mayo 25, 2020

COVID-19 y el Comercio de Café: Impacto a Corto y Largo Plazo

Contenedores, flujo de caja y congestión: La COVID-19 está causando un caos sin precedentes en la industria cafetera.

Mientras que las tiendas de café y las tostadurías están cerrando sus puertas o buscando formas innovadoras para seguir siendo rentables, los comerciantes y los productores se enfrentan a un tipo de problema diferente: cómo mantener la industria cafetera en funcionamiento para que los cafés del próximo año lleguen a las tiendas y a los supermercados, y no se pierda un año de ingresos.

Las fechas anuales de cosecha y el carácter mundial de la cadena de suministro plantean problemas particulares para los sectores iniciales en la industria cafetera. Hablé con importadores, exportadores y productores vinculados a Brasil y Colombia para obtener una idea de cómo la COVID-19 está afectando sus negocios a partir de mayo de 2020. 

Read this in English: COVID-19 & The Coffee Trade: Exploring The Short- & Long-Term Impact

Crédito: Ally Coffee

LA DEMANDA DE CAFÉ ESTÁ DISMINUYENDO

Durante años, los economistas han estado advirtiéndonos que la demanda mundial de café está creciendo. Y ahora, de manera repentina, las personas dejaron de comprar café.

Tiendas de café y restaurantes de todo el mundo han cerrado sus puertas, algunos de forma permanente. Ricardo Pereira, director de operaciones de la importadora de café verde Ally Coffee, ha sentido el impacto de primera mano. En Europa, él notó que “Hubo un freno. Nadie estaba comprando, nadie estaba haciendo nada”.

Sin embargo, es probable que la demanda aumente a medida que terminan los períodos estrictos de cuarentena. Muchos países de Europa ya están relajando las restricciones, incluso los países más afectados, tales como España e Italia, están permitiendo que las tiendas de café vuelvan a abrir a partir de mediados de mayo. En los Estados Unidos, Starbucks planea abrir el 90% de sus tiendas a principios de junio.

Ricardo es cautelosamente optimista. “En las últimas dos semanas, hemos visto un poco más de movimiento, especialmente en Escandinavia y Alemania”, dice. “Estamos viendo a nuestros clientes [europeos] volver un poco más a su rutina normal”.

La demanda tardará un tiempo en alcanzar los niveles prepandémicos. Incluso a medida que las tiendas de café y los restaurantes comienzan a abrir, muchos se ven obligados a limitar el número de clientes que sirven a la vez. La baja confianza del público y las preocupaciones por la salud también podrían hacer que menos personas opten por visitar tiendas de café. “El consumo va a bajar, de seguro. Eso es una certeza”, me dice Ricardo. 

La OIC pronosticó recientemente que una disminución del 1% en el crecimiento del PIB podría estar asociada a un crecimiento 0,95% menor en el consumo de café, que suma 1,6 millones de sacos de 60 kilos.  “Eso es enorme”, dice Ricardo.

Pero tendremos suerte si la demanda solo baja en 1,6 millones de bolsas de 60 kilos. El Fondo Monetario Internacional ha predicho que, de hecho, el PIB global caerá un 3%, y en las economías avanzadas, como en los EE.UU., Europa y Japón, un 6,1%.

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Crédito: Ally Coffee

CAMBIOS EN LOS HÁBITOS DE CONSUMO DE CAFÉ 

A medida que se cierran las oficinas y las escuelas, un mayor número de empleados trabaja desde casa, un movimiento que podría continuar en el mundo postpandémico. Facebook y Google ya han anunciado que el trabajo a distancia estará disponible para la mayoría de los empleados hasta finales de 2020.

Esto puede impulsar el consumo en el hogar, invirtiendo las tendencias recientes. Según el informe National Coffee Data Trends de la Asociación Nacional del Café de los EE.UU., (NCA por sus siglas en inglés), en el mercado de los EE.UU., el 22% de las personas que habían bebido café el día anterior no lo habían preparado en casa, un aumento desde 2012, cuando la cifra se situó en solo el 16%.

Sin embargo, al haber menos personas desplazándose o comiendo fuera, disminuirá el consumo en hoteles, restaurantes y tiendas de café, junto con una reducción del mercado de café para oficinas. 

Ricardo me dice, “Algunos de nuestros clientes, han aumentado hasta 10 veces su comercio electrónico. Sus ventas a los supermercados han subido… Algunos de los tostadores se van a dar cuenta de que es un flujo de ingresos que no estaban aprovechando tal vez en todo su potencial antes de la pandemia”.

Sin embargo, es poco probable que esto compense la disminución en volumen y podría dar lugar a una reducción de las ganancias por taza en las tiendas de café con tostadurías. 

Mientras tanto, algunos productores de café se están dando cuenta de que el producto final está cambiando y también los intereses de sus compradores. “Estamos trabajando duro para comprender las necesidades de los tostadores y adaptar nuestras ofertas y cafés a esos nuevos intereses”, dice Vicente Mejía, fundador y director general del exportador colombiano de cafés de especialidad Clearpath Coffee

Rodrigo Sánchez Valencia, cafetalero de cuarta generación de Finca Monteblanco, en Colombia, cree que la comunicación es clave. “Hemos comenzado a hablar mucho con [nuestros compradores], teniendo en cuenta el mercado y tratando de diseñar cafés que puedan ser acordes a las necesidades que…tienen las personas desde su casa”, me dice. 

Crédito: Ally Coffee

LA ESCASEZ DE FLUJO DE CAJA AFECTA A LOS SOCIOS COMERCIALES

Cuando la demanda bajó, muchos tostadores vieron con gran preocupación cómo sus reservas de caja se reducían. En esta crisis, se apresuraron a reforzar sus activos circulantes. 

“Empezamos a recibir muchas llamadas telefónicas”, dice Ricardo, explicando que los tostadores esperaban que sus importadores pudieran ofrecerles mayor flexibilidad en las condiciones de pago. Esto, sin embargo, puso la carga financiera en el importador, y entonces, en el exportador e incluso en el productor de café. 

Muchas empresas se encontraban en la delicada situación de tener que limitar las opciones de pago flexibles para proteger sus propias finanzas. “Hacemos todo lo posible para poder proporcionar algún alivio a [nuestros clientes]”, dice Ricardo, “pero también tenemos que seguir algunas directrices y algunos protocolos que además nos presentan nuestros prestamistas”.

Muchos productores y exportadores de café tienen dificultades porque los importadores y tostadores cancelan sus contratos de café verde. Debido a que los importadores deben cumplir sus contratos con los exportadores y productores, tienen una flexibilidad limitada en las opciones de pago que pueden ofrecer a los tostadores. Pero al honrar esos contratos en el origen, los importadores ayudan a que los envíos de café se muevan con la mayor rapidez posible. En algunos casos, dice Ricardo, “los motivamos a que preparen los cafés para la exportación con mayor rapidez” para que los productores reciban los pagos antes y haya menos riesgo de que el café quede atascado en los puertos. 

Los gobiernos de todo el mundo han establecido planes para ayudar a las empresas. Sin embargo, el grado de apoyo disponible varía enormemente y la información puede ser difícil de descubrir. Ally Coffee ha compilado una lista de recursos y planes que podrían proporcionar alivio económico a los tostadores estadounidenses en diferentes estados.

Crédito: Ally Coffee

LAS FLUCTUACIONES CAMBIARIAS AFECTAN LOS PRECIOS QUE RECIBEN LOS PRODUCTORES

Mientras los inversionistas de todo el mundo se apresuraban a comprar activos seguros como los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, el dólar se apreció drásticamente. Esto ayudó a cambiar una tendencia de décadas de precios del café bajos en Colombia.

“El precio interno subió casi un 30% en dos meses”, dice Vicente Mejía. Muchos exportadores en Colombia, como Clearpath, se vieron sorprendidos por esta drástica oscilación de los precios. “Tuvimos que pagar más por el café, por lo que nuestras proyecciones de presupuesto y flujo de caja no funcionaron como se había previsto y tuvimos que encontrar dinero extra muy rápido”.

Mientras tanto, el aumento de los precios ha sido un alivio bienvenido para muchos caficultores colombianos que venden su café a través del programa gubernamental de compra de café dirigido por la FNC. 

En cuanto a los trabajadores de las fincas, la acumulación de alimentos ha llevado a una restricción en el flujo de dinero. “Muchos de nosotros fuimos a las tiendas de abarrotes para abastecernos de alimentos para los próximos meses”, explica Leonardo Montesanto Tavares, director general de Montesanto Tavares Group Farms, una compañía que administra fincas cafetaleras en Brasil. 

A medida que los trabajadores en las fincas cafetaleras gastaban más en alimentos no perecederos, sus ahorros familiares comenzaron a desaparecer. “Para los trabajadores que reciben un salario base, esto puede ponerlos en una situación delicada”, dice Leonardo. 

En Brasil, los empleados suelen recibir el doble de su pago mensual habitual en diciembre. El Grupo Montesanto Tavares hizo referencia a esta situación para apoyar a los trabajadores en estos tiempos sin precedentes.

Crédito: Ally Coffee

LA ESCASEZ DE MANO DE OBRA AFECTA LA COSECHA

Los protocolos de distanciamiento social han hecho que la recolección de café sea más difícil logísticamente y más costosa de lo normal. 

La pandemia comenzó a escalar justo cuando las fincas cafetaleras colombianas se estaban preparando para la cosecha, momento en el cual las fincas normalmente se llenaban de trabajadores temporales que cosechaban cerezas a mano. 

“Hemos cambiado nuestros métodos de desinfección”, dice Rodrigo Sánchez Valencia, quien relata que se desinfectan las manos y el calzado al entrar y tratan de garantizar que ocurra el distanciamiento social. “[Somos más cuidadosos con la distribución de los recolectores de café dentro de nuestras fincas. Tratamos de asegurarnos de que no estén físicamente cerca unos de otros]”.

Todavía no se ha determinado lo que esto significa para el tamaño de la cosecha actual de Colombia, pero es probable que aumenten los costos de cosecha por saco. 

Mientras tanto, en Guatemala, el virus golpeó al final de la cosecha. “Hablé con algunos de nuestros socios [en Guatemala] y les costaba encontrar mano de obra para terminar la cosecha”, dice Ricardo. 

Para muchos productores de café de especialidad de América Central y del Sur que se enfrentan a la cancelación de contratos y a la escasez de mano de obra, podría resultar más atractivo el café de grado comercial. Es difícil justificar las inversiones en el mantenimiento de las fincas y la calidad del producto cuando hay reducciones en el flujo de caja, pero los productores casi siempre pueden vender café de menor calidad en el mercado interno, especialmente cuando la acumulación de existencias está provocando un aumento de la demanda.

“Los caficultores se relajan con la calidad”, dice Vicente. “Ya no necesitan hacer un esfuerzo extra para tener un café de gran calidad y venderlo como especialidad para obtener ganancias.” Esto tiene el potencial de retrasar el desarrollo del sector de los cafés de especialidad en los próximos años. 

En Brasil, donde la cosecha está comenzando, el impacto puede no ser tan grave gracias al terreno del país y a su historia de recolección mecánica de café. “Para evitar grandes grupos de recolectores, y pensando en el bienestar de nuestros trabajadores, decidimos utilizar solo recolectores mecánicos”, me dice Leonardo Montesanto Tavares.

Crédito: Ally Coffee

OBSTÁCULOS PARA EL BENEFICIO Y EL TRANSPORTE 

Los cafés están ahora llegando a los beneficios colombianos donde la capacidad se ha reducido debido al distanciamiento social y a la reducción de las horas de trabajo. A medida que los beneficios funcionan con mayor lentitud y con menor eficiencia, aumenta el costo de procesamiento del café. 

La COVID-19 también está causando un aumento de los costos de transporte en Colombia. “¿Tendrán suficientes camioneros que vengan y trasladen el café del punto A al punto B, o que lleven el café del beneficio al almacén y al puerto?” pregunta Ricardo. 

También, añade que los restaurantes colombianos a lo largo de las carreteras están cerrados, “entonces necesitan alimentar a los conductores para que sigan llevando el producto de la finca al beneficio y del beneficio al puerto”.

A los comerciantes también les preocupa la escasez de contenedores. Ricardo me dice que ha estado recibiendo llamadas de socios preocupados, diciéndole: “No creo que tengamos contenedores para enviar”.

A medida que las exportaciones mundiales se desaceleran a causa de la lentitud de la economía y algunas ciudades chinas imponen cuarentenas de quince días a los contenedores, los exportadores de café podrían tener que hacer frente a mayores demoras en el transporte y al aumento de los precios de los fletes.

Sin embargo, Leonardo me dice que Brasil está, por el momento, evitando estos desafíos. “Exportamos alrededor de 500 a 600 contenedores cada mes, y afortunadamente, trabajamos estrechamente con nuestras compañías exportadoras, y nuestros camiones están operando con normalidad como antes de la pandemia y no estamos experimentando ningún retraso desde la finca hasta el puerto”.

Con la fluctuación de la oferta y la demanda, y los negocios cesando su funcionamiento, el espacio de almacenamiento podría convertirse pronto en otro problema. “Las principales compañías tostadoras de café están disminuyendo la velocidad y perdiendo gran parte de su negocio, y por lo tanto no mueven tanto café de los almacenes a sus instalaciones”, dice Ricardo.

Si los tostadores no pueden aceptar sus envíos, podrían acabar atrapados en las instalaciones de los importadores, en las instalaciones de almacenamiento, en el puerto o incluso en el país de origen.

Como resultado de estos desafíos, esta pandemia pronto podría afectar negativamente la variedad, el precio y la frescura del café que los tostadores pueden ofrecer a sus clientes. 

Crédito: Ally Coffee

UNA INDUSTRIA CAFETERA POSTPANDÉMICA

La COVID-19 comenzó solo como una crisis de salud, pero las implicaciones económicas se hacen cada vez más evidentes. Los participantes a lo largo de la cadena de suministro del café se apoyan mutuamente, cuando es posible, para evitar dificultades, congestión y pérdidas financieras.

En los próximos meses, como resultado de esta crisis podríamos ver una reducción en la cantidad de cafés de especialidad, menos tostadores de especialidad y un cambio permanente en la forma de consumir el café. La disminución de la demanda causada por una recesión mundial podría afectar duramente a los productores y comerciantes.

Pero, por muy grave que sea la situación actualmente, muchos tienen la esperanza de que pronto veremos un repunte. Vicente Mejía me dice, “Los entusiastas del café siempre querrán esos cafés únicos y de primera categoría, y vamos a seguir centrándonos en proporcionar algunas de esas ofertas de nicho para este tipo de clientes”.

Y, como dice Ricardo, “Somos seres sociales. Queremos interactuar con las personas, relacionarnos con las personas, ir a tiendas de café y restaurantes, viajar, visitar otro país, o ir y hospedarnos en un hotel.”

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Las citas de Leonardo Montesanto Tavares fueron traducidas del portugués. Crédito de la foto principal: Ally Coffee

Ten en cuenta Este artículo ha sido patrocinado por Ally Coffee.  

Traducido por Tati Calderón. Traducción editada por María José Parra.

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