrante.  

“Todos los días me preguntaba: ‘¿Será que puedo crear cosas interesantes para la industria del café en Latinoamérica? ¿Será que puedo involucrarme en otra parte de la cadena productiva para entender la perspectiva del comprador en Europa?’ Esta curiosidad me dio todas las herramientas para hacerlo”, dice.

Jonathan Trincado es un barista radicado en Barcelona, España. Él está a cargo de Esto No es Café, un pódcast sobre café de especialidad y emprendimiento en la industria. Además, es formador en el Instituto Español de Café.

“El trabajo de un barista no es tan reconocido en gran parte de España, pero hay un pequeño mercado que sí valora esos conocimientos de formación”, dice Jonathan.

Él llegó a España en 2019 y, desde entonces, no ha dejado de capacitarse en el mundo del café de especialidad. “Haber tenido la oportunidad de conocer y estar en el origen de cafetales en Venezuela te brinda una gran experiencia a nivel general del café y una gran ventaja a la hora de poder impartir y describir todo el proceso desde la semilla”, me cuenta.

En Venezuela, Jhonatan obtuvo el primer lugar en una competencia de AeroPress en 2018 y logró clasificar a la final; ese mismo año obtuvo el segundo lugar en el campeonato.

Tanto Jhonatan como Oleneska ponen sus conocimientos a disposición de todas las personas que deseen aprender sobre el café de manera accesible, y con la perspectiva de quién proviene de un país productor de café a través de sus redes sociales o de una institución educativa.

El barismo como fuente de oportunidades

Leonardo Pacheco se profesionalizó como barman, pero ha encontrado en el barismo un oficio que satisface sus expectativas de vida. Actualmente, trabaja en The Fit Bar Café, en Barranquilla, Colombia. 

“Aprendí empíricamente, viendo a los baristas preparar café y, poco a poco, me fue interesando el mundo del barismo, a tal punto que hoy en día me dedico a eso”, comenta Leonardo.

Aunque Leonardo no egresó de una academia de barismo venezolana, reconoce que sus formadores han sido sus propios compañeros de trabajo, también venezolanos como él. Asimismo, gracias a las cafeterías de Barranquilla, encontró una oportunidad para establecerse en el exterior.

Las oportunidades que obtuvo gracias al café lo motivaron a dedicarse completamente al sector. Con el tiempo, ha perfeccionado sus habilidades y le gustaría emprender sus propios proyectos en la industria. 

“Por medio de mi trabajo aportó al consumo del café, somos el último filtro para determinar la calidad de un producto; somos ese eslabón de la cadena donde finaliza, donde procesamos el café a su máxima expresión, para darle siempre la mejor taza al cliente”, explica.

Leonardo, que aprendió su oficio de barista empíricamente, se caracteriza por su destreza e ingenio; y, como él, varios inmigrantes venezolanos han encontrado en el barismo un proyecto de vida.

¿Qué pueden hacer por Venezuela? 

Estos profesionales han tenido éxito en el mundo del café internacional, pero también cuentan con las herramientas para capacitar, emprender y difundir a través de las redes sociales u otros medios, sus aportes a la industria cafetera, incluso en Venezuela.

Jhoan me dice que cada día perfecciona su trabajo y su objetivo es aportar sus conocimientos “a amigos que están en fincas o en barras de café; de esta manera, en algún momento, estar preparados para mostrar al mundo el café venezolano”.

Oleneska, junto con varios productores de café, está trabajando para organizar un evento anual para ayudar a comunidades vulnerables. “Si trabajamos en este sector como restauración, podemos ayudar a reactivar la economía, mientras se reconstruye al mismo tiempo la comunidad”.  

“Nuestro café venezolano necesita libertad, pienso que es importante su diversificación y exportación, como un impulso para levantar a Venezuela”, me dice.

“A pesar de la escasez de materia prima, gasolina y las dificultades que continúan desde conseguir abonos y fertilizantes, hasta materiales para realizar fermentaciones, muchos continuamos creyendo en el café como un impulso y una bebida para la transformación”, añade.

Por medio de las redes sociales, Jonathan seguirá compartiendo información para seguir acrecentando el conocimiento de otros baristas. Él dice: “Desde la distancia ante todo seguir dejando el nombre en alto del país al cual represento, pero también seguir aportando desde mi humilde experiencia, los conocimientos a la nueva generación de baristas por distintas vías”.

Leonardo sigue fortaleciendo sus conocimientos en Colombia, y me comenta que la manera ideal para aportar algo a su país, es continuar apoyando “a compañeros que tienen escuelas de café”.

La educación, la asesoría y la creación de una comunidad han sido la mayor motivación de los profesionales del café Venezolanos con quienes conversé. 

Como ellos, muchos otros profesionales hacen su aporte a la escena cafetera internacional y esperan enaltecer el nombre de su país y, tal vez, contribuir para que un día, Venezuela pueda volver a destacarse como origen de café.

Como dice Oleneska, “el café puede ser un motor de cambio social”.

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Crédito de las fotos: Oleneska Céspedes, Jhoan Manuel Muñoz, Jhonathan Trincado, Leonardo Pacheco.

PDG Español

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