18 de mayo de 2021

Historia inicial del mercado C: Las bolsas y los derivados a lo largo de la historia

En los últimos años, el sector del café ha reconocido, con razón, que la sostenibilidad es una prioridad fundamental. Sin embargo, para cualquiera que quiera formar parte de una cadena de suministro más sostenible, es crucial aprender más sobre los mercados de materias primas y el mercado C, en particular.

Pero además de conocer estos temas en detalle, también es útil entender cómo y por qué empezaron. Las bolsas de valores han formado parte de la sociedad humana desde hace miles de años. Sus orígenes se remontan mucho más allá del colonialismo europeo de hace unos pocos cientos de años. Son una respuesta orgánica y evolucionada a las peculiaridades económicas de la oferta y la demanda. 

Para saber más sobre el origen de las bolsas de valores y su desarrollo, hemos analizado algunos ejemplos clave a lo largo de la historia. Sigue leyendo para conocer la historia de las bolsas de comercio, los mercados de futuros y de opciones. 

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¿QUÉ ES UN MERCADO DE INTERCAMBIO?

Quizás el ejemplo más antiguo de un intercambio a plazo se encuentra en el Libro del Génesis. En el Génesis 41, el Faraón de Egipto recibe un sueño profético, que José interpreta como la predicción de siete años de abundancia, seguidos de siete años de hambruna.

A su vez, José responde imponiendo un impuesto fijo del 20% sobre toda la producción de grano durante los siete años de abundancia. Cuando llega la hambruna, José (y Egipto) vende el grano a los países vecinos durante los siete años siguientes, con lo cual prospera. De una vez, José inventa la bolsa de comercio de cereales y la especulación con las materias primas. 

En esencia, así es como funciona actualmente el mercado C. El precio C es el precio de intercambio. Se determina en tiempo real mediante la ejecución de las transacciones. 

Estas transacciones son simplemente personas que compran y venden contratos entre sí, y la bolsa facilita el trato. 

En su forma más básica, el intercambio funciona de la siguiente manera: 

  • Los productores ofrecerán sus lotes de café a la bolsa para su entrega. 
  • La bolsa los compra a su precio y los lleva a sus almacenes (se convierten en “existencias certificadas”). 
  • A continuación, los compradores pueden adquirir café de las “existencias certificadas” de la bolsa, de nuevo al tipo de cambio. 

Aunque no está exento de problemas importantes, sirve para varios propósitos en la cadena de suministro. 

La bolsa siempre comprará café, lo cual significa que, en los momentos en los cuales hay un exceso de oferta, el caficultor siempre tiene un comprador. Del mismo modo, la bolsa debería tener siempre café para vender. 

Esto ayuda a estabilizar el suministro de café en el mundo, garantizando un flujo constante de bienes incluso en caso de exceso o falta de oferta masiva. 

LOS FUTUROS Y LA ANTIGUA MESOPOTAMIA

Sin embargo, para comprender plenamente el mercado C, debemos entender sus contratos. El acto de comprar o vender en el mercado C se realiza mediante contratos a plazo, también conocidos como “futuros”. 

Los contratos de futuros tienen más de cuatro mil años de antigüedad. Se remontan a la misma época en la cual el ser humano se inició en la metalurgia del cobre y el arado.

Comprar un contrato “largo” significa que te comprometes a recibir café de la bolsa en un punto predeterminado en el futuro. Por el contrario, optar por un contrato “corto” es un acuerdo para entregar un lote de café en una fecha determinada. 

Entonces, si un comerciante minorista sentado en su casa con su iPhone compra futuros de un lote de café y los mantiene hasta que vencen, estará legalmente obligado a aceptar la entrega de 37.500 libras de café verde de un almacén certificado por el Intercontinental Exchange (ICE).

Los contratos por adelantado aportan una importante dinámica a las bolsas de comercio. Por ejemplo, supongamos que en junio decides comprar futuros de café para su entrega en septiembre, a 1,30 dólares la libra.  

Sin embargo, en agosto, el precio sube a 1,40 dólares por libra. En lugar de esperar un mes más para recibir el café físico y venderlo, puedes vender el propio contrato, obteniendo un beneficio de 0,10 dólares por libra. 

Este tipo de operaciones son la esencia de la “especulación de futuros”, que ha sido una característica de los mercados de materias primas desde la antigüedad. 

Los primeros contratos de esta naturaleza se remontan a la antigua Mesopotamia (alrededor del año 2000 a.C.). Estaban tallados en tablillas de arcilla en escritura cuneiforme. 

Estas tablillas contenían casi todas las características modernas de un contrato de futuros: una descripción de las partes implicadas, los bienes que se iban a transferir, la fecha de entrega y el precio acordado. Incluso se cree que los templos sumerios actuaban como almacenes y aplicaban normas de cantidad y calidad.

Aunque su aspecto es muy diferente, estos templos cumplían efectivamente la misma función que la ICE. La principal diferencia es que los templos no compraban las mercancías que tenían, sino que se limitaban a facilitar el comercio. 

En términos modernos, esto se describe mejor como un acuerdo extrabursátil (over-the-counter, u OTC): una operación en la cual las contrapartes se comprometen directamente, en lugar de vender a y desde la bolsa. 

ACEITE DE OLIVA, TULIPANES Y OPCIONES: TALES DE MILETO Y LOS COMERCIANTES HOLANDESES DE FLORES 

El último componente importante para entender los contratos negociados en el sector del café es el mercado de opciones.

Como su nombre indica, las opciones dan al propietario el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender un lote de café de futuros a un precio predeterminado. Esto puede ser muy poderoso cuando se utiliza correctamente.

Para explicar los principios de esta opción, veamos a Tales de Mileto, un antiguo filósofo griego. Tales fue nombrado por Aristóteles como el fundador de la disciplina de las ciencias físicas. Se le reconoce como una de las figuras clave responsables de que la filosofía dejara de centrarse en la mitología para centrarse en las explicaciones físicas y racionales del mundo natural.

Anticipándose a una cosecha de aceitunas especialmente abundante, Tales hizo un depósito por una serie de prensas de olivas (máquinas utilizadas para extraer el aceite de las olivas). Esto le dio el derecho, pero no la obligación, de comprar estas prensas de olivas a un precio predeterminado. 

Cuando la cosecha llegó, y fue tan grande como se esperaba, las prensas de olivas tuvieron, naturalmente, una gran demanda. Tales vendió entonces sus contratos para comprar estas prensas de aceitunas a un precio mucho mayor. Esto le reportó un beneficio muy saludable, sin necesidad de pagar el precio total del activo subyacente.

Sin embargo, no fue hasta 1973, unos miles de años más tarde, cuando se estableció en Chicago el primer mercado de intercambio de opciones de manera formal. Esto se debe a que en el siglo XVII, un fenómeno conocido como la “crisis de los tulipanes” demostró lo inestables que podían ser los contratos de opciones si no estaban regulados. 

La crisis de los tulipanes se considera generalmente como la primera burbuja económica especulativa registrada en la historia de la humanidad. Los elevados precios artificiales de los bulbos de tulipán hicieron que gran parte de la población holandesa invirtiera en opciones de tulipán. En algún momento en 1637, un solo bulbo de tulipán valía más de diez veces el salario anual de un trabajador calificado. 

Sin embargo, en cuestión de años, la burbuja de los tulipanes estalló y el precio medio del bulbo de tulipán cayó en picada. Sin un organismo regulador que hiciera cumplir los contratos, los compradores desaparecieron, y también el capital. 

Sin embargo, una vez que los contratos fueron probados como un producto OTC ejecutable por una serie de corredores estadounidenses, las opciones vieron un resurgimiento a finales del siglo XX. Con una bolsa central para hacer cumplir los contratos, las opciones se convirtieron y siguen siendo en la actualidad una herramienta extremadamente popular para los inversores.

LA BOLSA DE ARROZ DE DOJIMA: EL PRIMER MERCADO DE FUTUROS MODERNO Y CENTRALIZADO

Si bien los templos mesopotámicos presentaban muchas de las características del ICE moderno, el mercado se asemejaba más a un mercado OTC, ya que los templos no compraban las mercancías. 

Para encontrar el primer ejemplo de una bolsa de futuros verdaderamente moderna, debemos fijarnos en el Japón del siglo XVIII y en la Bolsa del Arroz de Dojima.

Esta bolsa de arroz se estableció formalmente en 1730. Tenía todas las características modernas de un mercado de futuros. Había un mercado al contado y otro de futuros, contratos estandarizados, líneas de crédito, transacciones a través de una cámara de compensación central y el requisito de que los comerciantes estuvieran registrados y tuvieran una licencia. 

Muchos propietarios (vendedores o productores de café en el mercado C moderno) utilizaban el mercado de futuros de la Bolsa de Arroz de Dojima para compensar el riesgo. Sin embargo, dado que los billetes de arroz emitidos eran libremente transferibles, también había una gran cantidad de especulación.

La Bolsa del Arroz de Dojima también proporciona la primera prueba fehaciente de la teoría de que los mercados de futuros reducen la volatilidad de los precios al mejorar la transparencia, la eficiencia y la asignación de recursos. Según un documento de 2018 de Bernardina Algieri, la volatilidad de los precios del arroz como producto de grado comercial era “un 7-8% más alta… 15 [a] 20 años antes de la creación del mercado de futuros de Dojima”. 

Aunque hay críticas al mercado C moderno, es importante recordar que es una representación de la necesidad económica y social que ha evolucionado de forma natural con el tiempo.

Los productores y los consumidores, como vendedores y compradores de bienes, siempre se han enfrentado a los retos que plantean la volatilidad y la escasa transparencia de los precios. La antigua Mesopotamia suele considerarse uno de los lugares de nacimiento de la agricultura moderna. Esto significa que podemos afirmar con seguridad que estos retos son tan antiguos como la propia agricultura.

En el sector de los cafés de especialidad, estas críticas son particularmente frecuentes. Pero en lugar de crear volatilidad y problemas en la cadena de suministro, los mercados de futuros y sus contratos son estructuras que han evolucionado precisamente para abordar estos problemas. Podemos decir con cierto nivel de confianza que la aparición de estas estructuras señala su importancia. Los mercados financieros no pueden existir de la misma manera sin ellas.

Más adelante, si queremos impulsar un cambio sostenible, los líderes del sector deben apreciar la importancia histórica de estructuras como las bolsas de comercio y los mercados de futuros. Es fundamental si queremos tener alguna esperanza de mejorar los resultados para las partes interesadas en toda la cadena de suministro de café. 

¿Disfrutaste este artículo? Entonces lee nuestro artículo sobre cómo el mercado C afecta a los pequeños productores de café 

Traducido por Tati Calderón. Traducción editada por María José Parra.

PDG Español

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