agosto 12, 2020

¿Por Qué se Cultiva Café Cerca de Volcanes Activos?

El suelo volcánico se suele considerar como “muy fértil” para el cultivo de plantas, incluyendo el café. Pero, ¿por qué?

Más de 800 millones de personas en todo el mundo (casi el 10% de la población mundial) viven dentro de 100 kilómetros de los 1431 volcanes activos. Si bien tienen un poder destructivo inmenso, los volcanes activos también atraen a millones de turistas cada año y proporcionan energía geotérmica que se puede aprovechar para ayudar a las comunidades locales. Además, el material volcánico que se produce durante las erupciones se puede mezclar con la tierra aledaña para crear uno de los suelos más fértiles del mundo para la agricultura.

Los cafetos, en particular, prosperan en el suelo volcánico, que se caracteriza por una serie de propiedades físicas, químicas y mineralógicas que lo hacen agrícolamente superior a otros tipos de suelo. Sin embargo, el suelo solamente es un aspecto; la tierra volcánica también ofrece otras condiciones para cultivar algunos de los cafés más ricos del mundo.

ANDISOLES: EL PODER DEL SUELO VOLCÁNICO

Gran parte de los suelos volcánicos están conformados por algo que se llama “tefra”. La tefra está compuesta por partículas volcánicas y fragmentos que un volcán expulsa durante una erupción y luego caen al suelo. Con el tiempo, la tefra se convierte en lo que denominamos “suelo volcánico”.

La mayoría de los suelos volcánicos se conocen como Andisoles o Andosoles, que proviene de las palabras japonesas anshokudo y ando, que significan “suelo de color oscuro”. Los Andisoles son livianos y esponjosos; tienen un alto contenido de vidrio de borosilicato y tienden a acumular materia orgánica.

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Los Andisoles son excelentes para el desarrollo de las raíces de las plantas por varias razones. Primero, tienen una estructura estable y de baja densidad, pero porosa. Esto le permite al suelo retener agua y lo hace relativamente resistente a la sequía. Debido a que son muy permeables, las raíces también pueden alcanzar una mayor profundidad y drenar fácilmente, evitando que se mojen demasiado y se pudran.

Los cafetos requieren una variedad de nutrientes para crecer, los cuales reciben a través del suelo. En parte, los suelos volcánicos son fértiles porque son relativamente “jóvenes”. Esto significa que retienen gran parte de los nutrientes que estaban presentes en la piedra original. Aunque esto varía de un volcán a otro, los Andisoles suelen contener fósforo, potasio, calcio, magnesio, zinc, hierro y boro, y todos ellos son importantes para el desarrollo del cafeto.

Por ejemplo, los niveles de potasio afectan la formación de la cereza y la semilla, pero también el contenido de azúcar y de ácido cítrico, los cuales cambian el sabor del café. El calcio es importante para el desarrollo de las raíces y las hojas e influye en cuán rápido maduran los frutos, mientras que el boro mejora la producción. Además, los estudios han demostrado que las plantas que crecen en suelos ricos en fósforo y potasio producen generalmente cafés con mejor aroma, sabor y acidez.

TIPOS DE ERUPCIONES Y ANDISOLES

La fertilidad del suelo volcánico y el crecimiento del cafeto que se planta en ese suelo dependen del tipo y la frecuencia de las erupciones volcánicas.

Existen dos tipos principales: las erupciones efusivas y las explosivas. Las erupciones efusivas se caracterizan por un derramamiento de grandes cantidades de lava, y producen Andisoles ricos en hierro y magnesio. Por otro lado, en las erupciones explosivas generalmente se expulsan grandes cantidades de ceniza y escombros (o tefra). Al caer, cubren el área que rodea el volcán y producen Andisoles ricos en aluminio, sodio y potasio.

La mayoría de los suelos volcánicos en el mundo se forman luego de erupciones explosivas. Generalmente, los Andisoles no se crean después de erupciones efusivas, ya que lleva mucho más tiempo para que las superficies que forman el flujo de lava se descompongan hasta formar el suelo.

Muchos países latinoamericanos que producen café (como Colombia, Ecuador y Guatemala) se encuentran en lo que se denomina el “Cinturón de Fuego del Pacífico”, que comprende más del 75% de los volcanes más activos del mundo. Estos países contienen muchos volcanes que hacen erupciones explosivas y producen Andisoles en los suelos circundantes.

Dado que muchos de ellos entran en erupción luego de intervalos de decenas hasta cientos de años, la tefra cae continuamente sobre el suelo cerca del volcán. Esto protege los Andisoles que están abajo frente a la erosión física y el desgaste, y los conserva.

También, significa que se agrega regularmente tefra fresca, la cual provee un suministro constante de nutrientes para “recargar” el suelo y mantener los niveles de fertilidad.

Café Volcánico: MÁS ALLÁ DEL SUELO

Además de los suelos ricos en nutrientes que crean los volcanes, la geografía de muchas regiones volcánicas ofrece otros beneficios para el cultivo del café. La planta de arábica prospera a una elevación de entre 1000 y 2000 m s.n.m. y a temperaturas de entre 18 y 21 ºC.

Los volcanes se encuentran típicamente a lo largo de cadenas montañosas, en altitudes elevadas, como los arcos volcánicos de Centro y Sudamérica. En general, la calidad del café aumenta a mayor altura, donde las temperaturas son más bajas, el desarrollo del grano es más lento y las cerezas maduran más lentamente.

Asimismo, el café crece mejor en pendientes de alrededor de 9°, que se encuentran dentro del rango de las cuestas de las zonas más bajas de la mayoría de los volcanes más propensos a hacer erupciones explosivas (entre 6 y 10°). Los terrenos montañosos de los volcanes también suelen proporcionar suficiente sombra para proteger los cafetos del fuerte calor del sol, el cual puede causar la atrofia del crecimiento de la planta.

Aunque los Andisoles se encuentran en todo el mundo alrededor de volcanes tanto activos como latentes, los controles climáticos en el crecimiento del cafeto significan que el cultivo se da principalmente en la zona intertropical cerca del ecuador, que se conoce como “cinturón del café”.

Esta área se extiende por Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, así como en partes de África, Medio Oriente y Asia. Los principales países que producen café, como Colombia, Costa Rica, Etiopía, Guatemala e Indonesia, se encuentran todos en esta zona y todos tienen fuertes vínculos con la actividad volcánica.

UN DESAFÍO VOLCÁNICO: CULTIVAR EN ZONAS DE ALTO RIESGO

Gran parte de los Andisoles que se utilizan para la agricultura se encuentran cerca de volcanes con erupciones explosivas. La naturaleza de estas erupciones los hace mucho más peligrosos. Para la mayoría de los caficultores que trabajan cerca de volcanes, su trabajo supone un riesgo más grande para ellos y para sus cultivos. Así como producen nubes de cenizas, las erupciones explosivas también pueden causar corrientes calientes de gas y cenizas (que se llaman flujos piroclásticos) y flujos de lodo volcánico llamados lahares.

Tanto los flujos piroclásticos como los lahares pueden alcanzar más de 80 kilómetros por hora y recorrer decenas o hasta cientos de kilómetros. Cuando un volcán entra en erupción, se lleva la ladera en minutos y destruye casi todo lo que encuentra en su camino.

Además, ambos peligros transportan material volcánico a la zona aledaña que, con el tiempo, producirá y mantendrá Andisoles. Sin embargo, a corto plazo, pueden destruir tierras agrícolas y aniquilar ciudades enteras.

Los Andisoles incentivan el crecimiento de la población en los alrededores de volcanes activos y en regiones volcánicas previamente inhabitadas. Pero cuando más gente se instala o cultiva cerca de un volcán, aumentan los riesgos para la vida y los medios de subsistencia. Esta dificultad existirá siempre.

Durante siglos, tanto la experiencia como la investigación han resaltado las condiciones que influyen en la manera en que crecen los cafetos. Pero cómo cada factor afecta el sabor del café es mucho más complejo. Las variaciones más mínimas en las propiedades del suelo de la zona (el terroir) pueden dar como resultado un café con características que son muy diferentes incluso de los cafés que crecen en las fincas cercanas. Aunque nuestros conocimientos aumentan año tras año, se debe investigar más para apreciar cómo el material volcánico afecta el sabor del café.

La próxima vez que tomes una deliciosa taza de café de una reconocida región volcánica, piensa en las fuerzas de la naturaleza que ayudaron a producir su sabor único. Y piensa en los caficultores que trabajan en estas peligrosas regiones volcánicas todos los días para ofrecerte tu café de la mañana, que tiene ese sabor característico.

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Traducido por Laura Fornero. Traducción editada por María José Parra.

Escrito por Dr. Alexander Steele

PDG Español

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