noviembre 10, 2020

Cómo Crear un Modelo Sostenible Para la Replantación de Café

No es un secreto que existe una serie de desafíos que enfrentan los pequeños caficultores en todo el mundo.

En primer lugar, el cambio climático está reduciendo la cantidad de tierra apta para el cultivo de café Arábica. Algunos investigadores han sugerido que, como resultado, las altitudes óptimas para el cultivo en Nicaragua, por ejemplo, aumentarán de 1.000 a 1.200 m.s.n.m. para 2050. Mientras tanto, los bajos precios del café siguen afectando la viabilidad económica del cultivo del grano en muchos países. 

Si estas tendencias continúan, los consumidores de café tendrán acceso a una gama mucho menos diversa de sabores para su taza, y los pequeños caficultores tendrán menos formas de mantener a sus familias. Varios de estos problemas podrían resolverse plantando variedades de café de alto rendimiento y resistentes a las enfermedades, que ofrezcan una mayor resistencia al cambio climático

Pero las soluciones supuestamente simples como estas no siempre son fáciles. En primer lugar, los pequeños productores a menudo no pueden acceder a un crédito asequible para pagar estas nuevas variedades. E incluso si lo hacen, a menudo se enfrentan a la posibilidad de vender su cosecha a precios que no cubren sus costos. 

Sin embargo, un nuevo modelo que se está ensayando en Nicaragua ofrece a los caficultores a pequeña escala la posibilidad de crear ingresos económicamente sostenibles, mientras aumenta la resiliencia al cambio climático y fortalece los ecosistemas locales. Para averiguar cómo es posible, hablé con los participantes de este ensayo.

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POR QUÉ LOS CAFICULTORES TIENEN DIFICULTADES AL REPLANTAR SUS TIERRAS

Alrededor del 70% de las millones de familias cafeteras del mundo operan a pequeña escala. Sin embargo, en parcelas más pequeñas, la decisión de replantar los viejos cafetos (o incluso plantarlos) no es sencilla. 

En los alrededores de Rancho Grande, Matagalpa, en el norte de Nicaragua, si bien es posible cultivar café en esas pequeñas parcelas, muchos pequeños caficultores practican en cambio algo llamado “tala y quema”.

Edgardo Alpizar es jefe de agronomía en Nicaragua para ECOM Trading. Él explica la técnica. “Lo que [los productores] suelen hacer es talar durante la estación seca, luego queman y plantan sus alimentos, maíz o frijoles”. 

Al cultivar café, los pequeños caficultores reducen la tierra que tienen disponible para los cultivos de alimentos básicos. Esto significa que para cultivar únicamente café de forma sostenible, los caficultores necesitan ingresos suficientes de otras actividades para comprar los alimentos que de otro modo habrían cultivado. 

En algunos países, como Nicaragua, es probable que los pequeños caficultores también trabajen en grandes fincas de café vecinas para mantenerse. Teresa Ruiz es directora de expansión de la Fundación NicaFrance, una ONG que mejora las condiciones de vida de las comunidades rurales nicaragüenses. Ella me dice que “el salario mínimo por trabajos agrícolas manuales en las fincas cafetaleras no es suficiente para cubrir las necesidades básicas”.

Incluso si un pequeño caficultor quiere replantar cafetos, su primer reto es encontrar un crédito para cubrir el costo, que puede variar entre 3.500 y 6.000 dólares por hectárea. Edgardo dice que para “los grandes bancos, es demasiado costoso proporcionar acceso a ese tipo de caficultores [a pequeña escala]”. 

Además, los pequeños caficultores a veces no tienen los títulos de propiedad de sus tierras. Esto hace que sea más difícil para las instituciones de crédito ofrecer préstamos más económicos, en los que normalmente utilizarían la tierra del caficultor como garantía. 

Sin embargo, en Nicaragua es diferente, como explica Edgardo. “[Los bancos] crean estas pequeñas compañías financieras en los pueblos pequeños, pero generalmente cobran un 25 a un 30% de interés anual. Así que, básicamente, no hay ganancia, porque [terminan quedándose con] la ganancia de la venta de tu cosecha”.

Otro problema ocurre porque los pequeños caficultores a menudo no pueden vender su café a precios financieramente sostenibles. Rara vez tienen acceso a los mercados de cafés especiales, y a planes de certificación (los cuales suelen atraer mejores precios).

“[Para] un productor es desalentador [replantar] debido a los bajos precios internacionales del café y a los obstáculos para producir una cosecha de café de mayor valor”, me dice Teresa. 

COLABORAR PARA AYUDAR A LOS PEQUEÑOS CAFICULTORES A REPLANTAR EL CAFÉ 

CIRAD es un centro de investigación agrícola francés. Están probando un prototipo de modelo de replantación en Nicaragua. Este ensayo ofrece a los caficultores una nueva forma de plantar café de manera sostenible desde el punto de vista financiero y ambiental. 

Benoit Bertrand es director de investigaciones del CIRAD y uno de los promotores del concepto. Él dice: “En el contexto de la caída de los precios reales del café, la pérdida de bosques, la degradación de la tierra y varios sistemas de certificación que compiten entre sí por los problemas sociales y ambientales, este ensayo ofrece a los caficultores una nueva forma de plantar café”.

El modelo “coffee agroforestry business-driven clusters” (sistemas impulsados por empresas agroforestales del café), (CaFC, por sus siglas en inglés), es sencillo. Es un nuevo modelo organizativo que fomenta la innovación social y ambiental a través de la renovación de las fincas.

En primer lugar, los inversores externos prestan a los pequeños caficultores el dinero que necesitan para replantar los cafetos en sus campos.

Estos préstamos se pagan con las tres primeras cosechas completas de los pequeños caficultores. Sin embargo, mientras tanto, los pequeños caficultores reciben un modesto, pero fiable, salario de mantenimiento. Esto incentiva un cultivo cuidadoso para producir cafés con perfiles de taza deseables. 

Detrás de este arreglo, el modelo también necesita un compromiso por parte de los tostadores designados para comprar estos cafés cada año a precios superiores a los del mercado. A cambio, reciben café de calidad, y pueden utilizar sus prácticas de abastecimiento social y ambientalmente sostenibles como parte de su comercialización. 

Además, el modelo también incorpora expertos en agronomía que orientan a los caficultores en el uso de técnicas agroforestales. Esto les permite aumentar sus ingresos, minimizar los efectos adversos del cambio climático en sus cosechas y apoyar el ecosistema local. 

El Dr. Jean-Yves Duriaux Chavarría es el coordinador del proyecto “Our Coffee” en la Universidad de Cornell. “Es un gran negocio”, me dice. “Los caficultores terminan con una situación mucho mejor que el caficultor promedio”.

Sin embargo, el modelo CaFC no es un enfoque de talla única. Por ejemplo, ciertas variedades de plantas de café funcionan mejor en algunas regiones en comparación con otras. “No todos tienen la misma situación”, me dice Jean-Yves. Él explica que un estipendio mensual de mantenimiento a cambio de tres cosechas completas podría no convenir a todos los caficultores. 

“Hay otros caficultores que tienen un poco más de tierras”, explica. “Así que deciden que en el momento en que empecemos a producir, yo [me quedaré con la mitad de la cosecha], y [utilizaré] la mitad para pagar el crédito”.

El modelo CaFC reúne a expertos en agronomía, tostadores, productores y ONG para maximizar el potencial de beneficios a largo plazo para los caficultores de pequeña escala. Apoya a los caficultores que vuelven a plantar aprovechando las mejores prácticas agronómicas, las inversiones internas asequibles y el compromiso fiable de los tostadores. 

EL ENSAYO: REPLANTAR EN EL NORTE DE NICARAGUA

El ensayo que se está llevando a cabo en Nicaragua está ilustrando la forma en que el modelo de CaFC beneficia a los pequeños caficultores. Muchos de los pequeños caficultores de la región son propietarios de pequeñas parcelas de tierra cerca de la Reserva de Bosawas, en la región de Jinotega.

“Los pequeños caficultores, son propietarios de una o dos hectáreas, tal vez tres hectáreas como máximo”, me dice Edgardo. Los ingresos en la zona son bajos; un estudio en una región cercana sugirió que “el 65% de las personas vivían por debajo de la línea de pobreza”, según Jean-Yves. “Esto significa menos de 1,82 dólares por persona al día”, añade.

Debido a que los ingresos son tan bajos, el café no es una prioridad. En cambio, la tierra se utiliza para cultivos comerciales, como frijoles y maíz, y la replantación se realiza mediante la técnica de “tala y quema”.

Desafortunadamente, esta técnica de cultivo está dañando la Reserva de Bosawas. Edgardo dice: “Las personas se están movilizando hacia el bosque, cortando los árboles y plantando sus cultivos de alimentos allí”.

Los caficultores también suelen sembrar cultivos fijadores de nitrógeno, llamados “guabas”, en los cuales crecen semillas en vainas “parecidas a los frijoles”. Estas semillas están cubiertas con un polvo blanco dulce comestible. Además de diversificar los cultivos, los árboles de guabas también dan sombra a las plantas de café, protegiéndolas de la dura luz solar directa.

Edgardo explica, sin embargo, que esto a menudo puede suponer una mayor dificultad para los pequeños caficultores. A medida que los árboles crecen, envejecen y se hacen más altos, y su cosecha se hace más costosa. “Hay que podar las ramas una o dos veces al año”, me dice. “Y es difícil encontrar personas que sepan cómo hacerlo porque es necesario trepar a los árboles”.

Replanting

HACIENDO MÁS SOSTENIBLE LA REPLANTACIÓN DE CAFÉ 

El modelo CaFC, financiado por el comerciante de café verde ECOM y la Fundación NicaFrance, brinda una solución. En primer lugar, como se ha señalado anteriormente, a estos pequeños caficultores se les ofrecen préstamos para pagar el costo de la plantación de café.

Después de eso, estos pequeños propietarios reciben un salario mensual para cultivar el café y garantizar las calidades de taza deseadas para el tostador. Los caficultores devuelven el préstamo de replantación entregando las ganancias de sus tres primeros años de cosecha. 

Además, el modelo de CaFC que se está aplicando por primera vez en Nicaragua “viene con una capacitación que enseña a los pequeños caficultores a producir café sostenible de alta calidad”, explica Jean-Yves.

Él añade que los árboles de Arábica que se están utilizando en el ensayo del CaFC de Nicaragua están en realidad injertados en las raíces de las plantas de Robusta. Esto beneficia a la planta, ya que las raíces de Robusta retienen más agua y nutrientes del suelo, y son más resistentes a las plagas (como los nematodos, un tipo de gusano redondo parásito). 

En este ensayo, en lugar de utilizar árboles de leguminosas, los pequeños caficultores obtienen su cobertura de sombra de árboles nativos de maderas nobles preciosas, que crecen lentamente.

Una vez que haya crecido completamente (después de unos 20 años), la madera de un solo árbol puede venderse hasta por 500 dólares. Edgardo dice: “Al final del ciclo del café, los pequeños caficultores pueden obtener 25.000 dólares, tal vez 30.000 dólares por hectárea [de la venta de estos árboles]”. 

Si se plantan al mismo tiempo que el café, estos árboles de madera noble estarán listos para la cosecha y la venta cuando los caficultores necesiten replantar, ayudándoles a cubrir los costos de este proceso.

También proporcionan un hábitat ecológico sólido para las aves silvestres y otros animales. “Si bajas, ves los cafetos”, dice Edgardo. “Sin embargo, desde la copa de los árboles, se podría pensar que [esta tierra en Nicaragua] es un bosque natural.”

“Al principio hubo mucho miedo porque la oferta era demasiado buena para ser verdad y muchos pensaron que era una trampa”, me dice Teresa. “Empezamos a construir la confianza cuando seguimos los mensajes y promesas que entregamos en nuestras reuniones.” 

LOS FUTUROS BENEFICIOS DE ESTE MODELO COLABORATIVO DE REPLANTACIÓN 

Los pequeños caficultores del ensayo de Rancho Grande pronto dejarán de entregar sus tres años de cosechas para pagar los costos de replantación. Después de este punto, serán dueños de la totalidad de su cosecha. Podrán vender su café donde quieran, a quien quieran. 

Pero Edgardo dice que los caficultores le han preguntado si pueden continuar con el modelo de prueba. “Tienes que decir ‘sí, podemos continuar’ [al caficultor] porque le gusta el precio”, explica. “La cantidad que estamos pagando por este café es mucho más de lo que normalmente obtendría del intermediario o de otra cooperativa”.

A cambio de estos precios mayores, Edgardo pide café de mayor calidad. Esto incentiva a los pequeños productores a continuar con su cultivo cuidadoso.

Edgardo menciona que el modelo CaFC también permite a los inversores reciclar y reinvertir sus ganancias. Esto significa que los programas pueden ampliarse una y otra vez para apoyar a otros pequeños caficultores en la replantación de sus cafetos envejecidos.

Este micromodelo de cadena de valor local es replicable más allá de Rancho Grande. Queda por ver cuán rápido se seguirá extendiendo. El éxito ya está ahí, y está demostrando ser beneficioso para todos los involucrados.

Este sistema resalta la importancia de la cooperación y la comunicación en la industria del café. Sin importar si se utiliza más ampliamente o no, ciertamente el sector tiene algo que aprender de él.

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Ten en cuenta: CIRAD es patrocinador de Perfect Daily Grind.

Crédito de las fotos: ECOM Trading, Edgardo Alpizar

Traducido por Tati Calderón. Traducción editada por María José Parra.

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