abril 21, 2021

Elegir una cooperativa de caficultores: ¿Una decisión más allá del precio?

Para un caficultor, elegir una cooperativa a la cual pertenecer es una decisión que no necesariamente debe estar determinada solo por el precio que pagan por su cosecha. De hecho, una cooperativa puede ofrecer un sinfín de beneficios.

Desde la asistencia técnica hasta la compra de insumos, y los beneficios a nivel de educación y servicios de salud, muchas cooperativas de caficultores ayudan a sus miembros de diferentes maneras. Sin embargo, los productores deben informarse muy bien y evaluar las posibilidades, ya que los servicios ofrecidos dependen de muchos factores.

Para conocer lo que un caficultor debe tener en cuenta al elegir una cooperativa a la cual asociarse, hablé con tres administradores de cooperativas. Continúa leyendo para conocer lo que me dijeron.

Conoce más sobre las cooperativas de café

Cómo las cooperativas regulan los precios

Muchos productores de pequeña escala enfrentan dificultades para trabajar de manera independiente. Esto se debe a que producen cantidades de café insuficientes para forjar relaciones comerciales, carecen de conocimentos para promover el café de sus fincas, entre otros desafíos. Además, a menudo, tienen un bajo poder de negociación.

Marcos Minú Ramón, coordinador seccional de extensión rural de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) me cuenta la historia de una cooperativa en Huila, Colombia que se vio obligada a cerrar sus operaciones porque no acopiaba suficiente café. Esto dejó solamente a los comerciantes particulares de la región, quienes acordaron bajar los precios que ofrecían a los caficultores.

Al no haber una institución reguladora, “los comerciantes particulares se pusieron de acuerdo y pagaron el café al precio que quisieron”, dice Marcos.

Una de las funciones de las cooperativas es la regulación del precio en el mercado, la cual se podría considerar una forma de comercio justo. Por ejemplo, en Colombia, la FNC establece según la cotización del café en la bolsa de Nueva York, el precio del dólar frente a la moneda local y la prima de calidad del café de Colombia. Si un comerciante particular desea adquirir el café, debe subir el precio de oferta y no podrá pagar un precio inferior al establecido. 

Es importante aclarar que la FNC no compra el café directamente, sino que lo hace a través de asociaciones de caficultores bajo la figura de cooperativas sin ánimo de lucro. En algunos casos, las cooperativas pueden tener fines lucrativos, pero los destinatarios de las ganancias son sus miembros.

Johayra Gómez dirige la Cooperativa Agraria Multisectorial, Coopcafé, en San Juan del Rio Coco, Nicaragua. Esta cooperativa de cafeteros que se creó porque, en palabras de Johayra, “estábamos trabajando nada más para los intermediarios”. Ella me dice que el objetivo era buscar más rentabilidad y sobre todo, beneficios sociales para los caficultores. 

La cooperativa se creó en 2016 y esperó hasta 2019 para exportar su primer contenedor y vender su café de manera rentable a Mayorga Organics. Detrás de Coopcafé hay 103 asociados residentes en la localidad de San Juan del Río Coco y la mitad produce café orgánico como elemento distintivo.

Garantía de compra y acceso al mercado

Asociarse a una cooperativa puede ofrecer a los caficultores mayores posibilidades de acceder a diferentes mercados. Los representantes de las cooperativas actúan en nombre de los caficultores para realizar negociaciones con compradores nacionales o extranjeros. De esta manera, el productor reduce el riesgo de perder la inversión realizada para producir su café.

Sin embargo, antes de optar por una cooperativa determinada, debes verificar que los procesos de elección de los representantes se realicen de manera equitativa y transparente. Además, deben contar con los conocimientos adecuados para realizar sus funciones.

Marcela Pino es codirectora de Food4Farmers, una organización que trabaja por la seguridad alimentaria en las comunidades cafetaleras. Ella me dice que, “las cooperativas están determinadas por los servicios, recursos y requerimientos del gobierno de cada país y por eso no es posible comparar organizaciones entre países”. 

Diego Fernando Collazos, es agente comisionista de la Cooperativa Departamental de Caficultores del Huila, Cadefihuila. Él explica que, en el caso de Colombia, donde la regulación del mercado cafetero nacional recae sobre un modelo de cooperativismo, “la cooperativa es el brazo operativo de la FNC, somos los encargados de manejar y establecer la garantía de compra”.

También, añade: “en algunos puntos funcionamos como reguladores de precio, es decir, más abajo del precio que nosotros publicamos el comercio no va poder trabajar”. Sin embargo, Diego explica que la premisa general es tratar de ofrecer los mejores precios del mercado y en muchas ocasiones, la cooperativa acapara todo el café de la región.

Algunas cooperativas brindan apoyo a grupos de caficultores asociados por medio de figuras organizacionales más pequeñas, conocidas como grupos asociativos, en regiones remotas. Por ejemplo, la Cooperativa de Caficultores del Occidente de Antioquia (Coopeoccidente), en Colombia, “brinda acompañamiento permanente a los grupos asociativos del corregimiento de San Pascual en Liborina, corregimiento Los Llanos y San Pablo del municipio de Peque y corregimiento de Santa Bárbara en Sopetrán”.

Al ser pequeños los grupos asociativos no tienen el músculo financiero suficiente para desarrollar proyectos de gran magnitud por sí mismos, pero se apoyan en las cooperativas. 

Coopcafé le apuntó a un nicho de mercado y están logrando conquistarlo.  Gracias a que se han asociado como una cooperativa de caficultores, sus miembros se posicionan en mercados a los cuales les resultaría más difícil acceder de manera independiente. 

“Vendemos [el café] a Mayorga porque nos está favoreciendo con el precio y así el productor sigue motivado con el cultivo orgánico y se le facilitan herramientas para mejorar su calidad de vida”, añade Johayra. Ahora, tienen pedidos de más de seis contenedores al año.

Otros beneficios

Uno de los pilares del modelo de cooperativismo es que las ganancias de las cooperativas se redistribuyen entre sus asociados. Esta premisa está reglamentada por ley y puede estar sujeta a vigilancia financiera. 

Generalmente, los beneficios ofrecidos por las cooperativas de caficultores incluyen, pero no se limitan a la capacitación, salud y servicios financieros directos; además de inversiones importantes en la producción de café.

Necesitas evaluar si la cooperativa a la que deseas asociarte ofrece servicios adecuados para satisfacer tus necesidades específicas.

Por ejemplo, Cadefihuila ofrece a los hijos de los asociados la posibilidad de estudiar carreras universitarias al abonar parte del pago de las matrículas. También, ofrece directamente créditos de consumo a los caficultores.

Coopeoccidente ofrece apoyo económico en pagos relacionados con la renta hospitalaria y gastos médicos para los caficultores y sus familiares.

Algunas cooperativas también extienden sus servicios a la comunidad en general. Por ejemplo, Coopetarrazú, en Costa Rica, ha inaugurado supermercados en distintas comunidades cafetaleras, almacenes de insumos e incluso, cuenta con su propio departamento de investigación y desarrollo para mejorar la calidad de la caficultura local. 

Muchas cooperativas ofrecen también servicios de beneficio de café brindando prioridad y tarifas competitivas. Incluso, algunas cooperativas como Coocentral, ponen camas africanas a disposición de sus asociados para que procesen lotes de café de especialidad. 

Sin embargo, puede ser que los servicios de procesamiento del café se ofrezcan bajo la condición de que los lotes no sean vendidos a terceros.

Las cooperativas también ofrecen un servicio técnico permanente y gratuito, mejor conocido como “servicio de extensión” a los caficultores. Muchas establecen alianzas con casas comerciales de fertilizantes, fungicidas y fabricantes de herramientas para ofrecer estos insumos a precios competitivos y brindar asistencia técnica.

Es importante tener en cuenta que el costo de mantener un grupo de agrónomos para brindar asesoría técnica especializada y permanente es muy alto. Sin embargo, las instituciones cafetaleras de varios países se encargan de asumirlo. En muchos casos, las cooperativas trabajan conjuntamente con empresas privadas que se dedican al comercio de café.

Algunas dificultades para las cooperativas

La reglamentación que se aplica a las cooperativas puede ser distinta en cada país y esto puede influir en la manera en la cual se paga el café. Johayra me cuenta que en Nicaragua, no se liquida la totalidad del valor, sino que se le da al productor el 60% del valor del café y el restante en un plazo determinado. 

Además, me explica que al momento de recibir el primer pago, el productor deja su lote en el depósito y dice: “Creo que hace falta una estructura financiera fuerte, esperar cuatro o cinco meses hasta que se pague un embarque es bastante espera”.

Por otro lado, en Colombia se liquida de inmediato y en efectivo el pago del café, ya que se tienen los recursos para pagar al productor la totalidad de su producción. Para Johayra, este es un escenario ideal que espera ver en su país algún día.

Sin embargo, me dice que en Coopcafe apelan a sus habilidades de negociación para conseguir contratos que justifiquen el proceso de producir café orgánico. “Una de las ventajas de estar en la cooperativa son las certificaciones”, me dice.

También, añade: “Aunque el café en el mercado esté bajo (precio), nosotros sabemos que tenemos garantizado un precio mínimo de venta gracias a las certificaciones Fairtrade y Orgánico y se lo cumplimos al productor”. De esta forma, se compensa un poco la demora en pagar la totalidad de los lotes a los productores.

El precio de venta del café suele ser la variable más importante para los productores a la hora de elegir una cooperativa. Sin embargo, debes evaluar tu situación particular según las necesidades de tu finca y los requerimientos de tu familia y tu comunidad. 

No obstante, incluso para las cooperativas, a veces resulta difícil distribuir equitativamente y en servicios pertinentes los beneficios económicos. Como dice Marcela, “cada cooperativa es un mundo y trabajan bajo circunstancias muy difíciles. Los servicios que ‘deben’ prestar dependen del ingreso por medio de la comercialización del café y es un negocio incierto”.

Puede ser que el precio que te ofrecen no sea el que esperas, pero esto podría compensarse con algunos servicios a los que de otra manera, te resultaría difícil acceder. 

Crédito de las fotos: Sebastián Giraldo, Johayra Gómez.

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PDG Español

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