abril 16, 2020

Por Qué Conocer el Precio Del Café en la Finca y no Solo el FOB

¿Cuánto le pagaron al productor que cultivó tu café? 

Encontrar una respuesta a esta simple pregunta es un desafío. Tan difícil, de hecho, que la mayoría de las tiendas de café y tostadores de café de especialidad no conocen la respuesta. 

Esta es una gran preocupación para ellos y para los consumidores de café, porque todos esperan que los precios altos que pagan lleguen a los caficultores. Pero la incómoda realidad es que a menudo hay pocas garantías concretas de que esto suceda. Peor aún, existe la posibilidad real de que el café de especialidad comprado a lo que parece ser un precio económicamente sostenible esté realmente por debajo del costo de producción de un caficultor. 

Desafortunadamente, el estándar actual de la industria para la transparencia, el precio Franco a Bordo (FOB), tiene parte de la culpa. Es hora de que nos enfoquemos en el precio en la finca para medir cuán ético es realmente el café. 

Read this in English: Coffee Pricing: Why we Need to Know Farmgate And Not Just FOB

Josué Gómez (izquierda), administrador de la Finca La Loma en Huila, Colombia, junto a Eduardo Godoy (derecha), un recolector de café. Crédito: Rodrigo Sanchez

¿Qué es el Precio FOB y Por Qué lo Utiliza la Industria?

Un gran número de tostadores de café de especialidad ponen en práctica sus principios de transparencia publicando los precios a los que tienen fácil acceso. No se equivoquen: el hecho de que tantos tostadores estén haciendo esto es algo que hay que celebrar.

Sin embargo, este es casi siempre el precio que se paga al exportador de café, también conocido como precio Franco a Bordo (FOB). Este es el precio que se paga por un contenedor lleno de café listo para ser despachado. Incluye lo que se pagó al caficultor, pero también los costos de beneficio, almacenamiento y transporte dentro del país, al igual que los honorarios de los intermediarios y las tasas de exportación.

Según un criterio de precios, el FOB tiene beneficios significativos. Para aquellos que pueden acceder a este precio, suele ser preciso. 

“La mayoría de los exportadores con los que trabajamos son muy transparentes y nos harán saber el desglose de los costos dentro de ese país”, dice Bradley Steenkamp, Q-Grader certificado, copropietario y jefe de café en Horsham Coffee Roaster.

En segundo lugar, es útil para contrastar los costos de la cadena de suministro en el origen frente a los costos en los países consumidores, al igual que para comparar las cadenas de suministro entre sí. “[el precio] FOB es un gran punto de referencia y, en general, da una muy buena idea sobre la cantidad de dinero que regresa al país de origen”, me dice Bradley. 

Sin embargo, tiene una limitación muy grande. “El riesgo de conocer solamente el precio FOB es que los tostadores y los consumidores no son plenamente conscientes de cuánto de ese dinero llega realmente al productor”, dice Bradley. 

El productor Jairo Taborda Berrio pesa el café en la Finca La Candela en Colombia junto con el propietario de la finca, Alberto Lotero. Crédito: Yolima Taborda, Paisa Coffee

El Problema Con el Precio FOB

Desafortunadamente, un precio FOB alto puede enmascarar el hecho de que los caficultores están recibiendo precios insostenibles.

Desglosemos un típico precio FOB. La Guía de Transacciones de Cafés Especiales de 2019 sugiere que USD 1,85 por libra fue el precio promedio que se pagó por un café verde sudamericano de 82-83,9 puntos comprado en un lote que va de 10.001 a 40.000 libras. En valor nominal, esto parece un buen negocio para un caficultor, si se considera que el precio C, es decir, el precio promedio del café en la Bolsa de Valores de Nueva York, fue de USD 1,02 por libra en 2019. 

El problema es que “hay una gran discrepancia entre ese precio [FOB] y lo que realmente se paga a los caficultores”, explica Justin Dena, director de operaciones de iFinca, una aplicación para dispositivos móviles que utiliza Blockchain para verificar los precios del café desde la finca en adelante y luego los comparte con todos los que compran ese café, desde el exportador hasta el tostador, el propietario de la tienda de café, e incluso el consumidor. Los precios en la finca, FOB, y los bonos por calidad se hacen transparentes.

Tradicionalmente, tan solo el 60% del precio FOB puede que llegue a las manos del caficultor. El 40% restante será para los costos de transporte en el país, almacenamiento, beneficio húmedo (si corresponde), beneficio seco, y otros gastos no agrícolas dentro del país.

Esto sugiere que, de los USD 1,85 por libra que un tostador pagó a su exportador, el caficultor puede haber recibido solo USD 1,11 por libra de lo que es por definición un café de especialidad, con sabores de café superiores y generalmente, mayores costos de cultivo. 

Con los costos de producción promediando al menos USD 1,20 por libra para muchos caficultores latinoamericanos, si no más, este precio FOB de USD 1,85 por libra se vuelve problemático. Los tostadores y los consumidores pueden creer que las primas que pagan están ayudando al caficultor a permanecer en el negocio, cuando en realidad, el precio FOB está enmascarando el hecho de que el caficultor perdió dinero cuando los tostadores compraron su café de especialidad. 

La buena noticia es que los cálculos cambian drásticamente si un caficultor se lleva a casa el 80% del precio FOB. A USD 1,48 por libra de café verde, un caficultor podría cubrir los costos de producción y obtener una prima. Si sus costos de producción son de USD 1,20 por libra, recibirán ganancias de 28 centavos por libra.

¿Cómo puede saber un tostador si el caficultor recibió el 60% o el 80% del precio FOB? Podría investigar los costos de cada intermediario entre el caficultor y el exportador. Un método más sencillo sería simplemente conocer el precio pagado al caficultor. 

Claudia Samboní, Dayana Chimonja, Rodrigo Sánchez y Víctor López trabajan en una finca de café en Huila, Colombia. Crédito: Rodrigo Sánchez

¿Qué es el Precio en la Finca y Por Qué es Más Transparente?

“Tú [entregas tu café al beneficio, y te pagan el precio del día, de mercado, y eso es todo]”, dice Rodrigo Sánchez Valencia, un caficultor colombiano de cuarta generación de Huila, cuyo café está disponible con precios en la finca verificados a través de iFinca. 

Pero meses más tarde, “muchas veces te [das] cuenta que tu café [está] siendo comercializado como un café súper excepcional, con tu nombre, en los mercados internacionales”, añade. 

Este precio del día que Rodrigo recibe a menudo es el precio en finca, el precio pagado directamente al caficultor, no a los comerciantes ni a los beneficios.

No es que los beneficios estén necesariamente tratando de pagar menos a Rodrigo y a otros caficultores. A veces, la discrepancia se produce simplemente porque los caficultores entregan cerezas o café pergamino a los beneficios a granel. Aún no está claro si el café va a obtener buenos resultados de cata luego del procesamiento. 

“Ahora, tres meses más tarde, ese café ha sido catado y ha obtenido muy buenos puntajes y un muy buen precio en el mercado basado en su alta calidad”, me dice Justin.

El beneficio o el exportador podría enviar un bono de calidad al productor. Sin embargo, con la trazabilidad limitada, es difícil saber si esto realmente sucede. “Normalmente, lo que ocurre es que el vendedor final de ese producto, tal vez el exportador, se queda con todo ese… dinero de la bonificación”, dice Justin. 

Esto puede ser frustrante para los tostadores que quieren llevar un negocio ético y han pagado un alto precio FOB, esperando que el caficultor reciba significativamente mayor paga que solo el extremo inferior de los precios ofrecidos por los beneficios. 

El precio en finca elimina toda esta confusión y hace que la cadena de suministro del café sea verdaderamente transparente. 

Sin embargo, hasta la invención de plataformas innovadoras como la aplicación iFinca, que utiliza Coffechain, como plataforma de verificación blockchain, a menudo era imposible acceder a estos datos, confiar en que eran correctos, o vincularlos con bonos de calidad pagados más tarde en la temporada.

Christian Muños, gerente de procesamiento en la Finca Monteblanco, Huila, Colombia, vierte cerezas de café en un patio de secado cubierto. Crédito: Rodrigo Sanchez

¿Por Qué el Precio en la Finca es Tradicionalmente Difícil de Averiguar?

Justin me habla de una cooperativa que visitó en la zona rural de Haití, donde tenían “un sistema de contabilidad muy preciso con el nombre de cada caficultor, la cantidad de cerezas que traían a la cooperativa y la cantidad que se pagaba a [cada] caficultor”, es decir, los “precios en la finca”.  

Si un tostador quisiera saber esto, en teoría, podría preguntarle a su importador. Pero Justin me dice que el importador a menudo no podría acceder a esa información. “Yo, como un tostador que compra ese producto…puedo preguntarle al importador, pero entonces el importador tiene que preguntarle al exportador o el exportador pregunta…a la cooperativa grande, la cooperativa grande tiene que preguntarle a la pequeña cooperativa”, explica. 

Debido a que el café ha cambiado tantas veces de manos, una simple solicitud de información puede convertirse rápidamente en una pesada serie de correos electrónicos que afectan las sensibilidades comerciales. 

Bradley, copropietario de la tostaduría Horsham, comprende este sentimiento. “En nuestra experiencia, hemos encontrado que la mayoría de los importadores de café simplemente no son capaces de obtener esta información. Mientras que algunos no quieren compartir los datos financieros, incluso los que lo hacen no siempre son capaces de obtener los precios en la finca, ya que los datos pueden ser difíciles de calcular en algunos países”.

Y aunque vuelvas a la cooperativa local o al beneficio que pagó los precios en la finca, es difícil determinar tu lote específico de café si “todo el café termina en un lote comunitario y está todo mezclado”, como me dice Justin. Fuera de los acuerdos comerciales directos con las fincas cafetaleras, los granos de café a menudo se combinan en cada etapa de su viaje hacia la tostaduría. 

Miguel Medina recolecta las primeras cerezas de café maduras que aparecen en la Finca Monteblanco, Huila, Colombia. Crédito: Rodrigo Sanchez

¿Por Qué Incluso en el Comercio Directo es Difícil Calcular el Precio en la Finca?

Algunos tostadores se abastecen de café directamente de un caficultor, pero obtener los precios en la finca exactos puede ser difícil, aunque sean ellos quienes los paguen.

Bradley adquiere el café verde directamente de fincas en Ruanda, Kenia, Costa Rica y Brasil, al igual que de importadores. También, realiza compras a través de la aplicación iFinca, que proporciona precios en la finca verificados, por libra y en dólares estadounidenses.

Me dice que incluso cuando compra directamente, sigue basándose en el precio FOB para calcular el precio en la finca. “Aún puede ser difícil. Tenemos analizar los datos, generalmente comenzando desde atrás para eliminar los costos de exportación del precio FOB”.

Esto ocurre porque, cuando los caficultores entregan el café a sus beneficios locales, lo hacen a granel en múltiples rondas a medida que transcurre la temporada de cosecha. En estos sacos de granos de café fuertemente comprimidos, algunos granos de café individuales de calidad excepcional estarán rodeados por sus primos inferiores. Durante el proceso de beneficio, los granos se reagrupan según su calidad. 

Cada entrega de café, desde el caficultor hasta el beneficio también tendrá un precio diferente debido a las fluctuaciones del precio de mercado, lo cual significa que se pagarán diferentes precios en la finca según el día. Esto hace que conocer el precio en la finca sea un desafío aún mayor, ya que no queda claro de cuál de los muchos sacos de café sin procesar se ha obtenido un microlote excepcional. 

Una vez que un tostador sabe lo que se le pagó al caficultor, las conversiones son necesarias. Necesitan explorar las unidades de peso locales, como la carga colombiana, comparada con un quintal salvadoreño, sin mencionar las diferencias de peso y procesamiento entre el envío de pergamino o las cerezas. 

Pesando sacos de café en la Finca La Candela, en Colombia. Crédito: Yolima Taborda, Paisa Coffee

El precio en finca ha sido discutido por los comerciantes desde hace mucho tiempo, pero a menudo se descarta por ser imposible de averiguar. Sin embargo, los tiempos están cambiando, y para mejor. El precio en la finca ofrece una verdadera visión sobre si los precios del café son sostenibles, y como industria, tenemos que mantenernos en este alto nivel.

Como dice Bradley, “Hemos trabajado muy duro para conseguir tantos cafés como sea posible que ofrezcan una verdadera transparencia y trazabilidad. Conocer el precio en finca significa que podemos comunicarlo a nuestros clientes y nos damos cuenta de que la mayoría de los clientes adoran la transparencia”.

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Foto principal: Christian Muños, gerente de procesamiento de la Finca Monteblanco, en Huila, Colombia, lleva las cerezas al patio de secado cubierto. Crédito de la foto principal: Rodrigo Sanchez

Traducido por Tati Calderón. Traducción editada por María José Parra.

Ten en cuenta: Este artículo ha sido patrocinado por iFinca.  

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